FICHA TÉCNICA



Título obra No hagas el amor de pie

Autoría Claude Magnier

Elenco Cristina Rubiales, Carlos Monden, Aldo Monti

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. No hagas el amor de pie”, en El Día, 7 marzo 1976, p. 22.




Título obra Una viuda se desnuda

Notas de Título Me ves de luto y me mandas mariachis / título original

Autoría Adrián Ortega

Dirección Miguel Manzano

Elenco Gine Romand, María Luisa Alcalá

Espacios teatrales Teatro República

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. No hagas el amor de pie”, en El Día, 7 marzo 1976, p. 22.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

No hagas el amor de pie

Malkah Rabell

No hagas el amor de pie

Por fortuna este título se refiere tan sólo a las "declaraciones de amor". En general la comedia carece de chistes a doble sentido, de malas palabras y hasta de intenciones equívocas. Es una comedia bastante fina y con buenas situaciones cómicas, como este principio cuando dos personajes, un hombre y una mujer absolutamente extraños entre sí, después de haber ingerido cada uno por su lado, una fuerte dosis de somnífero, se encuentran ambos dormidos en la misma cama donde los descubre el marido de la dama. Tal aventura se presta ya de por sí a provocar continuos estallidos de risa. Y no obstante, tal cosa no sucede. El público parecía bastante aburrido y las risas eran raras. Lo que no fue culpa de los actores. Los 3 intérpretes del elenco, Cristina Rubiales, Carlos Monden y Aldo Monti conocen su oficio y son actores capaces, sobre todo Carlos Monden a quien he visto crear caracteres de calidad en obras muy serias. Más bien le faltó a la representación la agilidad necesaria, a menudo la obra se "colgaba", se iba arrastrando, especialmente al final, cuando los caracteres se diluyeron, perdieron su autenticidad y casi nos quedábamos sin comprender de qué se trataba.

Pero, esta comedia de Claude Magnier, ni peor ni mejor que la mayoría de las producciones de los bulevares, adaptada a México pierde su verosimilitud. Un marido mexicano al encontrar a un extraño en la cama de su esposa, no la deja llegar al segundo acto, desde el primero se queda autoviudo. Esta situación es bastante semejante a la de la comedia española de Santiago Moncada: El triángulo de medianoche, con la diferencia de que en esta obra el marido es abogado y descuida a su esposa por dedicarse a salvar la vida de un condenado a muerte, en tanto el marido de Nunca hagas el amor de pie descuida a su cónyuge por el apasionado interés que dedica a su negocio de aceites vegetales y porque cree encontrar en el supuesto amante a un cliente importante para su productos óleos. Resultado, uno es un marido "héroe" y el otro es un esposo aburrido, tonto, pero enternecedor, porque ama a su esposa y la sospecha infiel desde mucho, pero prefiere callarse para no perderla. Son los detalles del sentido del humor que tiene cada pueblo y que los comediógrafos, voluntaria o involuntariamente trasmiten. Lo que hace tan peligroso las adaptaciones.

En resumen, esta Nunca hagas el amor de pie es otra comedia de "triángulo" que viene a agregarse a la ya excesiva cantidad de comedias del mismo género que tenemos en cartelera.

Una viuda se desnuda

Hasta las 100 funciones, esta comedia de Adrián Ortega representada en el teatro República se llamaba: Me ves de luto y me mandas mariachis. A las 100 representaciones el título cambió por el de La viuda se desnuda, lo que significa un doble engaño: el espectador que ya la vio puede volver al teatro pensando que se trata de una obra nueva, luego el espectador que va a ver la desnudez de la viuda, es decir la de Gine Romand, queda chasqueado ante esta viuda que permanece vestida todo el tiempo.

Aquí no podemos pretender que la dirección comete fallas, porque ésta, a cargo de Miguel Manzano, no existe, y cada uno de los 10 actores del elenco hace lo que le viene en ganas, las morcillas llueven y la improvisación está a la orden del día. Y como son actores con mucha rutina, logran divertir al público y también se divierten ellos. Algunos son actores que merecen mejor suerte, como María Luisa Alcalá, que hace apenas 6 o 7 años hacía el Principito y tenía un premio por Cosas de muchachos, y ahora actúa de señora madura y logra dar la impresión que realmente peina canas, sin especial maquillaje, simplemente por sus actitudes.

Hace poco tiempo, cuando se trataba de semejante espectáculo, me contentaba en decir que éste es un teatro que más vale no visitar, Ahora las cosas han cambiado. Cuando una compañía ofrece trabajo a 10 actores y puede mantenerse durante más de 100 espectáculos, hay que decir: enhorabuena, y desearles buena suerte.