FICHA TÉCNICA



Título obra El toque mágico

Autoría Bob Randall

Dirección Rafael Banquells

Elenco Manuél Valdés (El loco), Delhi del Río, Aída del Río, Dino Flores, Leonorilda Ochoa

Referencia Malkah Rabell, “Teatro: El toque mágico”, en El Día, 7 mayo, 1975, p. 20.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Teatro: El toque mágico

Malkah Rabell

Se trata –otra vez– de una comedia musical, cuyo hilo temático que une los diversos números. de canto y danza, y sobre todo de prestidigitación, es tan, tan leve, que la comedia se transforma en revista. Y hasta como tal nada tiene de gran espectáculo. El espectáculo es más bien pobre, y en cierto modo nos recuerda las viejas carpas, o tal vez el Blanquita. No hay ni ballet, ni coros, los 12 actores que forman el reparto lo hacen todo, y en realidad ni siquiera se trata de interpretaciones. Delhi y Aída del Río, son dos cancionistas que forman pareja que se antoja salida de algún cabaret. Otros parecen encontrados en un circo, sobre todo Dino Flores, un mago aún muy joven que conoce su oficio y desarrolla sus "trucos'' con gracia, aunque en éstos no hay mucha originalidad. La mujer cortada ya horizontal, ya verticalmente, es un número muy gastado, y quienes no lo han visto en un escenario o en una pista, lo vieron con seguridad en alguna vieja película para niños. Pero Dino Flores tiene en canto en su persona, y sus "trucos", a los que hay que agregar el de la mujer suspendida en el aire, no dejan de divertir aún hoy, tanto a chicos como a los grandes, sus aparatos son estupendos, y Dino Flores resulta el centro del espectáculo.

No hay que olvidar a Manuel "Loco" Valdés, que para la mayoría del público ha sido la atracción máxima. Hasta yo, que no soporto las locuras del "Loco", he de admitir que esta vez se mostró mucho más cuerdo que de costumbre, es decir más actor y menos habitualmente. Y no se puede negar que es un actor de talento. Sólo él y Leonorilda Ochoa demostraron poseer conocimientos histriónicos. Leonorilda cantaba, bailaba, tenía partes cómicas y partes dramáticas. Con su cuerpo de niña, de lejos se hacía muy joven, y en su papel dé ayudante del mago, enamorada del mismo, un poco tonta, y muy sentimental, gozó de muchos aplausos.

La comedia puede sobre todo interesar a un público curioso por ver cómo un prestidigitador queda integrado a una obra teatral, ya que se trata de una de las raras comedias –tal vez la única–que introduce el arte específico de un mago en su materia "dramática" (la palabra suena exagerada y lo es). El tema casi no existe y su resumen cabe en unas pocas palabras: un mago envejecido y egocéntrico es desplazado por un rival joven y desconocido, pero que conoce su oficio y gusta al público. El viejo mago es desde luego, Manuel "Loco" Valdés y al joven lo interpreta Dino Flores. Aquí se termina el drama o la comedia, o como quieran llamar la obra de ese autor norteamericano que actualmente triunfa, según parece, en Broadway: Bob Randall. El director de escena, Rafael Banquells, no aporta nada nuevo a su actual puesta en escena que probablemente copia los detalles de la puesta americana. Como lo anuncia el programa, es una "comedia apta para toda la familia", es decir para los niños, sin que los padres se aburran con exceso.