FICHA TÉCNICA



Título obra Varios rostros del verano

Autoría Julio Ortega

Dirección Ricardo Díazmuñoz

Elenco Gerardo Busch, Maryell Díazmuñoz, Fernando Gaxiola

Música Eduardo Díazmuñoz

Notas de Música Javier Díaz Gómez, Ernesto Hurtado Puerta, Salón Mawaad, Fernado Ortiz / conjunto musical; Eduardo DíazMuñoz / dirección musical

Grupos y compañías Laboratorio de Imágenes

Espacios teatrales Sala del Ballet Folklórico de México

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Varios rostros del verano”, en El Día, 22 octubre, 1975, p. 20.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Varios rostros del verano

Malkah Rabell

Es difícil llamarlo obra, a ese espectáculo que representa en la sala del Ballet Folklórico de México el grupo de Teatro Laboratorio de Imágenes, dirigido por Ricardo Díazmuñoz. Se trata más bien de un ejercicio escénico de escuela dramática, lo que resulta muy apropiado para un conjunto de "Laboratorio" (Laboratorios que van multiplicándose en México). Este conjunto –que en Varios rostros del verano se reduce a tres actores– re-interpreta, re-actúa varias veces de distinta manera el mismo breve texto que se anuncia como perteneciente al autor peruano Julio Ortega. Texto que se me hace incomprensible, una verborrea que no sólo es hermética sino estúpida. Se trata de uno de esos juegos de "vanguardia" que nadie entiende, pero que muchos están dispuestos a considerar genial por miedo a ser designados momiza y fuera de onda. Es decir que nadie se atreve a gritar la verdad: el rey está desnudo.

Por fortuna, la estructura de este juego ofreció al director la posibilidad de manejar las diversas escenas como unos fuegos artificiales, y de manejar a sus actores a diversos niveles, a crear con ellos un ágil intercambio de personajes. Y a su vez los actores salvaban la situación al desarrollar su interpretación con un diabólico temperamento y una completa entrega. Los tres jóvenes intérpretes: Gerardo Busch, Maryell Díazmuñoz y Fernando Gaxiola llamaban la atención por la facilidad con la cual cambiaban de caracteres, de voces, de acentos, por la agilidad como construían los diversos personajes. Los tres son elementos que aún no han tenido la oportunidad de ver actuar en compañías profesionales (fuera de Maryell Díazmuñoz, que vi en una de las temporadas del Teatro Popular, también bajo la dirección de su marido, Ricardo Díazmuñoz). En cuanto a Gerardo Busch en diversas oportunidades lo vi en conjuntos experimentales; una vez bajo la dirección de Seki Sano, en El décimo hombre, y otra vez en El mal de la Tierra, dirigido por Julio Castillo. Este joven actor posee todas las características para ocupar un destacado lugar en un teatro profesional.

Ayudó a dar relieve a la representación, una hermosa música tomada en parte de Haydn y Mozart, en tanto otras canciones del espectáculo se debían a Eduardo Díazmuñoz, que dirigió el grupo musical formado por Javier Díaz Gómez, Ernesto Hurtado Puerta, Salón Mawaad y Fernado Ortiz.

En general, de las pocas puestas en escena que le vi a Ricardo Díazmuñoz, ésta me parece la más acertada y la mejor dirigida. Lástima que cuando ya tenemos la oportunidad de presenciar un espectáculo latinoamericano, de autor peruano, el director se contenta con un texto gratuito, cuando tanto el Perú, como México ofrecen un sinnúmero de facetas políticas y sociales de enorme interés para nuestro público.