FICHA TÉCNICA



Título obra Atlántida

Autoría Óscar Villegas

Dirección Julio Castillo

Elenco Irma Lozano, Luis Torner, José Alonso

Espacios teatrales Teatro de las Vizcainas, antiguo Apolo

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Una crítica relativa: Atlántida”, en El Día,17 agosto 1977, p. 24.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Una crítica relativa: Atlántida

Malkah Rabell

Se hace muy difícil analizar un espectáculo cuando la mitad de éste no se vio, y la otra mitad no se oyó. Ambas cosas debidas a la increíble incomodidad de la sala de las Vizcaínas, antiguo Apolo. Sobre todo cuando se ocupa un asiento en la fila 15, porque la empresa teme perder la venta de un asiento más cercano. Así que sólo puedo emitir opiniones fragmentarias de la obra del joven dramaturgo nacional Oscar Villegas: Atlántida, de quien si no me equivoco, ésta es la primera realización que sube a escena. Y con lo poco que pude observar, no sé si la dirección de Julio Castillo la enriqueció o la empobreció, si con su ya famosa imaginación le agregó valores, o le quitó los que tenía.

Durante las dos últimas décadas, los jóvenes dramaturgos mexicanos tercamente se negaban a enfrentar los problemas nacionales, hasta trataban de rehuir cualquier rasgo étnico, en una búsqueda equivocada de lo que imaginaban "vanguardismo universal". Óscar Villegas tiene la virtud de hablar de cosas que le son conocidas, de pintar un ambiente que le es familiar. Lo malo y lo triste de esta pintura es su completa pobreza dramática, literaria, sicológica, ambiental y hasta moral. Sus personajes, su tema, su ambiente y su acción son de un lineal digno de un tango arrabalero. Y hasta tangos, los hay buenos y los hay malos.

Atlántida nos narra la historia de una prostituta. O tal vez ni es prostituta, sino una chica le mala suerte. O tal vez ni siquiera de mala suerte, sino de "malas pulgas", por algo la llaman Virginia "el Niño". De todos modos, la forma que tiene para encarar su destino y para buscar su rumbo en la vida, no es precisamente una lección de dignidad o de moral. Tampoco el ambiente se presta mucho para ello. Las mejores escenas son precisamente cuando el ambiente interviene para aplastarla. Como la escena donde un grupo de homosexuales viola a su novio, y la escena cuando a ella misma su "padrote", Chester, la muele a golpes. Para la primera Julio Castillo encontró uno de sus hallazgos peculiares: dos palos en manos de cada uno de los miembros del grupo da los atacantes. Dos palos que se transforman en parte no sólo del ataque, sino del ambiente, del ruido, del miedo y del destino. Asimismo, la escena de violencia que Chester (José Alonso) desata contra Virginia (Irma Lozano), toma un sesgo de danza, de sugestiva, de casi morbosa, plasticidad.

Quizá siendo un melodrama, Atlántida necesitaba permanecer en el marco original, y todo este "México del mambo, de 1950", resultaba superfluo. Desde pequeños detalles, como la barba de Chester (¿desde cuándo un gigoló de 1950, en un barrio como Atlántida usaba barba y cabello largo?), hasta toda la superestructura musical y coreográfica, parecen inútiles. Tal vez si toda la obra lograra asimilarse más a su tema, intensificándose más a lo hondo y menos en lo extenso; amasándose sobre sí misma en lugar de inflarse como un globo; subrayando más lo social, como la lluvia que destroza el barrio y deja a la gente sin techos, en lugar de los detalles anecdóticos, toda la representación lograría mayor calidad. Aunque el machismo y el homosexualismo, que forman el esqueleto de la obra, no dejan de ser la marca de una tragedia social. Pero en 90 minutos emocionarían, en 3 horas, aburren.

Como siempre, las actuaciones de Irma Lozano, de Luis Torner y de José Alonso, me gustaron. También me gustó parte de la escenografía, aunque en el estreno, todo carecía aún de orden. Mas, vuelvo a repetir no me encontraba en condiciones de asimilar la representación con tranquilidad ni en toda su extensión. Aunque ¿cuándo un crítico puede analizar serenamente una representación? De todos modos, se me hace que este espectáculo va a dividir al público en dos bandos: los muy entusiasmados y los muy indignados.