FICHA TÉCNICA



Título obra La dama del pan de jengibre

Autoría Neil Simon

Dirección Dimitrios Sarras

Elenco Adriana Roel, Mónica Serna, Carlos Cámara

Espacios teatrales Teatro Xola

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. La dama del pan de jengibre”, en El Día, 31 enero 1976, p. 20.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

La dama de pan de jengibre

Malkah Rabell

Título sugestivo, pero un poco fuera de lugar, ya que sólo se refiere a una frase pronunciada por la dama joven Polly Moore (Dunia Saldívar), y que muy poco tiene en común con el resto de la obra de este prolifero comediógrafo norteamericano, Neil Simon, autor que trata de introducir en sus comedias elementos sociales, el lado dramático de una sociedad de consumo y su influencia sobre la vida y los caracteres de sus habitantes, tal como lo hemos visto en Departamento de soltero y Prisionero de la Segunda Avenida. En esta comedia que se acaba de estrenar en el teatro Xola, presenta tres seres humanos, cada uno de ellos víctima de algún desajuste emocional que heredó de la sociedad en que vive. La historia de la protagonista, Evelyn Moore, cantante de mucho éxito, que debido a su estado de alcoholismo avanzado pierde su popularidad y su trabajo, tiene muchos rasgos que recuerdan a Judith Garland. Como ésta tiene que luchar contra la gordura y la neurosis como ésta tiene a una hija que en vano trata de salvarla. Dos seres la rodean y le siguen siendo fiel: un actor homosexual sin trabajo, y una ex belleza que ha hecho de su físico el centro de su vida, y hasta piensa que es el centro del mundo. Esos tres seres, que apenas llegado a los cuarenta años a han perdido todo lo que significaba su vida: Evelyn su voz, James Perry su trabajo y Toby su belleza, se transforman en náufragos. La obra pudo llamarse como el famoso drama de H. R. Lenormand: Los fracasados Más, esta comedia de Neil Simon, nunca llega a lo trágico y nunca adquiere rasgos de tragicomedia. Más bien tiene el tono del melodrama, con su happy end. que no era del todo necesario. Hubiésemos preferido el último telón en la escena cuando la protagonista se arrincona en su soledad, como un animal herido, embriagada de alcohol y de tristeza.

Lo notable de la representación de esta Dama de pan de jengibre, consiste sobre todo en las actuaciones de las tres figuras centrales: Adriana Roel, como la cantante Evelyn Moore; Mónica Serna, como la belleza profesional, enamorada, como Narciso, de su propia imagen, y Carlos Cámara como James Perry, el actor fracasado. El director escénico, Dimitrios Sarras, es sobre todo un maestro de actores, y con un trabajo prolongado sabe sacarle a cada uno lo mejor de su arte. Adriana Roel que hace dos años obtuvo el premio a la mejor actuación femenina del año por su intervención en Alfa-Beta, también bajo la dirección de Dimitrios Sarras, en esta oportunidad crear un personaje muy complejo y muy ajeno a su propia personalidad, cuyos rasgos característicos mantiene hasta el final. Tal vez hubiese preferido que lograra esta caracterización con medios más internos, en lugar de apoyarse sobre caballitos de batalla tan externos que a veces caía en lo artificioso. No obstante, salvo algunas reservas, ha realizado una notable labor de interpretación que la colocan definitivamente en las filas de las mejores actrices de México. Mónica Serna, aparte de verse muy hermosa, estuvo excelente en su personaje, y supo emocionar hasta en las escenas donde su narcisismo resultaba simplemente ridículo. En cuanto a Carlos Cámara, de las actuaciones que le conozco ésta es la labor donde llegó a más alturas; supo expresar al homosexual sin ninguno de los caricaturescos tics que tantos actores aprovechan para despertar la hilaridad del público, y supo realizar las escenas dramáticas con una ternura y una sensibilidad de gran actor.