FICHA TÉCNICA



Título obra El búho y la gatita

Autoría Bill, Manhoff

Dirección Enrique Lizaldi

Elenco Jaqueline Andere

Escenografía David Antón

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. El búho y la gatita”, en El Día, 7 octubre, 1975, p. 20.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

El búho y la gatita

Malkah Rabell

Versión norteamericana de Trampa para un soltero, no sé cuál de las dos comedias ha servido de modelo a la otra, Mas, no importa. Original o copia, ese Búho y la gatita del norteamericano Bill Manhoff, es infinitamente más divertida y sobre todo más humana que Trampa para un soltero. Esta última, tal como lo exige un determinado teatro moderno, tiene personajes que no se sabe quiénes son, de dónde vienen, ni a dónde van, se han reunido por un instante en el escenario, y a la vuelta de la esquina ,tal vez se perderán en la neblina para siempre. Como tesis puede ser muy hermoso; mas, como realidad escénica se necesita mucha poesía íntima para hacerla valer. En cambio El búho y la gatita carece de pretensiones, es una sencilla historia de una pareja en una "gran ciudad de nuestro tiempo", indudablemente en los Estados Unidos, y la línea existencial de los dos personajes es más clara y simple, y por ello humana. Ambos quieren ser lo que no son: ella, prostituta, trata de persuadirse y persuadir a los demás de que es una actriz; él, un empleado de librería, lucha por llegar a la categoría de escritor y todos sus manuscritos son rechazados por malos o tal vez porque, son como su autor, incapaces de enfrentar la vida, la realidad, porque tratan de ampararse bajo imágenes inexistentes;.. y, "el sol no escupe".

Tal vez por su misma sencillez algunas escenas nos hacen sentir un nudo en la garganta. No podemos escapar a la emoción en la escena cuando "búho" exige a la "gata" que le de la "patita" y ella, destrozada, termina por rendirse a sus exigencias. Hasta emociona la escena de la preparación del supuesto suicidio, que el autor trató de ridiculizar, pero que a más de uno de los espectadores desconcertó sus propios ensayos por cometer un suicidio que tuvo que abandonar por falta de medios.

En los dos únicos papeles de la comedia, un búho, un hombre sin sentido del humor y de mal humor. Ella, más hermosa que nunca, aunque por estar tantos años fuera de las tablas, dedicada a la pantalla chica y grande, ha perdido hasta cierto punto la costumbre de usar la voz con los matices y las entonaciones justas, y gritó un poco con exceso. La dirección no exige muchos esfuerzos en una comedia que sólo presenta a dos intérpretes, y donde la comicidad interpretativa es bastante relativa, ya que el mismo texto hace reír. Enrique Lizalde en su tarea de director le ha dado a la acción un ritmo ágil, con los debidos empleos de los espacios escénicos. Aun cuando algunas escenas se prolongaron y no le haría daño alguno cortarlas, "podarlas" un poco. No, el Búho no acostumbra tomar sus tareas artísticas a la ligera.

También escenografía –debida a David Antón– resulta muy agradable y funcional. Aunque no muy apegada a las "realidades" económicas del protagonista. Debido a la amplitud 'del escenario, la escenografía daba la impresión una casa lujosa, lo que se halla fuera de las posibilidades monetarias de un empleado. Pero lo demasiado "bonito" 'en la escena nunca fue un defecto y no hace daño. La comedia es lo bastante inocente como para admitir ciertas faltas de "realismo".

En resumen, un espectáculo que nos ofrece dos horas de diversión agradable, y a veces hasta con escenas de emoción dramática.