FICHA TÉCNICA



Título obra Ocho mujeres

Autoría Robert Thomas

Dirección Julián Duprez

Elenco Yolanda Rigel, Lilia Michel, Cristina Rubiales, Gloria Marín, Pituka de Foronda, Diana Bracho, Alma Muriel, Charito Granados

Espacios teatrales Polyforum Cultural Siqueiros

Referencia Malkah Rabell, “Ocho mujeres, el teatro dectectivesco”, en El Día, 14 enero, 1975, p. 16.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Ocho mujeres, el teatro detectivesco

Malkah Rabell

Más vale tarde que nunca. No fui al estreno de Ocho mujeres, obra de Robert Thomas, que se representa en el Polyforum Cultural Siqueiros, por varias razones. En primer término, porque no me invitaron. A esta clase de teatros no les interesan las críticas que se pueden hacer en un periódico serio, y en general se les hace poco atractiva la crítica. Más bien les importa la crónica con fotos de actrices en traje de baño. En segundo término, porque tampoco a mí me atrae esta clase de teatro. Si fui el domingo 12 del presente mes a ver la representación, es porque realmente ya no hay nada que ver. Y he de ser sincera: me divertí. Se trata de una obra policial, premiada en Francia con el galardón Quai d'Orsay que se otorga anualmente a la mejor novela policial. Y yo tengo una debilidad muy especial por la literatura detectivesca. Mas, he aquí que Ocho mujeres es una falsa obra policial, lo que no impide que en el transcurso de los dos actos exhibe todos los elementos clásicos del género: el misterio, el enigma, un asesinato y ¿quién es el asesino? No hay detectives, pero cada una de las figuras femeninas en el escenario hace por turno la labor detectivesca. Y estos permanentes ataques y autodefensas de los personajes femeninos, no deja de tener su gracia y el público queda en suspenso durante el espectáculo entero. Lo más humorístico son los comentarios de los espectadores, metidos a detectives, quienes, al final, al comprobar que el crimen es un falso asesinato y no hay muerto, por lo tanto tampoco hay asesino, quedan desilusionados. Decididamente el público, como dice Antonin Artaud, necesita sangre.

Lástima que esta divertida obra de teatro comercial, sólo cuenta con una dirección mediocre. Porque la de Julián Duprez lo es. Un escenario circular, como lo es el del Polyforum Siqueiros, muy amplio en sus medidas, exige una técnica muy especial para manejar a los actores. Pocos directores tienen la pericia apropiada, como es el caso de Xavier Rojas, quien durante años manejó el Teatro Granero y tenía –tiene– un don característico para esta clase de sala. Probablemente para Julián Duprez, debe ser la primera vez que ensaya la modalidad del escenario circular, y sus ocho intérpretes femeninas parecían circular por el escenario un poco a la deriva.

Por otra parte, la dirección de la obra de Robert Thomas, que sólo se podía lucir en el manejo correcto de la actuación, tenía bajo sus órdenes a ocho actrices que no son precisamente ilustres intérpretes. Algunas de ellas, como Charito Granados, Yolanda Rigel –chica muy sexy– Lilia Michel y Cristina Rubiales, parecían encontrarse fuera de ambiente en el escenario. Se tenía la extraña sensación de que el teatro no era su medio. O tal vez esta clase de teatro, o mejor dicho esta forma de escena, donde se perdían. La única que conquistó al público fue Gloria Marín, que sin ser una actriz eximia, tiene el don de la comicidad, y sobre todo logra hacerse la tonta con una gracia especial. Fue la que despertaba las risas en su papel de la Tía Agustina, miembro de esa familia burguesa donde poco a poco se van descubriendo toda la mugre que esconde bajo su máscara la gente bienpensante. Pituka de Foronda, la suegra de la víctima, la Mamy que duerme encima de sus acciones por miedo de ser robada, tiene mucha rutina, lástima que su peluca se veía tan falsa. Diana Bracho, es una joven actricilla temperamental, y su interpretación de la niña-detective, la que maneja toda la intriga, lectora de novelas policiales, da lugar a una de estas actuaciones que fácilmente conquistan los aplausos. Tanto ella como Alma Muriel prometen mucho.

Para quienes desean pasar un rato divertido y a la vez conocer el Polyforum Siqueiros, con sus adyacentes salas de exposiciones y de venta de artesanías, pueden ir a ver con confianza esa obra de Robert Thomas, Ocho mujeres.