FICHA TÉCNICA



Título obra La de los ojos en blanco

Autoría Emilio Gonzalez del Castillo y José Muñóz Román / autores del libreto

Elenco Ángel Garasa, Paquita Estrada, Loló Trillo, Amparo Arozamena, Olga Arzudia, Josefina Meca

Música Alonso / autor de la partitura

Espacios teatrales Teatro Arbeu

Referencia Armando de Maria y Campos, “Las Leandras en el Arbeu”, en Novedades, 28 noviembre 1944.




Título obra Las Leandras

Autoría Emilio Gonzalez del Castillo y José Muñóz Román / autores del libreto

Elenco Ángel Garasa

Música Alonso / autor de la partitura

Espacios teatrales Teatro Arbeu

Referencia Armando de Maria y Campos, “Las Leandras en el Arbeu”, en Novedades, 28 noviembre 1944.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Las Leandras en el Arbeu

Armando de Maria y Campos

Cuando más se habla de que el público de teatro de México desaira el reclamo de los empresarios y acude a las salas cinematográficas, agotando el papel y pagando precios elevadísimos, éstos –los teatros– registran llenos formidables y sostienen en su cartelera hasta pasar del centenar de representaciones, obras ya congeladas de los teatrófilos, "viejas novedades", que los regocijan y los hacen volver un poco al pasado.

Un caso concreto es el éxito que viene alcanzando diariamente en el Arbeu, la vieja revista picaresca Las Leandras, estrenada en México por la compañía de Manolo Casas hace poco más de dos lustros con la que se revelará ante el público metropolitano una bella vedette española Adelita Trujillo, y que por estos días alcanza las ciento y pico de representaciones consecutivas. El éxito arrollador de Las Leandras llevó a los empresarios del Arbeu a estrenar en México otra obra del mismo corte de vaudeville-revista, escrita por los mismos autores Emilio González del Castillo y José Muñoz Román, del libreto; y maestro Alonso de la partitura. De alcanzar Las de los ojos en blanco el mismo éxito de público que Las Leandras, no será remoto que los directores del Arbeu intenten presentar enseguida los mayores aciertos del repertorio de estos hábiles autores, como son Las de Villadiego, Las faldas, Las vampiresas, Las tocas y Mujeres de fuego, que se representaban en España entre los años de 1932 a 1936, los primeros y últimos de la República, a cuyos recuerdos está tan ligada Las de los ojos en blanco.

Hacia 1934 –año del estreno en Madrid y Barcelona de Las de los ojos en blanco– se vivía en España con el nombre de México en los labios de casi todos los españoles, por lo menos de los aficionados a los toros y al teatro. "Armillita" toreaba tanto o más que el que más, y los mano a mano con Ortega se sucedían casi diariamente, Garza y El Soldado daban a las novilladas madrileñas una emoción de pelea por la gloria que entusiasmaba a los aficionados. Barcelona era el cuartel general de "Carnicerito de México", y en sus teatros lucían los nombres de bellas y frívolas vedettes americanas; Margarita Carvajal, Celia Gámez, Perlita Greco, Mapy Cortés, Chela Gómez, Hilda Moreno, Juanita Barceló. En el Principal Palace se estrenaba Las de los ojos en blanco, y en su representación participaban, Margarita Carvajal, deslumbrante de belleza y simpatía como primerísima figura; Mapy Cortés, graciosa, pizpireta; Chela Gómez, simpática y frívola; Hilda Moreno, la escultural Juanita Barceló. Entre los actores destacaba con gracia propia un joven madrileño que había abandonado un puesto burocrático en el Banco de Vizcaya, por la fascinante vida de la farándula: Angel Garasa, que andando el tiempo había de llegar a México y convertirse en el actor favorito que es, intérprete insuperable ahora de "el pajarero" de Las Leandras; del "doctor Blanco" en Las de los ojos en blanco, que con singular éxito representan noche a noche Paquita Estrada, Lolo Trillo, Amparo Arozamena, Olga Arzudia, Josefina Meca.

El éxito de Garasa en un papel secundario de Las de los ojos en blanco, lo llevó al teatro Pavón, de Madrid. El joven actor, que había nacido en la Villa del Oso y del Madroño (1905), cayó de pie. Estrenó Las mujeres del zodíaco y Las inviolables, y una vez que el actor Galleguito –que estuvo en México en 1920–, se enfermó, Garasa se hizo el amo al sustituirlo. Al poco tiempo volvió a Barcelona como director de la compañía frívola que actuaba en el Tívoli. Después, la guerra, que lo transforma todo. El republicano Garasa resulta aviador, y cuando el derrumbe de la República cruza los Pirineos a pie, y luego toma el camino hacia México, y elige este país no al azar, sino porque lo conoce, por haber estado de particular, a los quince años, al lado de familiares radicados por la Colonia del Valle, de la ciudad de México.

El mismo día que Garasa llegó a México, con la moral rota y una chamarra de aviador en las mismas condiciones, el empresario Pepe Junco lo encuentra en las calles de Bolívar, lo reconoce, y lo lleva con el “Chale” Lavergne, empresario del teatro Ideal. Ese mismo día Garasa quedó incorporado a la Compañía de Anita Blanch y Ricardo Canales, que dirigía Paco Fuentes. El resto, lo conoce el lector, Garasa es ya un actor incorporado definitivamente a la vida teatral mexicana.

Dentro de unos días la empresa del Arbeu le dedicará una función de homenaje merecido, en representación extraordinaria de Las de los ojos en blanco, la deliciosa revista que tiene la grata virtud de humedecer los ojos de Margarita Carvajal, de Chelo Gómez, de Mapy Cortés, de Armillita, Garza y El Soldado, de Carnicerito de México, y de tantos españoles que han encontrado la paz entre nosotros, al recordarles una España tan cerca de nuestro corazón, que basta un pretexto cualquiera, como la presencia la noche del sábado en el escenario del Arbeu, de dos jóvenes toreros españoles llegados horas antes: Gallito y Vázquez para vitorearla con la emoción que nos da la fe en su destino histórico.