FICHA TÉCNICA



Título obra Y de todos modos...

Autoría Alfonso Anaya

Dirección Roberto Rojo

Elenco Lucha Villa, Pompín Iglesias, Fernando Larrañaga, José Baviera

Escenografía David Antón

Espacios teatrales Teatro Manolo Fábregas

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Y de todos modos... Teatro que no se debe ver”, en El Día, 28 junio 1978, p. 21.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Y de todos modos... Teatro que no se debe ver

Malkah Rabell

Pese a tantas lentejuelas sedas y dorados, pese a todos los millones que Lucha Villa gastó en su representación del teatro Manolo Fábregas, Y de todos modos... de Alfonso Anaya, no deja de ser un espectáculo revisteril al estilo Blanquita, pero, más aburrido y con entradas más caras, Tal vez la dirección pretendió revivir el espíritu de la carpa. Pero una carpa cuenta con un ambiente especial, con un público popular acostumbrado a dialogar con los actores, y con chistes y sketches que son, por lo general, la crítica política y social del pueblo. Nada de esto existe en la obra (si obra puede llamarse) de Alfonso Anaya: Y de todos modos..., que más bien logra ser una especie de de music hall pero de ínfima categoría y de especial mal gusto, con su vedette encaramada en lo alto de una inmensa escalera iluminada por centenares de focos, de la cual baja tan asustada de perder pie y engancharse en su largo vestido, que durante todo el espectáculo tiene a su lado a un bailarín que le sirve de báculo. Pobre bailarín, ese papel de guía de una vedette excesivamente pesada y monumental, realmente lo vuelve ridículo. El espectáculo cuenta con muchos números bailables y musicales pretendidamente folklórico, mas, tan falsificados, que de folklórico sólo les quedan el nombre. Tal vez el único número divertido sea el de El Mariachi Vargas de Tecalitlán. Pero esta clase de música la podemos escuchar en la plaza Garibaldi, donde se encuentra más en su ambiente.

¿Qué nos queda de ese Y de todos modos, título de una de las canciones cantadas por Lucha Villa? Apenas un hilo temático o anecdótico, que da una supuesta unidad a la deshilvanada historia de amor de una cantante de ranchero, con un "malvado" Pablo, que la abandona por el dinero de una "vieja", que lo es de verdad, por los años. Y cuando Pablo se da cuenta que sólo ama a su Nieves (Lucha Villa), ya es demasiado tarde.. La triunfante cancionista no quiere saber nada del hombre que la traicionó. Y para unir esta insignificante historia, el autor, el director, y tal vez la primera figura de la compañía, Lucha Villa, recurrieron a los elementos más conocidos y vulgares que darse pueden: chistes estúpidos y reteconocidos, con el inevitable homosexual que exagera sus características hasta lo insoportable; Pompín Iglesias, como el empresario de la compañía, apeló a tics y muecas para rellenar de alguna manera la vaciedad de su personaje. Lástima de José Baviera, excelente actor que nada tiene que hacer en tal representación. Lo mismo podemos decir de Fernando Larrañaga, que últimamente se destacó en el Canal 13, en. Lunes,.. Teatro. Pero no sólo de pan vive el hombre. De los demás ni vale la pena hablar.

¿Quién es Roberto Rojo, que se anuncia como director? ¿Existe? Como director, NO. En cuanto al imaginativo escenógrafo David Antón, no tuvo que hacer grandes denuedos para darnos la idea del mal gusto que reina en el ambiente que trató de reflejar.

Es la clase de espectáculo qua no merece el esfuerzo de salir de su casa en una noche de lluvia para verlo. Quien ama la voz de Lucha Villa que busque sus discos. Una representación que ni siquiera divierte: Y de todos modos... deja a uno dormido.