FICHA TÉCNICA



Título obra Amor sin barreras

Autoría Arthur Laurents

Dirección Rubén Broido

Elenco Javier Mark, Luis Torner, María Luisa Alcalá, Julieta Bracho, Jorge Luke, Gualberto Castro, María Medina

Coreografía Sam Bayes

Espacios teatrales Teatro Hidalgo

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Las cien representaciones de Amor sin barreras”, en El Día, 17 septiembre 1976, p. 28.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Las 100 representaciones de Amor sin barreras

Malkah Rabell

Estas 100 representaciones que se van a cumplir el 28 de noviembre, señalan a la vez la última función del precioso espectáculo: Amor sin barreras, o como se llama más sugestivamente en su original: West Side Story, en el teatro Hidalgo. Caso extraño, que una representación tan al alcance de todos los públicos, que puede igualmente gustar al más exigente como al menos conocedor, no pueda conservarse en la cartelera por más tiempo, ahogada por los gastos diarios que las entradas no cubren, aunque los fines de semana se agota el boletaje. Entre los actores suele asegurarse –con esta superstición típica del mundo de la farándula– que el teatro es un misterio y nunca nadie puede predecir los resultados de una empresa escénica.

Según mis propias impresiones –recibidas durante una función de domingo en la tarde, cuando la sala estaba colmada de público– la obra gustaba. ¿Y cómo puede ser de otro modo, con esta bella música de Leonard Bernstein, a la cual quizá sea injustificado llamar "inolvidable", y más exacto sería señalarla como "imborrable". Por que al salir del teatro, las melodías de ese compositor siguen repercutiendo en el oído y en la memoria, y uno tararea:

"María... María... María", o trata de recuperar el ritmo de "América". Lo que sucede muy raras veces con la música moderna, tan carente de "melodiosidad". Igualmente la coreografía de Samy Bayes, que permanece fiel a la que realizó Jerome Robbins para la versión original de la obra –estrenada en la ciudad de Nueva York el 26 de septiembre de 1957, en el Winter Garden Jerome Robbins– fascina a nuestro público como lo fascinó, en la pantalla durante la triunfal carrera de la película. Asimismo la dirección de Rubén Broido no se aparta de los lineamientos originales, hasta los trajes permanecen iguales. Así que es muy difícil hablar de originalidad en la producción mexicana. Es, como casi todas las "comedias musicales" importadas del vecino país –y muchas veces también los dramas– una copia fiel de lo realizado en Broadway. Mas, como una vez me dijo el estupendo director mexicano, José Luis Ibáñez. "Copiar bien es una excelente escuela para directores y actores". Y el espectáculo del Hidalgo resultó una óptima copia con alguno que otro aporte propio.

En cambio, esta comedia musical –que a veces se antoja "drama musicalizado"– no envejece. Sigue fascinando no sólo por su música y su coreografía, sino por su tema y su estructura dramática. La tragedia de Shakespeare, Romeo y Julieta, en la cual el libretista Arthur Laurents se inspiró, se torna actual y local, adaptada a los barrios pobres de Nueva York, al West Side. Las dos nobles familias shakespearianas, enemigas, se transforman aquí en dos pandillas juveniles, los Jets y los Sharks, los primeros norteamericanos de nacimientos, los segundos inmigrantes puertorriqueños, que de tanto "jugar" al odio y a la guerra, terminan por entrematarse, y su lucha fratricida arroja tres víctimas, tres muertos. No obstante, hay un sutil llamado a la fraternidad, hay el amor de dos jóvenes de los campos distintos, y el último gesto de solidaridad, cuando los "enemigos" reunidos en torno del cuerpo de una de las víctimas, se acercan avergonzados para transportarlo, le da el soplo de un hermoso poema de amor.

Esta obra necesita un amplio reparto muy juvenil. Por fortuna en México ya tenemos numerosos actores jóvenes especializados en las obras musicales. Ya no hace falta recurrir a los alumnos de Conservatorio aunque éstos ignoren todo del oficio escénico, como se hacía apenas una década. Desde luego la juventud de los Jets y de los Sharks en el Hidalgo no tiene la misma frescura de los estudiantes de la UNAM, cuando representaron hace unos meses la misma comedia. En cambio poseen mayor experiencia. El amplio reparto entre el cual figuran actores de renombre como Javier Mark, Luis Torner, María Luisa Alcalá, Julieta Bracho y Jorge Luke, no se dedicó a las jerarquías. Todos bailan, cantan y actúan con entusiasmo, fuera y dentro de los conjuntos. Es una representación colectiva y no de "estrellas". En los papeles de la pareja de enamorados, los dos cantantes María Medina y Gualberto Castro, tienen hermosas voces. Lástima que el segundo sea físicamente inapropiado para su personaje.

No podemos menos que lamentar la prematura desaparición que espera a este espectáculo, que no sólo es hermoso, sino que ofrece trabajo a una amplia gama de gente de teatro.