FICHA TÉCNICA



Título obra ¡Ay, sin ventura de ti!

Notas de autoría Enrique Atonal / adaptación a textos de Sor Juana Inés de la Cruz, Santa Teresa de Jesús, Mariana Alcoforado

Dirección Enrique Atonal

Elenco Luisa Huerta, Patricia Eguía, Silvia Mariscal, Luz Haydee, Gladys Bermejo

Espacios teatrales Escenario del Arte (Teatro Santa Catarina)

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. ¡Ay, sin ventura de ti!”, en El Día, 7 junio 1977, p. 24.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Ay, sin ventura de ti, Conjunto de la UNAM

Malkah Rabell

En las notas del programa de mano, el director de escena y adaptador de ese espectáculo basado en textos de Sor Juana Inés de la Cruz, Santa Teresa de Jesús y Mariana Alcoforado, que se presenta en una pequeña sala de la Plaza Santa Catarina, denominado Escenario del Arte, Enrique Atonal asegura; "Esta obra es lo más apartado de un recital", ¡De acuerdo!, ¿pero qué es? Tal vez simplemente un experimento para encontrar un nuevo género dramático, con pocos actores y poco despliegue económico. Un Teatro Pobre, aunque nada tenga que ver con la técnica grotowskiana. Quizás con el tiempo y con diversas experiencias en el mismo sentido, se encontrará un nuevo lineamiento escénico que sin llegar al "recital" pueda dar a jóvenes actores, la posibilidad de ofrecer espectáculos de auténtica calidad dramática con gran economía de medios.

Por el instante, el ensayo realizado por Enrique Atonal con 5 jóvenes artistas: 3 actrices, una cantante y una guitarrista, no puede aún considerarse como un logro definitivo. La vida de esas 3 monjas, ingresadas a la vida conventual por distintas razones: para Juana de la Cruz, por ser el único lugar donde una mujer pobre y de nacimiento incierto, podía entregarse al estudio y a la creación literaria; para Santa Teresa, por ser la morada de su único amado: Dios; y para Mariana Alcoforado, la monja portuguesa, autora de esas 5 cartas apasionadas dirigidas a su amante, el marqués de Chamilly, cuya autenticidad siempre se ha puesto, en duda, el ingreso al convento se devió a la imposición paterna; pues esas tres figuras femeninas, tal como las presenta el texto de ¡Ay, sin ventura de ti!, para el espectador que las desconoce, resultan muy vagas e incomprensibles; para quien las conoce, no ofrecen ninguna novedad.

Sobre todo es el personaje de Mariana Alcoforado que permanece más enigmático, ya que su nombre y biografía, hace poco salieron del anonimato fuera de las fronteras portuguesas. Conocimiento que se debe a las Nuevas cartas portuguesas de 3 autoras contemporáneas perseguidas por la anterior dictadura. Poco sabe el público en general de esa Mariana Alcoforado nacida en 1640, y fallecida muy anciana, muchos años después de haber enviado sus 5 cartas a su amante francés que volvió a su país, donde publicó en 1669 las cartas en traducción francesa. Epistolario de tan ardientes sentimientos que sirvió a María Rilke como arquetipo del amor verdadero y ejemplo para su teoría de que sólo las mujeres saben amar. Y aunque se sospecha que este epistolario se debió a la pluma del marqués de Chamilly, la figura de Mariana Alcoforado ya permanece para siempre en la galería de las amantes célebres.

Entre esos tres personajes, Juana Inés de la Cruz; Santa Teresa de Jesús, y Mariana, no hay lazos de unión reales. Han sido figuras distantes tanto en el tiempo como en los lugares y en los destinos, aun cuando las 3 vistieron el sayo conventual. En la representación se ha tratado de unirlas a través del espacio y del tiempo debido a sus pasiones de distinto carácter. Y se las unió por medio de una figura diríase surrealista: la cantante, que aparece en cada uno de esos distantes conventos. Al principio permanecemos fríos ante el desarrollo dramático en el escenario. Más, poco a poco, el espectáculo va adquiriendo interés, sobre todo por la interpretación de las 3 jóvenes actrices: Luisa Huerta, como Juana Inés de la Cruz, la genial vate mexicana; Patricia Eguía, como la santa apasionada de amor divino, Teresa de Jesús, y Silvia Mariscal como Mariana. Es sobre todo la figura de Santa Teresa que ofrece a su intérprete la posibilidad de dar lo máximo en las escenas de la entrega a su Señor, cuando apasionadamente lo interpela para que la lleve a su lado. A Mariana es el amor humano, la pasión carnal que la trastorna y da posibilidad a Silvia Mariscal de crear un personaje extraño La protagonista más árida resulta Juana Inés –la ciencia es poco extravertida para el escenario– y ofrece una gama pobre de expresiones a Luisa Huerta, que conocemos como a una actriz deliciosa y capaz de honduras La música y el canto a carga de las 2 hermanitas –casi niñas– Luz Haydée y Gladys Bermejo, fue un detalle sugestivo. Como fondo el escenario en ese teatrito construido según diseños del arquitecto Alejandro Luna, no dejaba de ser un lugar original para la creación de un arte dramático nuevo.