FICHA TÉCNICA



Espacios teatrales Teatro Colonial

Notas Semblanza del teatro Colonial a ocho años de su construcción por Alfonso Brito

Referencia Armando de Maria y Campos, “Breve historia del teatro Colonial”, en Novedades, 22 enero 1945.




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Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Breve historia del teatro Colonial

Armando de Maria y Campos

Hace cerca de ocho años, cuando la calle de San Juan de Letrán era un esbozo de Gran Avenida, se le ocurrió a don Alfonso Brito, construir una carpa en un solar que en aquel entonces lindaba con la calle de Ayuntamiento. El proyecto fue rápidamente puesto en práctica; inmediatamente se puso a trabajar y en seis meses logró hacer la carpita. Se escogió un tema y se montó la primera revista. Después se tuvo que montar otra para poder formar la célebre tanda doble. El precio era de treinta centavos por las dos revistas. Se le dio la dirección de escena a un actor llamado Balderas, que hacía a la vez de director artístico. Fue el alma de la carpita. La compañía estuvo formada por Lupe la Criolla, Don Chicho, Palillo, Mario Caballero y Chato Maza, (los dos famosos Kíkaros), el tenor Juan José Saro, que de la carpita pasó a Nueva York, donde estuvo actuando por espacio de tres años. Se seleccionó un grupo de segundas tiples, que con el tiempo han llegado a figuras. Los estrenos relativos costaban grandes sacrificios, porque había que estrenar una obrita cada semana, Brito tenía que presentar cada sábado, trajes y decorados nuevos. No había dinero. Los artistas trabajaban por lo que se les diese y siempre, en medio de un gran compañerismo, salían adelante. El público empezó a llenar la carpita y entonces, se pensó en construir poco a poco, una carpa mayor, capaz para cuatrocientas personas. Hoy en el Colonial caben más de mil doscientas personas. Conforme avanzaba la construcción, Brito empezó a contratar a primeras figuras; a aumentar sueldos a Palillo y Don Chicho, los cómicos que se iban popularizando rápidamente. El teatro era una mina de oro. Así fue haciendo historia el teatro Colonial considerado como el más popular de México porque está frecuentado desde siempre por la gente que nunca ha podido pagar precios altos de otros teatros. Pagando 30 centavos hasta $2.25 por tandas dobles, todo el público de México ha desfilado por esta vieja carpa, ávido de saber lo que ocurre en la calle, a través de los chistes de unos cómicos populares. A punto de convertirse la carpa en teatro desaparecerá una nota simpática que existe en sus puertas: los boleteros, que se desgañitan noche a noche para vender todo el boletaje: ¡Tandas dobles! ¡Pasen ustedes! ¡Dos revistas! ¡Ya empezó la tanda de estreno! ¡Pasen! ¡Aquí, boletos!, etcétera. La fiebre del progreso acabará con ellos. Venden boletos desde que se estrenó la carpita. ¡Ocho años vendiendo boletos! ¡Centenares de miles de pesos han pasado por sus manos!

La breve historia del teatro Colonial es digna de estudiarse. Los esfuerzos por levantarlo, construirlo, abriéndose paso a través de grandes dificultades, lo han hecho el más popular. Los estrenos semanales son pensados en una noche, la del lunes, se reúnen el empresario, el maestro de baile y los cómicos, y, después de una breve plática, queda construido el estreno del viernes. Un título de actualidad que nada tiene que ver con la revista; dos sketch, y tres bailables con las "segundas", al frente de las cuales están las primeras figuras femeninas y ¡a estrenar! ¡425 revistas estrenadas! ¡850 sketchs! ¡1,248 evoluciones! Esfuerzo increíble, único en el teatro de México.