FICHA TÉCNICA



Título obra Ubu rey;Ubu encadenado

Autoría Alfred Jarry

Dirección Peter Brook

Grupos y compañías CICT (Centro Internacional de Creaciones Teatrales)

Espacios teatrales El Galeón

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. La primera representación de Peter Brook en México: Ubu”, en El Día, 27 julio 1978, p. 21.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Primera representación de Peter Brook en México: Ubú

Malkah Rabell

El célebre y discutido director de escena inglés, hoy ciudadano francés, Peter Brook, acaba de presentarse por primera vez en México con su compañía de actores internacionales, conocida como el CICT, es decir: Centro Internacional de Creaciones Teatrales, que funciona en París, con la obra de Alfred Jarry: Ubú. Invitado el CICT por el Instituto de Bellas Artes y por el Centro Experimental del INBA, su representación tuvo lugar en el teatro que sirve de sede a este último: El Galeón, que remozado y con un escenario muy amplio e "isabelino", rodeado de tres costados por el público, le permitió toda clase de inventivas a la compañía invitada

Bajo el título Ubú, el espectáculo reunía dos obras de Jarry: su farsa épica Ubú rey –hoy considerada como el punto de arranque, desde la noche de su estreno en 1896, de un movimiento vanguardista, cuyos ingredientes nos son familiares bajo el nombre de "teatro del absurdo"– y Ubú encadenado, otra farsa de Jarry de su serie: El padre Ubú. Peter Brook, que considera el juego como la esencia misma del teatro desde sus más lejanas raíces, le devolvió a Ubú rey su estilo de juego escolar que tuvo en su origen, cuando Jarry y sus compañeros de colegio inventaron colectivamente esta farsa tomando como protagonista a un maestro odiado, el "Padre Hebert", que fue transformándose en "Pere Hebé" para terminar como el "Pere Ubú", o, parodiando al clásico Rey Lear en Ubú rey, La parodia del clasicismo no se detuvo en el título, sino que siguió adaptando el personaje de Lady Macbeth a la "Madre Ubú", que reta a su cónyuge a matar al rey de Polonia, para ocupar su lugar. El asesinato y la usurpación del trono están seguidos por una infinidad de crímenes y robos cometidos por el nuevo poder estatal.

Muchos directores han usado este tema (sobre todo en nuestro propio ambiente) para implícitas y explícitas alusiones políticas. Peter Brook más bien usó este tema para un juego de lo que él llama su "teatro directo", su teatro naif, que ninguna preparación intelectual necesita para ser entendido, Es un teatro que ha de llegar directamente a toda clase de públicos. Mas, para este teatro "ingenuo", Peter Brook no pudo menos que poner a su servicio una refinada inventiva teatral, una refinadísima imaginación de director escénico, quien, con los medios más increíblemente modestos, de "teatro pobre" logró un complicadísimo montaje,

Cuando el espectáculo se inicia, en el escenario, bajo las crudas luces de las "diablas", sólo se encuentran una mesa y una silla, formadas por sendas ruedas de madera. Y a través de todo el primer acto esas dos ruedas, una grande y otra reducida, van transformándose en todo un arsenal de elementos escénicos que hacen parte del juego total y dramático que llevan a cabo actores y director, tanto desde el punto de vista realista como abstracto. He aquí la máquina del poder que aplasta despiadadamente a sus víctimas; la rueda atraviesa el desnudo escenario y a su paso nace una secuela de cadáveres. Debajo de la máquina terrorífica (es extraño cómo ese terror "infantil" se trasmite al espectador) está encadenado un aliado del nuevo Rey de Polonia, el conde de Lituania que ha traicionado al antiguo monarca. Tribuna, cadalso o pieza de artillería, la rueda no deja de rodar. Y Peter Brook con un poco de confeti crea la sensación de nieve, que para un público intelectual puede resultar lleno de gracia, y para un público más sencillo puede antojarse una brujería visual. Para dar la ilusión de una batalla entre dos ejércitos enemigos, la dirección llena el escenario de pelotas plateadas y con 10 actores pone de pie los 2 ejércitos. Diez actores que sobre todo destacan por su disciplina colectiva y por su admirable técnica corporal.

Dos ruedas, unos ladrillos y una piel de borrego forman todo el conjunto de elementos que usa Peter Brook en el primer acto, basado en Ubú rey. En cuanto al segundo acto, que tiene como base a Ubú encadenado. aquí el Padre Ubú, ya destronado y pobre vuelve a Francia, y decide que en un ambiente donde reina oficialmente la "libertad, la fraternidad y la igualdad", y donde todo el mundo es igual a todo el mundo, él resuelve ser distinto y dedicarse a la esclavitud, lo que en ese monstruo sirve no sólo para ponerse grilletes en pies y manos, sino para encadenar a sus caprichos a todos en su derredor. Con igual libertad que di protagonista, también el director ha dejado volar su fantasía y adaptó a ese Ubú encadenado a un juego libre de "gags” cinematográficos de los cómicos, hasta con pastelazos que se tiran esposa y esposo a la cara uno del otro.

Sin que ese segundo acto llegara a la calidad del primero, sobre todo de la segunda parte del primero, ambos "Ubú", tanto el rey de Polonia como el esclavo de la III República Francesa, han hecho reír con ganas a un público de estreno que desbordaba la sala de El Galeón y aplaudía a rabiar cada final de acto. Un público que se mostró entusiasmado con la representación. Mas, a decir verdad, personalmente, de un director del calibre internacional de Peter Brook –de quien sólo conocía su producción. televisada, El Rey Lear y su producción cinematográfica Marat-Sade de Peter Weiss, y ambas me han dejado apasionada– esperaba yo mucho más. Y siento en el alma que Peter Brook no pudo traer, por razones que no vienen al caso, la otra obra que nos tenía destinada: Los Iks, cuyo estilo es diametralmente opuesto a Ubú. Peter Brook quiso mostrarnos con ambas obras los 2 extremos de su amplia línea artística.