FICHA TÉCNICA



Título obra Vamos a la guerra

Notas de Título Oficial reclutador / título original

Autoría George Farquhar

Notas de autoría Héctor Mendoza / adaptación

Dirección Héctor Mendoza

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Vamos a la guerra cantando”, en El Día, 25 mayo 1977, p. 24.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Vamos a la guerra cantando

Malkah Rabell

De Farquhar, comediógrafo irlandés que murió a los 30 años, en 1707 decían sus críticos y conocedores: "tuvo la buena suerte de que lo mandasen a servir en el ejército de Shrewsbury, de donde volvió trayendo consigo una comedia: El oficial reclutador. Y Héctor Mendoza tuvo la buena suerte de encontrar a ese Oficial reclutador y transformarlo en Vámonos a la guerra, cuyo primer acto resultó tan bullicioso que dejé de distinguir cuando me mareaba yo, y cuando la actividad en el escenario era realmente incomprensible; cuando los actores cantaban sin música porque así lo decidió el director, y cuando las grabaciones se descomponían; no sabía ya si la falla estaba en mi mente, o en los micrófonos. Me puse terriblemente inquieta por mi estado mental, y sólo me calmé cuando otros me aseguraron que tuvieron la misma impresión.

También opinan los estudiosos de Farquhar, que de sus farsas, rebosantes de alegría y del bullicio de los caminos públicos, envueltas en un tumultuoso regocijo, se exhala un vaho de optimismo nunca desmentido. Sin duda, un hombre que murió a los 30 años (nació en 1678) no tuvo tiempo para desmentir su juvenil optimismo Además los comediógrafos más alegres son a menudo los hombres más tristes, igual que los payasos. Héctor Mendoza conserva ese tono de buen humor y bullicio a todo lo largo de la comedia musical en la que transformó la farsa del autor irlandés, Y sus jóvenes actores universitarios le responden de igual manera, de lo que se tiene un espectáculo realmente divertido, donde los hombres se visten de mujeres y las mujeres de hombres. Lo cual crea una extraña atmósfera de homosexualismo, subrayada por la escena cuando un oficial del ejército imperial inglés, después de quitarse los pantalones, se los quita violentamente a otro jovenzuelo, que en definitiva resulta una mujer.

En un teatro comercial, semejante escena la hubiesen considerado como pornográfica, más en un teatro estudiantil se llama audacia vanguardista. Pero Héctor Mendoza se cura en salud y declara con orgullo que siempre se ha considerado como una persona terriblemente amoral. ¿Por lo tanto, qué podemos reprocharle si no la falta de estética en semejante escena (que nos recuerda una escena similar en Santa). Aunque a decir verdad, los dos actores que la protagonizaron son lo suficientemente jóvenes y bien parecidos, de cuerpo y de rostro, vestidos y desnudos, para que el episodio, a pesar de todo, sea estético. Y como Farquhar presentaba la vida tal como la conocía, sin tapujos ni melindres, tampoco podemos escandalizarnos de la falta de tapujos de Mendoza, No obstante, viendo la farsa de Farquhar empiezo a comprender los ataques contra teatro inglés de su tiempo que emprendió en 1698 el clérigo no juramentado, Jeremías Collier. Y en cuanto a la época de ese Vámonos a la guerra quisiera saber en qué página de la historia se coloca. Según los trajes, nada entiendo.

Estupendos todos los jóvenes actores universitarios en sus respectivas partes. No menciono a ninguno en especial, porque preocupada en mirar el escenario, me olvidé de apuntar quién es quién, y ya no lo recuerdo. Todos cantan, bailan, son jóvenes, simpáticos y bien parecidos, y actúan como profesionales de larga fecha, de larga experiencia.

Sin embargo, la presencia de esta farsa en un escenario de la Universidad, no deja de sorprenderme. Aunque Mendoza diga que esa obra en la UNAM es como un alacrán intruso sobre el blanco mantel de una casa civilizada, no me convence; también Nicanor Parra "cultiva un piojo en su corbata". Me queda la pregunta: ¿cuál es el beneficio que un público estudiantil recibe de un Farquhar que decía "las reglas de la comedia inglesa no se guían por la brújula de Aristóteles y de sus discípulos, sino por la platea, los palcos y la galería", Lo que traducido al idioma molieresco significa: "Lo principal es gustar". igual como opina Landeta y Varela, ¿En qué quedamos por fin.. ?