FICHA TÉCNICA



Título obra Oliver Twist

Notas de autoría Charles Dickens / autor de la novela homónima; Eduado Unda / adaptación teatral

Dirección Eduardo Unda

Elenco Antúa Terrazas, Paloma Nerú, Miguel Ángel Chigliazza

Espacios teatrales Teatro La Ciudadela

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Oliver; espectáculo de niños, para niños”, en El Día, 15 mayo 1978, p. 21.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Oliver; espectáculo de niños, para niños

Malkah Rabell

Uno de los géneros —si así podemos llamarlo— que más falta hace en el teatro mexicano, es el espectáculo para niños. Este puede representarse de dos maneras: teatro para niños con actores adultos, o bien teatro para niños con reparto infantil. Los especialistas en esta materia, discuten desde hace mucho tiempo acerca de cual de esas dos modalidades le llega más al menor, cuál de esas dos maneras de hacer teatro infantil emociona e interesa mayormente al espectador de 5 a 12 años. Para un niño menor de cinco, son mucho más accesibles los espectáculos de muñecos, de marionetas o del guiñol.

En México, la mayoría de los espectáculos para menores se deben a los adultos. Encontrar niños actores es una tarea demasiado complicada, y cuanto mucho en algunos de los espectáculos infantiles, se introducen uno o dos niños con mayor o menor capacidad histriónica. Cuando los empresarios encuentran a un niño con facultades de actores, lo explotan como estrella de teatro comercial, de cine o de televisión.

Quizá fuera la ausencia de niños en el escenario dedicado a obras infantiles, que dé la pauta del éxito que desde hace meses tiene Oliver, en el teatro de La Ciudadela. Trátase de una adaptación escénica de la novela de Charles Dickens con igual título: Oliver Twist, desde luego, la adaptación pone en escena sólo los episodios imprescindibles, como la llegada a Londres del huérfano de padre y madre, Oliver Twist, quien sin saber cómo —debido tal vez a su inesperada amistad con un chico llamado Mapache— se ve envuelto con una banda de ladrones. Banda cuyo jefe es el usurero Fagin y cuyo conjunto principal está formado por niños. La adaptación cambió algunos sucesos y otros los suprimió del todo, Así Oliver, después de unas increíbles aventuras dramáticas, es adoptado por la señora Mayle —en lugar de serlo por el bondadoso señor Brownson, tal como sucede en el original—. La señora Mayle resulta ser su tia y el personaje de Rose, la madre de Oliver, queda suprimido La obra teatral, por igual que la novela, es muy melodramática. Ese melodramatismo y la escasa veracidad de los personajes, son considerados por la crítica como más acentuada en esta novela que en cualquier otra obra del novelista inglés.

Pero, en esa adaptación y puesta en escena de Eduardo Unda, el melodramatismo es atenuado por las canciones y los bailes que tratan de transformar el drama en comedia musical, lo que entusiasma al público, más compuesto por adultos que por niños. Por lo menos tal fue la composición de la sala el domingo que presencié el espectáculo, Ese público aplaudía sobre todo los números musicales realizados por los menores. Aunque a decir verdad no lo hacían con mucho arte. Las danzas tenían una coreografía de lo más simple. Constantemente repetía unas tres o cuatro figuras. En cuanto a los conjuntos cantados, las voces a menudo se iban por las ramas, En el papel de Oliver, el niño Antúa Terrazas tiene una presencia muy agradable y adecuada: una linda carita inocente, también tiene voz, pero le pasaba igual que a sus compañeros, a veces desafinaba. En cambio su dicción resultaba muy clara, y la letra de sus canciones llegaba al oído del espectador con mucha nitidez. No se puede decir lo mismo de la actriz adulta, Paloma Nerú, que se pasó diez minutos o más, cantando, sin que el público llegara a escuchar la letra o la melodía. De los niños, tal vez quien se desenvolvía con más libertad en el escenario fuera Miguel Ángel Chigliazza, en el papel de Mapache. De los cuatro personajes adultos, ninguno parecía dominar el arte escénico.

Pero lo más grave fue la ausencia de producción y de escenografía. Se trata de una obra realista, por lo mismo la acción necesita una casa en ruinas donde la pandilla criminal se esconde de la policía. En cambio lo que veíamos en el escenario era la habitación de Asesinato en la vicaría. Se dice que los niños tienen mucha imaginación, y lo que no les da el productor, se lo imaginan. Me parece que en esta oportunidad también el adulto debe tenerla muy desarrollada.