FICHA TÉCNICA



Título obra Seis personajes en busca de autor

Autoría Luigi Pirandello

Dirección Antulio Jiménez Pons

Elenco José Gálvez, Ofelia Guilmáin, Beatriz Sheridan, Javier Mark, Carlos Ancira

Notas Programa transmitido por canal 11 en la serie Lunes... Teatro

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Seis personajes en busca de autor”, en El Día, 7 febrero 1979, p. 21.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Seis personajes en busca de autor

Malkah Rabell

Se considera que a partir de la noche del 10 de mayo de 1921, cuando se estrenó en Roma Seis personajes en busca de autor, del genial dramaturgo italiano, Luigi Pirandello, se produjo el mayor alboroto que se registra en la historia del teatro –por lo menos en lo que al siglo XX atañe–. Pirandello había roto los moldes del pasado y su obra revolucionó la técnica en el arte de hacer comedias. Nada pudo impedir que Seis personajes recorriera los escenarios del mundo entero traducida a los idiomas más disímbolos. Y hasta hoy sigue siendo una obra de vanguardia y todos los autores contemporáneos le deben algo a Pirandello y a sus "personajes". Pero precisamente este éxito universal y esta imposición de nuevas formas, suscitó tantas imitaciones que para un espectador de nuestros días esta tragicomedia –para llamarla de algún modo– deja sorprender y más bien se antoja un melodrama ya visto, ya conocido.

El Canal 13, en su programa de Lunes... teatro del 5 de febrero, volvió a proyectar en la pantalla chica un teleteatro debido al tiempo cuando Antulio Jiménez Pons aún era director de ese canal, y cuando José Gálvez aún se encontraba entre los vivos. Tanto este último en el papel protagónico, como Antulio Jiménez Pons en el montaje, han dejado sus huellas imborrables en esta "historia de verdaderos delitos para los cuales no hay tribunales" como Pirandello anotó en su Diario de los personajes. Hoy se hace muy difícil considerar como "verdadero delito" el hecho de que un marido obligue a su mujer a irse con otro hombre de quien la supone inconscientemente enamorada. Ni siquiera se puede considerar como un "verdadero delito" que ese hombre involuntariamente, por un azar del destino, se encuentre con la hija de su ex esposa en una casa de prostitución. En su tiempo lo revolucionario de esta obra fue su técnica, entre imaginativa y realista, que trae a un teatro a seis personajes que convencen al director de la compañía de realizar una representación con el drama de sus vidas. Y hoy lo interesante no es el argumento, sino las ideas del dramaturgo, con estos "absurdos": "que ni siquiera necesitan parecer verosímiles porque son verdaderos."

Para estos Seis personajes en busca de un autor, novela por hacer según la consideró su autor, Antulio Jiménez Pons eligió un espléndido conjunto de primera figuras entre quienes aparecen Ofelia Guilmáin como la madre de cuatro hijos de dos padres distintos; Beatriz Sheridan y Javier Mark, cada uno hijo de otro padre; José Gálvez como el padre del mayor y padrastro de los tres restantes; y Carlos Ancira como el director de la Compañía. Cada uno de ellos creó un auténtico personaje: Ofelia Guilmáin retrato fiel de esa madre: "aterrada y abrumada por el peso insoportable de la vergüenza y el envilecimiento"; José Gálvez hizo una de sus creaciones en las que era maestro de hombre entre ridículo y dramático; Javier Mark dio la sensación de un ser desgarrado entre tantos odios que lo rodean y arrastrando a pesar suyo, a pesar de todos sus esfuerzos por huir, en medio de ee ambiente de locura. Pero es sobre todo Beatriz Sheridan que logró una magnífica interpretación de la hijastra, descocada, casi impúdica y más preocupada por llamar la atención que en solidarizarse con los suyos.

Indudablemente, esta obra está escrita para el teatro, y es en el escenario donde todos los personajes adquieren vida y carne dramática. No pasa lo mismo en la pantalla televisiva, donde se reflejan los rostros con sus expresiones, pero en cambio donde se pierde mucho del conjunto, de la visión panorámica del drama, y hasta de sus colores y detalles tal como el dramaturgo lo imaginó.

No obstante, el sentido dramático que el director logró imprimir a su producción ya rara vez lo volvemos a presenciar en los Lunes... teatro de los últimos tiempos. Y con verdadero interés asistí a la hora de duración del espectáculo en la pantalla chica. Una hora que se me hizo excesivamente corta.