FICHA TÉCNICA



Título obra Pastoral

Notas de autoría Pablo de Ballester / antología de textos clásicos

Dirección José Solé

Elenco Alejandro Aura, Miguel Ángel Turrent

Vestuario Julio Prieto

Espacios teatrales Instituto Cultural Helénico

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Pastorelas navideñas”, en El Día, 13 diciembre 1977, p. 17.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Pastorelas navideñas

Malkah Rabell

Vuelven con la Navidad las pastorelas. Hermosa tradición cuando se realiza en el calor del hogar, entre amigos, familiares y vecinos. Pero mucho menos agradable cuando alguna compañía teatral se empeña en ofrecérnosla al aire libre, bajo el frío cielo decembrino, a la luz de una luna glacial, en lugares donde les espectadores deberían asistir previstos de botellas de agua caliente para los pies, de mantas para la espalda y de frascos de tequila para el ánimo. Las pastorelas deberían realizarse, tal como nos lo cuenta John Reed en México Insurgente acerca de una Navidad que pasó en un pueblo ocupado por las fuerzas de Pancho Villa, en el patio de una casa de familia, donde se invitó a todos los habitantes de la aldea. Siendo todos conocidos, se divertían del ingenuo histrionismo de las señoritas del lugar, entre bromas, risas y ponches, entre amistades y noviazgos que se hacían y deshacían.

La primera pastorela que este año me tocó fue la ofrecida por el Instituto Cultural Helénico en su propia sede, un un edificio aún no acabado de construir, donde el hermoso patio colonial, con 1a fuente y galerías que servían de fondo al espectáculo, se halla rodeado de muros inacabados, de baches y cargas de cemento, y los chiflones se cuelan por todas partes. Mi valor no llegó más allá de los primeros 45 minutos, y' helada hasta los huesos, abandoné el improvisado teatro. Por fortuna tuve la posibilidad de escuchar el tradicional Luzbel, luchando contra el no menos tradicional Arcángel. Es extraño corno el Ángel del Mal anda sin armas, y el defensor del Reino de los Cielos, proclama su fe con una espada flamígera en la mano. El primero, en la voz de Alejandro Aura, y el segundo en la de Miguel Ángel Turrent, nos ofrecieron unos hermosos textos clásicos recopilados por e doctor Pablo de Ballester, cuyos autores lamentablemente no cita el programa. En sugestivo trajes diseñados por Julio Prieto, los dos actores hicieron lucir el dramatismo sus textos. Y especialmente Alejandro Aura dejó de ser el habitual Luzbel hazmerreír de los niños navideños, para transformarse en el Angel Caído: No llevaba una cola escondida, sino alas extendidas, y aún cuando eran sus alas de murciélago, no por ello dejaba de volar, y podía alzarse hacia la estratósfera como descender al fuego del infierno.

Habitualmente las pastorelas navideñas quedan adaptadas a la época moderna, y se recurre a toda clase de morcillas y chistes de actualidad, especialmente políticos, que más hacen reír al público.El año pasado me tocó ver La noche más venturosa, de José Joaquín Fernández de Lizardi el Pensador Mexicano, donde el director de escena, Rodríguez Solís, encontró para el papel del diablo a [Clavillazo] quien atrajo a un público muy especial. Espectadores, tanto los infantes como los adultos, quienes por vez primera se encontraban fuera de la carpa o de un teatro como el Blanquita, y quienes seguían los hábitos adquiridos en esos teatros: dialogaban constantemente con el actor, y también éste seguía sus hábitos, rellenando su parte de morcillas y de "gesticulaciones" muy a lo [Clavillazo] que no dejaba de tener su gracia popular.

Nada de esto sucedía en la Pastoral' dirigida por José Solé en el Instituto Helénico. En realidad no era una pastorela popular, sino una pastoral basada en textos clásicos. Es decir que era una representación relativa a los prelados y asuntos religiosos; también relativa a la poesía en que se pinta la vida de los pastores, un drama bucólico cuyos personajes son pastores y pastoras. La pastorela en cambio es, según lo designa el diccionario Sopena: "Tañidos y cantos a modo del que usan los pastores. Especie de égloga o de idilio de los provenzales, usada hoy aún en la literatura gallega". En cuanto a la "pastorela" en la literatura mexicana, pude encontrar en la Historia de la literatura mexicana de Carlos González Peña, un breve apunte: "Sábese en suma, que por esta época (1806) seguía cultivándose en México un género teatral, los 'coloquios' –designados más tarde con el nombre de 'pastorelas'– los cuales se representaban no sólo en el teatro, sino en los corrales de los barrios"

Actualmente se trata por todos los medios de revivir esa vieja y simpática tradición, ofreciendo estos espectáculos navideños en plazas y patios, distribuyendo entre los asistentes ponches y bebidas caseras calientes, pero sin tomar en consideración que tal diversión puede llevar al espectador después del espectáculo, directamente a la cama con una gripe o algo peor.