FICHA TÉCNICA



Título obra Señorita a los 70

Autoría Federico S. Inclán

Dirección Helio Castillo

Elenco Libertad Ongay, Alberto Sayan

Espacios teatrales La Ciudadela

Referencia Malkah Rabell, “Cien representaciones de Señoritas a los 70”, en El Día, 12 mayo, 1975, p. 20.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Cien representaciones de Señorita a los 70

Malkah Rabell

En lugar de ver una mala representación de obra importada, como Jaula de locas o Mi amiga la gorda mil veces prefiero asistir a una representación de autor nacional, sobre todo cuando, como en el caso de Señorita a los 70 estamos muy lejos de una obra carente de valores. Aunque no de muy altos vuelos literarios, o como lo dice su autor, Federico S. Inclán: "No es de mis mejores producciones", la comedia no obstante está construida con una gran habilidad, su lenguaje es fluido y gracioso, y hasta posee no poca originalidad. Un comediógrafo como Inclán, de encontrarse en Hollywood, hubiera gozado de mucho prestigio.

No se puede negar que el tema es poco común. Una señorita entrada en años que ha cumplido los 70, se enamora de un joven, y lo más extraño del caso, es que el amor más ardiente lo demuestra el "novio". Lo que más tarde se explica por tratarse de un caso criminal que tan sólo al final halla su solución. Más, el drama,. que en un principio parece comedia, entre estos 2 seres tan dispares, es mucho más hondo de lo que un autor con puntos de vista comunes podría exponer. Porque nos encontramos ante el extraño sentimiento de ternura, y hasta de amor que el verdugo empieza a experimentar [por] su víctima y ante la sensibilidad de la víctima, que ve mucho más allá de lo que todos en su derredor imaginan, y se halla dispuesta al sacrificio con la ilusión de ayudar al ser querido.

No deja de ser una lástima que esta comedia tan hábilmente construida, no tenga la puesta en escena y la interpretación que merece. Con razón la gente de teatro, preocupada por una producción escénica nacional, se queja de las pocas posibilidades que se ofrece a los autores locales, y hasta cuando un empresario decide montarlos, lo hace en las peores condiciones. Nunca con la misma producción que arriesga cuando se trata de una obra importada.

Y así vemos en La Ciudadela una compañía formada por actores desconocidos, que pese a su buena voluntad tienen muy poco fogueo en las tablas. Las dos únicas figuras que están más acordes con las exigencias de sus papeles, son Libertad Ongay y Alberto Sayan. Sobre todo este último, en la interpretación del joven enamorado de una anciana, posee buena voz y buena presencia, y tiene un incontestable talento que –espero– lo llevará muy lejos. En cuanto a Libertad Ongay, como la señorita de los 70 años, es una actriz medianamente dotada, que tal vez en manos de un buen director hubiese podido dar más de sí misma, lo que no era el caso, ya que Helio Castillo, encargado de la puesta en escena parece bastante novato. Nunca tuve la oportunidad de ver alguna otra dirección suya, y ésta, la de Señorita a los 70, brillaba por sus exageraciones, sus payasadas y su mal gusto. Libertad Ongay, con su peluca canosa que le hacía una cabeza exageradamente grande para su cuerpo, deja bastante que desear ya en su aspecto. Indudablemente el papel de Manolita, en manos de una gran actriz hubiera dado lugar a un éxito ruidoso.

No obstante, pese a todas las debilidades de que adolecía la representación –cuyo título original era tan romántico como Entre alcanfores un sueño, lástima que lo cambiaron pero se entiende que para el gran público nada significa–, pues, pese a todas sus pobrezas, llegó a las 100 funciones y pudo atraer a un público popular que se me hace no suele tener mucha costumbre en asistir al teatro. Y ello no es poca victoria.