FICHA TÉCNICA



Título obra Mamá cuervita y el halcón, El león y el grillo

Dirección Ricardo Castillo Mireles

Elenco Nina Legran, Manuel D’Flon, Carmen Serrano, Jorge Granados

Grupos y compañías El teatro ambulante de cuenta cuentos

Espacios teatrales Teatro Ciudadela

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Teatro para niños con fábulas mexicanas”, en El Día, 17 abril 1978, p. 21.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Teatro para niños con fábulas mexicanas

Malkah Rabell

Un sábado a mediodía el Teatro Ciudadela se llenó de pequeñines –no todos tan pequeños– los había de dos a doce años, hijos de reporteros gráficos de la prensa capitalina, para quienes fue preparado el espectáculo por otro reportero joven, Ricardo Castillo Mireles, que a la vez es crítico de teatro, dramaturgo a sus horas, y con bastante frecuencia el director de sus propios escritos. El grupo que se presentaba en escena se denomina: El teatro ambulante cuenta cuentos, y según parece ya va más de un año que sus cinco componentes se desplazan de escuela en escuela, en un automóvil de cinco plazas, donde cabe todo su guardarropa y producción.

De verdad, rara vez he visto realizado en un escenario un espectáculo con tanta sencillez y falta de pretensiones, que a la vez divierta a tal punto a sus pequeños espectadores. Y no sólo a éstos, también los grandecitos y hasta los viejecitos estábamos interesados y a menudo emocionados.

Todo ello, lo consiguió Ricardo Castillo Mireles con dos fábulas mexicanas: un cuento maya, Mamá cuervita y el halcón, y un cuento azteca: El león y el grillo. Los elementos escénicos, consistían apenas en una improvisada separación de la escenografía que de noche presenta El asesinato en la Vicaría, unas cajas cubiertas de telas de colores, y como vestuario, el plumaje de un halcón y de una cuervita, para el cuento maya: un pellejo de león con sus respectiva máscara, un pellejo de ocelote y uno de zorrillo para el cuento azteca. En total cuatro actores: Nina Legran, Manuel D'Flon, Carmen Serrano y Jorge Granados: Y esta breve compañía hacía carcajearse a los espectadores, intervenir permanentemente en los diálogos. y tomar parte en la acción oralmente desde el principio hasta el final a todo ese pequeño auditorio entusiasmado, ya enojado, ya emocionado con los acontecimientos escénicos.

He visto muchos espectáculos infantiles, con una prodigiosa producción, con una especial preocupación de los realizadores por detalles artísticos que dejaban a los espectadores infantiles completamente indiferentes. Este arte especial de hacer colaborar al auditorio infantil parece que Mireles lo domina junto con sus colaboradores, tal vez por instinto, tal vez por un aprendizaje serio. El cuento maya: Mamá cuervita y el halcón, es especialmente bello y tierno, con su diálogo, de su cuervita blanca, como lo fue ese pájaro en sus principios según alguna leyenda maya, y su halcón negro. Muy amigos a pesar de la diferencia de sus naturalezas. Pájaro de índole más doméstico y naturista, el primero, el segundo animal de rapiña. pájaro carnívoro. Y este último termina por comerse a los hijos de su gran amiga la cuervita, pese a su promesa de no tocarlos. Pero el pobre halcón no es del todo culpable. Su amiga la cuervita le aseguró: –como toda madre– que sus hijos eran los más bellos del mundo. Desde luego. el halcón, después de haber rechazado los suculentos platos qué encontraba en la mayoría de los nidos, por considerarlos posibles hijos de su amiga, por su belleza, se dedica a devorar a los más feos, los auténticos hijos de la mamá cuervita. Y preguntados los niños espectadores si no les parece un peligro amar tanto y tan ciegamente a sus hijos, contestan todos a voz en cuello: "No, no, que nos ame, que nos ame".

Quizá el cuento azteca no llegaba a la misma tierna belleza, con su historia del grillo juguetón que logra fastidiar a sus grandes enemigos. el león, el ocelote y el zorrillo, hasta que éstos terminan por rendirse. Moraleja: los fuertes y poderosos pueden ser vencidos por los débiles y los pequeños, si estos se empeñan en "pincharlos".

Y moraleja de la representación: se puede lograr un precioso espectáculo infantil de interés no sólo para los muy pequeños, sino para los mayorcitos también, cuando en lugar de gastar muchos recursos económicos se gasta más imaginación e ingenio. Y esta fuente imaginativa e ingeniosa, ni siquiera la tenemos que ir a buscar muy lejos. Está a nuestro alcance en nuestra propia literatura y nuestro propio folklore.