FICHA TÉCNICA



Título obra La gana

Autoría Joaquín Lanz

Dirección Joaquín Lanz

Elenco Víctor Zeuz, María Pilar García, Ninfa Dolores, Miguel Rodarte, María Teresa Monroy, José Acosta, Marta Martín, Alba Savona, Jorge Pais

Espacios teatrales Sala de Conciliación y Arbitraje de la Secretaria del Trabajo

Productores Consejo Nacional de Cultura y Recreación de los Trabajadores (CONACURT)

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. La gana, 500 representaciones”, en El Día, 27 septiembre 1978, p. 21.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

La gana, 500 representaciones

Malkah Rabell

Quiere la tradición que a la prensa se la invite para un estreno. El CONACURT –Consejo Nacional de Cultura y Recreación de los Trabajadores– efectuó una innovación. Llamó a los periodistas de la fuente para despedir el espectáculo de Joaquín Lanz: La gana a sus 500 funciones.Pero nada se ha perdido por esperar, y no sólo nos –divertimos, sino que tuvimos la oportunidad de convivir durante unas breves horas con ese público especial que forma el CONACURT.

El autor y director de La gana, Joaquín Lanz, sin duda no se preocupó mucho por crear una obra de arte, sino por ofrecer a sus espectadores un "mensaje informativo" –como él mismo llama su representación– acerca de la "explosión demográfica, fenómeno de nuestro tiempo en el que inciden aspectos de índole cultural, religiosa, educativa y costumbrista, que en nuestro país conduce a una tasa de crecimiento de las más altas del mundo". Por lo general las obras didácticas son de un aburrimiento especial. En este caso, Joaquín Lanz, asesorado en la parte musical por el estupendo músico y compositor Luis Rivero, logró un espectáculo de lo más divertido; y el cual, con un poquito más de esfuerzo y dejando de lado ciertos simplismos voluntarios, hubiése podido tener carácter y calidad de auténtica producción dramática, sobre todo nos encontrábamos ante un teatro de revista, que aunaba sus diversos sketches por un hilo argumental bastante sólido.

La gana, palabra que últimamente penetró en el lenguaje popular corno sinónimo de "deseo sexual", usado a menudo sin ton ni son, palabra bastante ordinaria –para no decir muy ordinaria– que sirve de título precisamente en este sentido actual, por fortuna es la única expresión de tal calibre usada, en todas sus implicaciones, a lo largo de la obra. Salvo esta "ganas" que el autor seguramente eligió por su sentido popular para darle a la obra ese tono de vida cotidiana, el espectáculo ni usa ni abusa de escenas crudas ni de idioma desbocado. Popular pero no populachero. Su finalidad es ofrecer una lección de la necesidad que el país tiene de controlar y frenar la explosión demográfica, sin por ello poner coto a las "ganas". Deseo que debe tener su explicación y su apoyo moral en tal amor y mutua comprensión de dos seres: Y para explicar el rápido crecimiento de la población, el autor, a través de diversos episodios, pinta de manera muy graciosa, la unión de las parejas en nuestro país en distintas épocas, con sus implicaciones religiosas, educativas costumbristas, con todos sus prejuicios familiares y raciales cuyas víctimas son en primer término las mujeres, y a continuación el marido, la familia y el país todo. Mas, ¿con tantas "ganas", no será gratuita la enseñanza sobre el control demográfico?

Pese a la sencillez del argumento, para un público que se me hace merece algo más sólido, el espectáculo, adornado con lindas canciones, la mayoría de ellas muy conocidas, pedidas en préstamo a Cri-Crí, a compositores populares y hasta a operetas, escrito con agilidad y mucho sentido del humor, no dejaba de divertir un solo instante, Contaba también la función con un conjunto juvenil de intérpretes que llamaba la atención por su "profesionalismo". Estos jóvenes actores se entregaban a sus múltiples personajes con brío, con libertad de movimientos y disciplina. No faltaban entre ellos las bellas voces y las claras dicciones. Todos merecen ser citados, Víctor Zeuz, María Pilar García, Ninfa Dolores, Miguel Rodarte, María Teresa Monroy, José Acosta, Marta Martín, Alba Savona, y sobre todo un joven actor quien por su bella voz educada, por su desenvoltura, su simpatía personal y buena presencia, daba toda la impresión de ser un profesional de larga fecha, un actor del género lírico nato: Jorge Pais.

Quinientas representaciones, que ya se han llevado a cabo desde 5 meses, y que aún llenan la sala de Conciliación en la Secretaría del Trabajo, con un público entusiasta y divertido, da una idea de espectadores que para nada necesitan de la intervención de la prensa para reunirse. Pero sería interesante y útil ampliar este auditorio, dándoles a conocer las actividades del CONACURT a través de la prensa.