FICHA TÉCNICA



Título obra Arturo Ui

Notas de Título La resitible asención de Arturo Ui / titulo original

Autoría Bertold Brecht

Dirección Marta Luna

Elenco Carlos Ancira, Germán Robles, Luis Gimeno, Augusto Benedico

Escenografía Jarmila Masserova

Grupos y compañías Compañía Nacional de Teatro

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Arturo Ui en la CNT”, en El Día, 9 octubre 1978, p. 21.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Arturo Ui en la CNT

Malkah Rabell

En algo más de un año, es ya la segunda versión que de la misma obra de Bertold Brecht: Arturo Ui, presenta la joven directora Marta Luna. El primer montaje fue en el teatro Orientación; realizado por sus alumnos de la Escuela de Actuación del INBA; en la presente puesta en escena aparecen en las figuras protagónicas actores de la Compañía Nacional de Teatro, además de no pocos discípulos del Bellas Artes entre los 50 personajes de la obra brechtiana pese a la nueva escenografía, debida a la artista checoslovaca Jarmila Maserova, a una mayor claridad del significado del texto, y sobre todo a la presencia de Carlos Ancira en el papel central de Arturo Ui, la obra no se salva. Escrita en 1941, cuando Brecht se hallaba refugiado en Finlandia, y apenas publicada y presentada después de la muerte del autor, el drama fue concebido como una tentativa de explicar la ascensión al poder de Hitler, haciendo un paralelo entre el fuhrer y sus huestes y el medio de los gangsters en Chicago. Pero Arturo Ui, el jefe de los gangsters con sus "treinta muchachos" se hace una imagen demasiado pálida y humanizada frente al auténtico Hitler y sus seguidores que marchaban al paso de ganso. Arturo Ui, este gangster neurótico e histriónico, parece un niño de pecho ante el verdadero Adolfo Hitler. Las nuevas generaciones que no han conocido en toda su magnitud la tragedia en la que hundió este paranoico a toda Europa y a su propio país, deben pensar que si semejante títere fue el jefe del nazismo no es tan terrible el diablo como lo pintan, y en la actualidad vemos líderes bastante más dañinos por toda América. En cuanto a quienes estuvieron en campos de concentración, en ghettos o vivieron bajo el dominio nazi en países ocupados, semejante "hitlerismo" debe antojárseles Arturo Ui, o como es su título original: La resistible ascensión de Arturo Ui, ya no tiene mayor eco en el público. Tampoco el paralelo resulta muy original, ya usado durante la guerra y después con mucha frecuencia.

Mas, bajo la dirección de Marta Luna, el difícil manejo de un reparto tan numeroso, ofrece ciertos hallazgos, especialmente en su aspecto plástico. La directora manejó las escenas colectivas con un ritmo coroeográfico, a veces algo artificioso, pero en la mayoría de los casos muy sugestivo. Si en su versión anterior trató de imprimir al personaje central y a su ambiente un tono cirquero, que subrayaba la escenografía de Alejandro Luna, lo que dificultaba la comprensión del drama en su triple aplicación: Hitler-Gangsters-Circo, en la presenta puesta en escena, al suprimir por completo la visión del mundo hitlerista a través de un circo, la comprensión del texto se hace más clara y su manejo más fácil.

De ese alud de actores que cubrían el escenario del teatro Jiménez Rueda, se destacaba en primer término Carlos Ancira, quien en sus posturas recordaba el Ricardo III de Shakespeare, tal como fue la intención brechtiana. Desde años, Carlos Ancira sueña en crear algo nuevo, en salirse de los viejos moldes, de los amaneramientos, en renovarse. Y esta vez lo ha logrado plenamente. Su Arturo Ui ha sido una creación en la cual no se reconocía al actor si no fuera por la voz, imposible de escamotear. Una creación que hacía de ese personaje una figura ya trágica, ya cómica; pero siempre inolvidable.

Entre el extenso reparto, el espectador a menudo perdía el hilo de la acción y el reconocimiento de los personajes. Dejábamos de saber quién es quién, y sólo permanecían en la luz algunas figuras, como el florista Grivola –con su labia elegante, sintética y suntuosa–. Les venderá una fruta podrida por una rosa –dicen que la mentira tiene las piernas cortas–. Vean ustedes un poco las de este "pata coja". Efectivamente, el gangster Grivola (sin duda Goebels), es cojo, y Germán Robles ha dado al personaje un tono de naturalidad que lo destacaba de todo el conjunto. Juntos con Carlos Ancira se hacía difícil de olvidar. En la breve aparición como el "actor", que enseña a Ui sus actitudes histriónicas capaces de conquistar el entusiasmo de la multitud, Luis Gimeno resultó de una irresistible comicidad.. Otros pasaban desapercibidos y hasta Augusto Benedico como el viejo Dogshorourg (el doble de Hindenburg parecía indiferente y bastante frío en su actuación.

Otra muy coloquial, cuyo interés se hace difícil de sostener, no obstante merece ser vista, tanto por la disciplina de esa multitud de actores en el escenario; por la plasticidad coreográfica de las escenas colectivas, y por ese tono de Brecht que hasta en sus fracasos es único, y que aquí tiene la originalidad de expresarse en verso, lo que en la mayoría de sus obras sólo emplea para sus canciones. Aunque en la traducción el valor de la poesía se pierde, no es frecuente encontrarse en el escenario con Brecht el poeta.