FICHA TÉCNICA



Título obra El pagador de promesas

Autoría Díaz Gómez

Dirección Lorenzo de Rodas

Elenco Miguel Córcega, Otto Sirgo, Jorge del Campo, Farnesio de Bernal, Blanca Torres

Grupos y compañías Compañía Nacional de Teatro

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Pagador de promesas otro estreno de la CNT”, en El Día, 16 octubre 1978, p. 17.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Pagador de promesas otro estreno de la C.N.T.

Malkah Rabell

Cuando una obra gusta al público, éste deja de exigir complicadas direcciones, originales hallazgos, hermosas escenografías, apropiada vestimenta y hasta se olvida de la actuación. Y cuando además la interpretación es de calidad, ayuda al triunfo. Y no hay que creer que el espectador mayoritario sólo sabe apreciar obras mediocres. Nada de esto. Una pieza gustada por el gran público puede ser estupenda sin llegar a lo elitista. Tal es el caso de El pagador de promesas, drama del autor brasileño Díaz Gómez, que ha merecido 17 premios internacionales, y que actualmente se presenta en el teatro del Bosque, tercer estreno del año de la Compañía Nacional de Teatro. Lo dirige Lorenzo de Rodas, a quien se conoce sobre todo como actor, y su actividad directiva es de muy reciente fecha. Mas, es menester admitir que posee un "olfato" muy especial para encontrar material dramático que a la vez sea de calidad y accesible al auditorio. Recordemos tan sólo su puesta en escena de ¿Conoce usted la Vía Láctea?.

Drama brasileño, El pagador de promesas podría muy bien ser mexicano, por sus problemas y por el enfoque de sus personajes. Brasil es quizá de los países latinoamericanos donde la dramaturgia adquiere mayor madurez. El pagador de promesas es una pieza madura tanto por su construcción escénica como por su presentación sociológica. Obra donde se encuentran y chocan en la misma encrucijada el campo y la urbe, la religión católica en toda su ortodoxia y el paganismo de la población de origen africano en toda su fantasía. Zé, un campesino dueño de una reducida propiedad, ha prometido a Santa Bárbara llevar una Cruz cargada en los hombros –a semejanza de Cristo en su Vía Crucis– hasta su iglesia en la ciudad, por el milagro que le hizo al salvar a su burro de la muerte. Zé, del Burro, como–lo llaman sus paisanos, cumple su promesa, con los hombros en carne viva trae la Cruz a la ciudad. Pero el sacerdote, el padre Olavo le impide introducirla en el templo. No importan las razones a las cuales ha de enfrentarse Zé, un hombre bueno, ingenuo y profundamente fiel a sus promesas, a sus ideas, profundamente creyente aunque sus creencias no sean ortodoxas, ni apegadas a los dogmas. No importan las causas que se exhiben para matarlo. Las causas auténticas son las de un engranaje cruel, donde el hombre bueno y sincero, dispuesto a defender su "causa" frente a todos y a todo, a morir. Donde el hombre bueno es víctima de todos: del "gigolo” que le quita la esposa; del comerciante que vive de su dolor; del periodista que lo aprovecha como noticia, falsificándola según sus propios intereses; de la policía que teme a los auténticos fieles, a los hombres dispuestos a repartir sus bienes. Un hombre bueno que inocentemente muere como Cristo, porque como Cristo quiso entregarlo todo a los pobres. Todos se dicen sus amigos, sus defensores, y todos lo aprovechan por razones personales. Y cuando a su mujer se le pregunta porque lo han matado, solo encuentra una razón: "Tal vez porque era un hombre bueno".

Quizá la dirección no sea de una gran originalidad, y las escenas colectivas carezcan de fuerza dramática, como carece de ella la última escena, cuando la multitud lleva el cadáver de Zé en la cruz, "como una bandera". Lorenzo de Rodas ha puesto en escena el drama de Díaz Gómez con la sencillez del realismo. Pero la actuación de todo el conjunto ha sido de alta calidad. Empezando por el protagonista, Miguel Córcega, quien en el papel de Zé ha logrado un carácter de medios tonos, sin gritos ni lamentos, que emociona, convence y transmite la ternura del personaje. Miguel Córcega que siempre ha sido un excelente actor, multifacético, aquí llega a una categoría de gran intérprete. No le va en zaga Otto Sirgo, en el papel de "Carita' quien logra imprimir mucha naturalidad a ese personaje antipático. A Mercedes Pascual no la hubiésemos creído capaz de interpretar a una prostituta vulgar, pero ante nuestra sorpresa, la multipremiada actriz le dio a semejante personaje todos sus colores temperamentales. Mónica Serna como la esposa de Zé no resultaba muy convincente como campesina, pero lograba convencer en las escenas dramáticas. No se puede mencionar a todo este amplio conjunto, en el cual casi todos estaban correctos, destacándose especialmente Jorge del Campo en el papel episódico del periodista, Farnesio de Bernal como Dedé, el vendedor ambulante, y Blanca Torres como la negra "Mi Tía"

Quizás las "selectas minorías" no admitan la belleza y la fuerza dramática de esta pieza de Díaz Gómez, pero casi estos, segura que el gran público se entregará con entusiasmo a su emoción.