FICHA TÉCNICA



Notas de autoría Carlos Pellicer / poemas

Dirección Julia Alfonso

Elenco María de la Luz Zendejas, Gustavo Kornelio, Ernesto Vichis, Cornelio García, Gustavo Ganem, María Beatriz Sauceda, Miriam Gómez, Ofelia Ascenso

Espacios teatrales Auditorio del Indeco

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Recital de poesías de Pellicer en el Indeco”, en El Día, 28 junio 1977, p. 26.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Recital de poesías de Pellicer en el INDECO

Malkah Rabell

La poesía es más bien rara en el escenario de nuestros días. Los recitales no abundan. Tanto los actores de profesión, como el público "tradicional" los rehuye. Los primeros porque saben su esfuerzo condenado al fracaso. Y los segundos, porque van al teatro para divertirse. Y la "diversión" para unos es reír, para otros es llorar, y para todos es la esperanza de hallar una "historia" con tema emotivo y realista. Y lo constato no como reproche o como burla, sino como un hecho.

Escuchar poesía es cada vez menos accesible. Tanto por lo difícil del verso moderno, como por lo raro del acontecimiento. Las minorías que aún la aman, se contentan de leerla en las largas horas dedicadas al transporte, cuando encuentran asiento; o en la cama, cuando, por fin, la familia apaga el televisor. Resultado, los recitales sólo se realizan de tanto en tanto por algunos organismos oficiales, o por algunos grupos estudiantiles, o bien por algún que otra intérprete masoquista, amante del sufrimiento.

Julia Alfonso, cuna un poco las tres condiciones: dirige el Departamento cultural de la INDECO; es de las personas estudiosas y cultas que nunca dejan de ser estudiantes de alguna materia nueva; y probablemente, el sufrimiento ha de tener para ella una particular atracción. Y Julia ha gastado un sinfín de energías, ha enfrentado todos esos sorpresivos problemas que jamás dejan de presentarse durante la preparación de algún espectáculo en México, al fin del cual nunca se puede llegar con el mismo reparto que se presentó en los inicios del trabajo; trabajo durante el cual ya uno, ya otro de los elementos desaparece por las más futiles e increíbles de las razones; y 48 horas antes de levantarse el telón, el director ha de buscar desesperadamente a un reemplazante de su protagonista. Razones que simplemente pueden llamarse: "falta de responsabilidad". Pues, Julia Alfonso gastó energía, resistencia nerviosa, profundos conocimientos tanto de la escena como de la literatura, para ofrecer por una sola noche un recital de la poesía de Carlos Pellicer.

Mas, si la directora del montaje pelliceriano, hubo de sufrir para llegar a realizar su espectáculo, para el reducido público que lo pudimos presenciar, y sobre todo lo que lo pudimos oír, fue la mejor de las pócimas, un bálsamo para los ánimos atribulados y las almas doloridas. Con ocho jóvenes, cuatro hombres y cuatro muchachas, que se acompañaban con guitarra y flautas dulces, Julia Alfonso logró una unidad poética. Fragmentos de los más bellos poemas de Carlos Pellicer adquirieron rasgos y carácter de breves dramas de amor. Obras poéticas creadas para muy distintos menesteres que el teatro, consiguieron voces dramáticas para cantar el amor, el sufrimiento o la naturaleza. O entrelazarlos todos. Desde su "La primera tristeza ha llegado. Tus ojos — fueron indiferentes a los míos. Tus manos — no estrecharon mis manos. . .—" hasta: "Yo nada tengo que sea mío — mi voz y mi silencio son ya tuyos;". Desde "Hoy hace un año, Junio que nos viste —desconocidos, justo un instante — Llévame a ese momento de diamante — que tú en un año has vuelto perla triste. . . hasta: "Que se cierre esa puerta — que no me deja estar a solas con tus besos.,, "

Pero lo más bello de este recital—espectáculo, que se desarrollaba sobre un fondo de proyección de un documental realizado en Tabasco, fue ese coro de voces, cantando con la simple melodía de las palabras, a las flores y a la muerte. Cantos raciales, cantos regionales, cantos universales, que echan raíces en el alma, y en la voz, y en la cultura náhuatl, que llegan desde las entrañas, desde las tradiciones y de las letras náhuatl, que ya impusieron al pueblo mexicano sus 2 obsesiones: el gusto de la muerte y el amor por las flores — Antes de que nosotros "habláramos castilla" — hubo un día del mes consagrado a la muerte — había extraña guerra que llamaron florida — y en sangre los altares chorrearon buena suerte —; Y el coro formado por las voces de María de la Luz Zendejas; Gustavo Kornelio, Ernesto Vilchis, Cornelio García, Gustavo Ganem, María Beatriz Sauceda, Miriam Gómez y Ofelia Ascenso, continuaron el "Discurso de las Flores": "También el calendario registra un día flor — Día Xochitl. Xochipilli se desnudó al amor — de las flores. Sus piernas, sus hombros, sus rodillas — tienen flores. Sus dedos en hueco tienen flores — frescas a cada hora. En su máscara brilla — la sonrisa profunda de todos los amores" Hasta llegar al último verso, cuando el poema se despide: "A decir me acompañe cualquier lirio morado; — señoras y señores, aquí hemos terminado." Cuando también el espectáculo pone fin a su última intervención.