FICHA TÉCNICA



Título obra Un proyecto para vivir

Autoría Noel Coward

Dirección José Luis Ibáñez

Elenco Carlos Bracho, Guillermo Murray, Fanny Cano, Miguel Suárez, Ada Carrasco

Coreografía David Antón

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Un proyecto para vivir”, en El Día, 30 enero 1976, p. 22.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Un proyecto para vivir

Malkah Rabell

¿Nunca han conocido a una muchacha enamorada de dos hombres a la vez? ¿Verdad que sí? Y como no supo a cual de los dos elegir, después de pensarlo bien, se fue con un tercero –sabia decisión–. Con este tercero se casó. Lo que sucede a menudo en semejantes enredos. Porque nadie sabe para quien trabaja. Mas, al cabo de dos años de convivencia conyugal, la muchacha de tierno, amplio y cambiante corazón, no pudo con su genio y decidió que el camino más recto y "moral" era volver a sus dos amores anteriores, ya que a uno lo adoraba y del otro estaba apasionadamente prendada. Y sus dos enamorados descubrieron que semejante "proyecto para vivir" mejor, tenía sus grandes ventajas: ninguno de los tres iba a sufrir por la ausencia del ser amado, y los dos hombres, Max y David, podrán conservar su mutua amistad.

Debida al famoso comediógrafo, Noel Coward –fallecido no hace mucho– la comedia se sitúa por los años 1933, época cuando seguramente semejante proyecto para vivir en triángulo público –que sólo se distingue de todos los demás "triángulos" par la tácita aceptación de los tres– resultaba muy audaz. Hoy, ha perdido gran parte de su "audacia". Actualmente las chicas de las "mejores sociedades" que consideran el casamiento contrario a sus reglas de conducta, abundan, y hasta los papás más convencionales bendicen las uniones libres de sus hijas; algunos con buena voluntad, y otros porque no les queda otro remedio. Así que esta graciosa comedia tan fina e inteligente, en la actualidad –cuando todo el mundo habla de compartir los bienes– nada tiene para espantar. Tengo la vaga idea de haber visto una película basada en la misma obra hace muchos años, y si no me equivoco con Miriam Hopkins en el papel estelar. Lástima que el humor típicamente británico de este "proyecto para vivir" no esté del todo en consonancia con el sentido de la comicidad de los pueblos latinoamericanos, y la noche cuando asistí al espectáculo, la sala se veía bastante vacía y el público bastante frío.

Personalmente lo que más goce fue la actuación de los dos protagonistas masculinos: Carlos Bracho y Guillermo Murray. Bajo la excelente dirección de José Luis Ibáñez, esos dos actores dieron lo mejor de sí mismos, más allá de lo que les hemos conocido hasta el presente. Fue un mano a mano, sincronizado corno un reloj "inglés". Su escena de la borrachera para llorar la fuga de la mujer amada por ambos, fue de antología, estupenda, tal vez lo mejor del espectáculo. No menos notable fue su actuación en el tercer acto, donde daban la impresión de dos bailarines disciplinados y entrenados en los mismos movimientos. En cambio no se puede decir lo mismo de Fanny Cano. Es una actriz que nada tiene que hacer en el escenario de un teatro, es típicamente actriz de pantalla, y ni siquiera ya es bonita, por más que exhiba las protuberancias que Dios le ha dado. Completan el reparto Miguel Suárez y Ada Carrasco, muy correctos en sus partes, y Ada Carrasco especialmente cómica. Si agregamos a lo anteriormente dicho tres hermosas escenografías de David Antón, obtenemos como resultado una excelente puesta en escena de una graciosísima comedia que lo toma todo a broma. ¡Por fortuna!