FICHA TÉCNICA



Título obra Trampa para un soltero

Autoría Jean-Claude Carriere

Elenco Javier Marc, Pilar Pellicer

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. ¿Para qué y para quién La trampa?”, en El Día, 30 sep 1975, p. 22.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

¿Para qué y para quién la Trampa?

Malkah Rabell

Nuevamente vuelvo a la pregunta: ¿por qué importar del extranjero unas comedias malas, cuando en casa las tenemos mejores? Cuando se importa del extranjero, por lo menos que sea algo muy valioso. En cambio, se cortó después de la noche del estreno la comedia del autor mexicano Federico Steiner, Judith en la onda, para montar Trampa para un soltero, del francés Jean-Claude Carriere, llegada directamente de los "boulevares" parisienses, cuando el anterior espectáculo era infinitamente más gracioso y además daba trabajo para cuatro actores, en lugar de dos. Dudo que en París, la comedia de Carriere hiciera reír a los espectadores. Y si logró tal milagro, seguramente fue debido a las gracias de alguna pareja especializada en la comedia, y a los gags introducidos por algún director de escena igualmente especializado en el género.

Aquí estamos frente a dos actores excelentes, pero que nada tienen de "chistoso". Javier Marc es casi especializado en el lirismo dramático, en los papeles románticos, aunque cuando le tocó un buen material con el cual trabajar en el campo tragi-cómico, como en Los ojos del hombre, lo hizo en plan de gran actor. Pilar Pellicer, parece tener una tendencia por especializarse en el streep-tease, y en esta Trampa para soltero lo que no ofrece el texto para el oído, lo quisieron reemplazar con escenas para la vista. Y los dos intérpretes, sin llegar nunca a la desnudez absoluta, total, iban mostrando poco a poquito lo que generalmente cubre la ropa. Una vez Javier Marc se nos aparecía en calzoncillos mini, en otra oportunidad Pilar Pellicer perdía un pecho cubierto por un muy tentador camisón. ¡Ay, este camisón, que se perdía en el camino, presentaba el auténtico "nudo" del drama! En cuanto al director de escena, Óscar Ledesma, tiene tan poco sentido del humor como sus intérpretes, y el único gag de su mise-en-scene fue involuntario, cuando la protagonista perdió el equilibrio y se cayó, pero tuvo la suficiente presencia de espíritu para ponerlo a cuenta del autor, a cuento del texto. Lo que le mereció una auténtica ovación de parte del público.

¿Y la obra? ¡Ah, sí, la obra! Pues he aquí un escritor que confunde los términos de Teatro del Absurdo, con Obra Absurda, tomando la palabra "absurdo" al pie de la letra. Quizá le parezca muy gracioso abrir y cerrar una maleta, cerrar y volverla a abrir, meter la ropa dentro y sacarla y otra vez empaquetarla, y otra vez echarlo todo fuera. Es lo que hacen los dos protagonistas durante todo el primer acto y parte del segundo, mientras el público bosteza. Cuando por fin se cansan de jugar a los trashumantes, parece coma si durante el resto de los no sé cuántos cuadros del segundo acto, las dos primeras figuras dan la impresión que improvisan, en tanto buscan el mejor modo de terminar la comedia.

En resumen, en lugar de una trampa para soltero es una trampa para el público.