FICHA TÉCNICA



Título obra Semejante a sí mismo

Autoría Juan Ruiz de Alarcón

Dirección Juan Ibáñez

Elenco María Clara Zurita, Maya Ramos, José Antonio Morales, Fernando Becerril, Gilberto Pérez Gallardo, María Zavaleta

Escenografía Óscar Rodríguez y Enrique Zavala

Grupos y compañías Teatro de la Nación

Espacios teatrales Teatro Independencia

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Semejante a sí mismo o Quién es quién”, en El Día, 5 junio 1978, p. 17.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Semejante a sí mismo o Quién es quien

Malkah Rabell

Con la hermosa obra de Juan Ruiz de Alarcón, Semejante a sí mismo, donde Don Juan se pelea con su propia imagen en el espejo, Juan Ibáñez hizo un espectáculo musical agregándole fragmentos de La zorra enferma de Eduardo Lizalde, poeta mexicano contemporáneo y moderno, cuyas preocupaciones por el sexo el director fue atinando a las preocupaciones amorosas del comediógrafo clásico. Con ambos textos, bajo el ritmo de tangos, pasodobles, danzas flamencas, cante hondo, canciones populares mexicanas, corridos y corridas de toros, logra tal comedia de enredos, que ya no la podemos desenredar. La gracia del texto se pierde ante tanto fandango y zapateado, y la música y los bailes, los perdemos por el deseo de captar el enredo. Resultado ya no sabemos quién es quién, y en este espectáculo donde todo el mundo anda vestido de la misma manera, ya no sabemos quién es amo y quién sirviente, quién galán y quién viejo grave. Este Semejante a sí mismo de tanto desear darnos gusto, el gusto nos quita.

Indudablemente, hace 10 o 15 años, a los "chavos de la onda" les hubiera parecido una audacia heroica, una irrespetuosa genialidad. Pero sucede que los movimientos más extremosamente modernos, más iconoclastas y parricidas, son los que mayor peligro corren de envejecer a destiempo. Algunos dejan de su paso ciertas huellas más o menos sensibles, algunos se compenetran con !a tradición y van haciéndose parte de ésta. Pero otras desaparecen y con el tiempo hasta dan lugar a risa y burla, como las modas extravagantes, como los viejos sombreros de nuestras abuelas elegantes en las amarillentas páginas fotográficas de los álbumes de familia. El "Teatro de Búsqueda" que nos presenta Juan Ibáñez, ya fue encontrado hace mucho tiempo, en los espectáculos de Héctor Mendoza de Don Gil de las calzas verdes y La cueva de Salamanca. Aquella vanguardia ya quedó en la retaguardia. Actualmente volvió nuestro interés por los grandes textos. Y cuando se presenta un texto clásico deseamos escucharlo.

El montaje no dejaba de tener escenas bellas, sobre todo en sus fantasías escenográficas, cuyos elementos, debidos a Óscar Rodríguez y Enrique Zavala, el director, Juan Ibáñez, empleaba para improvisar ya un barco de velas, ya una balsa que salva a los náufragos, ya una arena de toreo. Asimismo, ciertos cuadros vivos que se asemejaban a pinturas de Velázquez eran especialmente bellos, y otros que parecían arte dadá eran divertidos, y de verdad se nos antojaban un extraño museo, como lo llamaba la versión de Ibáñez. Y el final de la comedia, que esa misma versión transformara en tragedia, ofreció una novedad que entusiasmó al público del estreno en el Independencia.

En cuanto a la interpretación del numeroso reparto, se destacaron en el campo femenino las figuras de María Clara Zurita, ya buena actriz pese a su juventud y muy hermosa en el papel de Doña Ana, así como Maya Ramos, igualmente actriz de temperamento y muy agraciada, en el papel de Julia. En el campo masculino, José Antonio Morales, como Don Juan, trataba de presentar un rostro y una silueta a lo Rodolfo Valentino. Actor joven que veo por primera vez, se me hace de mucho sentido histriónico, dotado para el baile y para el verso, y Fernando Becerril, como Don Diego, otro Rodolfo Valentino, sobre todo bailarín, pero con cierta falla de dicción.

Gilberto Pérez Gallardo, ya empieza a estereotiparse. Lo que sobre todo no puedo entender es ¿en qué consiste la gracia de darle un papel de hombre a Marta Zavaleta, la de Don Rodrigo, personaje maduro y grave, padre de Don Juan, conservando ella la ropa y el peinado femenino?

Ahora, me estoy dedicando a leer con toda seriedad y precaución la comedia de Juan Ruiz de Alarcón. Tal vez al terminarla empezaré a entender mejor lo que vi en el escenario.