FICHA TÉCNICA



Título obra La honesta persona de Sechuan

Notas de Título El alma buena de Sechuan

Autoría Bertolt Brecht

Dirección Luis de Tavira

Elenco Rosa María Bianchi

Escenografía José de Santiago

Música Rafael Fuentes Orduña

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. La honesta persona de Sechuan”, en El Día, 6 diciembre 1978, p. 17.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

La honesta persona de Sechuan

Malkah Rabell

Las obras de Bertolt Brecht tienen la ventaja de poderse montar de las maneras más diversas, en todos los estilos habidos y por haber. El mismo Brecht nunca terminaba definitivamente una obra en su escritorio, sino que la iba acabando sobre la marcha, en el transcurso de los ensayos. El director universitario, Luis de Tavira, que se está volviendo cada vez menos ortodoxo y menos respetuoso de una vanguardia determinada, en este su montaje de El alma buena de Sechuan, que rebautizó: La honesta persona de Sechuan se transforma en un artista nuevo, que trata de introducir en su puesta en escena toda clase de elementos teatrales y extra-teatrales: máscaras, zancos, acrobacia, marionetas, muñecos vivos y muñecos de guante, escenografía –debida ésta última a José de Santiago– realizada con cajas de cartón, y escenografía realista; lo grotesco y lo natural, y sobre todo la música de Rafael Fuentes Orduña, que compila el tango y el rock, la música frívola y la música seria, en los instrumentos de saxofón, flauta, batería, guitarra y acordeón, música para las canciones de Brecht, el mejor Brecht, el Brecht poeta. Canciones de Brecht que NO hicieron de esta representación una comedia musical ni un show, sino algo específico, algo típicamente brechtiano, por más que Luis de Tavira trató de narrar "algo más que un cuento chino". Lo que también fue la intención de Brecht.

La forma anti-dramática del autor alemán, su forma "épica", es decir narrativa, con frecuencia cae en lo pesado. Y por cierto más de una vez la argumentación y las indagaciones brechtianas se hacían algo aburridas. Pero, entonces, Shen-Te, la prostituta bienintencionada, que todo el mundo explota, de cuyos favores se aprovechan y a la que terminan dejando tan pobre como en sus difíciles comienzos, pidiendo socorro a gritos, pues Shen-Te empieza a cantar, a entonar esas canciones brechtianas medio cantadas y medio habladas.y todo el mundo se entrega, vibra, tanto el público como los actores, como toda Sechuan la legendaria, que Tavira adapta a México, a nuestra ciudad, al arrabal más grande del mundo". Y cuando el "alma buena de Sechuan" deja de cantar y viste su traje de "primo", su traje de Shia-Ta, todo Sechuan empieza a bailar en una especie de evolución plástica, cargando sacos de tabaco, produciendo tabaco, recibiendo latigazos del capataz.Un Sechuan que no sólo Brecht inventó, sino que Luis de Tavira descubrió. ¡Y adiós pesadez!, ¡adiós dificultad!, Sechuan, el público y los actores se transforman en un solo ser.

A Brecht resulta muy difícil y muy fácil de entender. Hay que ser atentos y prestar atención hasta el final. A veces parece tan nihilista como Ionesco, su gran enemigo. Más, a través de unas tretas mágicas, transforma el nihilismo en militancia. Su Honesta persona de Sechuan parece demostrar que la humanidad entera está formada por sinvergüenzas, y la bondad sólo sirve como objeto de burla y explotación de los demás. Por otra parte. hasta la misma persona bondadosa, tiene su "otro yo", a su "primo" que es malvado y capaz de todas las sinvergonzadas. Pero luego se explica, ya al final, que un hombre bueno en una sociedad podrida para nada sirve y a nada puede llegar, porque una golondrina no hace el verano, ni 10 tampoco, como 10 santos no salvan una ciudad. Moraleja: hay que hacer la revolución y cambiar la sociedad.

Luis de Tavira, nos presenta esta tragicómica historia de Shen-Te y de su primo Shui-Ta, en 2 horas y media, y el milagro es que no nos aburrimos ni nos parece largo el tiempo. Tavira piensa haber prescindido de la estética brechtiana porque: "Considero que nada es más antibrechtiano que el precepto estético y nada es menos dialéctico que el respeto a la letra de la ley". Pero la verdad sea dicha, nunca me pareció tan clara la anécdota brechtiana de La honesta persona de Sechuan que en la versión de Tavira, y su vaga adaptación a México no echa nada a perder porque también Brecht es –y siempre ha sido– muy vago en sus referencias geográficas. Si algo molesta levemente, por lo menos a mí, es un exceso de grotesco en las máscaras y en las deformaciones físicas por medio de toda clase de elementos, que me hacían añorar los rostros desnudos de los actores Por fortuna el director tuvo la buena idea de quitarle las máscaras a los intérpretes para final del espectáculo, cuando todo el conjunto aparece para despedirse, y fue una auténtica alegría ver tantos rostros juveniles, y tantos "gordos" y "deformados" de repente esbeltos y sanos. Un conjunto entusiasmado, entregado a su tarea, disciplinado, capaz de actuar, de cantar o hacer acrobacia. Un conjunto de actores completos, cuyos nombres se hace difícil mencionar por ser demasiado numerosos y por integrar un colectivo. Sólo me siento incapaz de callar el nombre de Rosa María Bianchi corno Shen-Te el "alma buena" y a la vez Shiu-Ta, su primo. el "alma mala", una actriz que supo dar a sus dos personajes emotividad y dramatismo, y a veces comicidad.y sobre todo entonaba sus canciones como una intérprete y no como cancionista. Espero que Rosa María Bianchi un día no lejano tendrá mucho que decir en nuestro escenario nacional.