FICHA TÉCNICA



Título obra Chao Rudy o Chao Valentino

Autoría Garnelli, Graminni, y Magny

Dirección Rafael Banquells

Elenco Carlos Piñar

Coreografía Roma Kay / dirección coreográfica

Referencia Malkah Rabell, “Chao Rudy: biografía de Valentino”, en El Día, 26 septiembre 1975, p. 20.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Chao Rudy: biografía de Valentino

Malkah Rabell

La ventaja de una representación desprestigiada desde su estreno por público, crítica y "buenos amigos", es que el futuro espectador nada exige de especial. Va para ver una pésima función, y todo lo ofrecido por encima de la mediocridad absoluta se le antoja un regalo. Y por poco que intervenga el sentido de estar en contra de todo el mundo, y decir lo contrario de lo dicho por la mayoría, ya estamos dispuestos a batir palmas ante el telón levantado. Es lo que me sucedió con Chao Rudy, o Chao Valentino, a cuyo estreno no pude asistir. En la semana transcurrida desde entonces, he oído las más desagradables (desagradable para la empresa) opiniones acerca de la obra y de la puesta en escena. Y no sé si debido a las razones arriba mencionadas, o bien debido a un estreno prematuro, cuyos defectos se fueron limando con el tiempo, pero a mí no me pareció tan malo.

Se trata de una biografía del famoso ídolo de las multitudes femeninas ... y también de las masculinas, sobre todo de una determinada categoría de masculinidad: Rodolfo Valentino. A Valentino el autor trata de presentarlo como una doble personalidad una: el irresistible Valentino, el star de la pantalla, que adoran los públicos del mundo entero; la otra, el joven inmigrante italiano, provisto de un diploma de jardinero, que llegó a los Estados Unidos con el sueño de adquirir un trozo de tierra en California, para traer a su "mamma" y a su dulce noviecita, y quien es completamente inocente del éxito obtenido por la otra mitad de su yo. Y el hombre que llegó a ser un ídolo no pudo cumplir ninguno de sus sueños. Su "mamma" murió antes de adquirir su hijo su fama en Hollywood, y la dulce noviecita se casó con el ricachón del pueblo,, allí lejos, en el viejo hogar. Nacido en 1895, el "triunfador" murió a los 31 años, en 1926, a pocos años de su triunfo que se inició en 1919, muerte debida a una estúpida apendicitis. Un Chéjov con semejante tema hubiese realizado un melancólico drama. Garnelli, Graminni y Magny, pusieron de pie, algo cojeando, una revista sin estructura escénica, donde la historia la va relatando ya uno, ya otro de los protagonistas. Y sin embargo se me antoja que bien puesta esta comedia musical podría ser muy simpática.

Por fortuna, la música es linda y muy pegajosa; el grupo bailable bajo la dirección coreográfica de Ronna Kay, ejecuta su parte con bríos y entusiasmo; el vestuario, aunque no de muy buen gusto, es vistoso. En general, el espectáculo me recuerda una revista con la biografía de la Mistinguette, donde ella misma representaba su propio personaje. En cambio, en Chao Rudy, lo que más falta es el personaje central: Rodolfo Valentino. Su doble, Carlos Piñar, es bien parecido y posee cierta semejanza física con el ídolo de Hollywood, pero le hace falta capacidad creativa, y sobre todo le falta personalidad, carece de lo que se llama presencia escénica, y además no sabe ni cantar ni bailar. Irán Eory, aunque baila y canta –poco– y hasta toca piano, nada tiene de actriz, y le sobran kilos.

En cuanto a la dirección, que se debe a Rafael Banquells, simplemente, no existía.