FICHA TÉCNICA



Título obra Gypsy

Notas de autoría Gypsy Rose Lee / autora de sus memorias; Arthur Laurents, Jules Styne, Stepheyn Sondheim / adapación teatral

Dirección Enrique Gómez Vadillo

Elenco Claudia Islas, Marga López, Eduardo Alcaraz, Guillermo Méndez, Xóchitl Vigil, Raúl Ramírez

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Gypsy Rose Lee”, en El Día,15 julio 1977, p. 28.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Gypsy Rosa Lee

Malkah Rabell

El arte de un gran actor es capaz de, transformar en humano, el papel más desagradable y hasta a obra más antipática bajo su magia adquiere virtudes insospechadas. Es el caso de Gypsy y de su primera figura Marga López. Pocas veces me tocó encontrar un personaje teatral más insoportable; que él de esta madre –que los americanos suelen llamar "madres de escenario"–, pero que en este caso va mucho más allá de la progenitora que trata de "vender" su "mercancía" de hijos geniales para las producciones de Broadway y Hollywood. Aquí se trata en realidad de un caso psicopatológico de mujer que por no haber logrado realizar sus propios sueños, pretende imponérselos a sus hijos, pretende realizarse a través de sus vástagos, a quienes impone tiránicamente su voluntad. Es un caso de el "Yo" enfermo de ambiciones. Es el "Yo", y "yo" y nada más que yo. La clásica madre prepotente que repite: "Yo te hice.... a mi me debes todo... no sabes agradecer mis sacrificios... yo me sacrifiqué…” Es un personaje en cierto modo dramático, pero el autor, o mejor dicho los autores: Arthur Laurents, Jules Styne y Stephen Sondheim, al crearlo con mucho sentido del humor, aligeraron la carga que habría de soportar el público. Y Marga López al crearlo con infinita gracia de gran actriz, hizo soportable no sólo el personaje sino la comedia.

Según parece, Gypsy es una comedia musical que tuvo mucho éxito en los Estados Unidos, tanto en el escenario como en la pantalla. Basada en las "memorias" de una famosa "desnudista" de burlesque, Gypsy Rose Lee, narra la historia de la infancia de la autora, que de patito feo llegó a conquistar el estrellato en su especialidad, bajo la dirección de la madre a quien poco importaba el género y solo preocupaba el éxito, el triunfo. "Hay que ser una star en cualquier género". Idea fija de los norteamericanos, preocupación primordial de un pueblo educado en esa desdichada obsesión de que uno vale por lo que posee y no por lo que es. Comedia donde un grupo de niños tiene ciertas escenas divertidas y bien realizadas en el inicio del espectáculo, más, no por ello se trata de una representación infantil para menores de edad. Las últimas escenas del burlesque hacen de esta Gypsy un show de entrada casi "sólo para hombres". Por fortuna Claudia Islas tiene el tino de no desnudarse por completo. Lleva puesta una malla transparente con adornos en determinados lugares estratégicos que hacen su figura agradable a la vista y toda la escena de subyacente ironía, bastante graciosa.

El resto del elenco tiene pocas posibilidades de lucirse. Hasta da pena ver a Eduardo Alcaraz condenado a dos salidas episódicas de contadas frases. Pero la necesidad tiene cara de hereje y obliga a menudo a olvidarse de los orgullos profesionales. Algunas caras juveniles nuevas refrescan el ambiente, como las de Guillermo Méndez y Xóchitl Vigil, pareja que baila, canta y actúa con gracia. Enrique Gómez Vadillo tiene instinto para descubrir nuevos valores, y sabe lanzarlos en papeles apropiados. Raúl Ramírez ya es un poco pasado de kilos en el papel de Herbie, el cuarto casi marido de mamá Rose, que ya fue abandonada por sus tres maridos anteriores, por sus niños fenomenales y por su hija preferida, June.

En fin, otra comedia musical en la cartelera, cuya música no es muy melodiosa; el tema no es muy agradable; los chistes no son muy refinados; la producción no es muy bella.... Muchos NO, y un solo SÍ: Marga López.