FICHA TÉCNICA



Título obra La señorita Julia

Autoría August Strindberg

Notas de autoría Salvador Flores / adaptación

Dirección Salvador Flores

Elenco Luis Miranda, Marta Verduzco, Mabel Martín

Escenografía Alejandro Luna

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Una nueva versión de La señorita Julia”, en El Día, 28 agosto 1975, p. 20.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Una nueva versión de La señorita Julia

Malkah Rabell

Para quienes hemos visto Matka, la primera sorpresa fue constatar el cambio de estilo de la dirección. Y esto ya es digno de elogio. En lugar de deslizarse por la misma línea artística, imponiendo a cualquier obra igual estilo grotovskiano, Salvador Flores cambia su modalidad según la época y la corriente literaria a la que pertenece al autor que maneja. Con La señorita Julia de Strindberg recurrió al realismo, hasta a un exceso de realismo en ciertos momentos. Tal fue el caso en la escena "íntima" entre Julia y Juan, cuando ella, en la habitación de su "sirviente", se le entrega. En realidad parece que el director tiene muy mala opinión de la capacidad imaginativa del público. No es necesario darnos tantos detalles, es hasta de mal gusto. Podernos muy bien imaginarlos por nuestra propia cuenta. Desde luego, los grandes escritores han descrito con frecuencia el acto sexual con todos sus detalles. Citemos tan sólo a un escritor moderno que lo ha hecho con especial arte: Jades Romains en Le Dieu des Corps.También lo están haciendo en películas de calidad. Y uno se pregunta, si en la literatura sí, y también en el cine, ¿por qué negarle el mismo derecho al teatro? Y no obstante en el teatro resulta muy desagradable y violento. En el teatro resulta casi imposible mostrar una parte del cuerpo dejando otra en la sombra como lo hace la pantalla. Aunque Salvador Flores ha tratado de hacerlo, iluminando solamente el rostro de la protagonista. Mas, la sombra que envolvía el resto de la escena tan sólo era parcial. Y este episodio no dejaba de extrañar en un conjunto donde todo era muy medido y realizado con finura.

Y hablando de las posibilidades cinematográficas, precisamente se me hace que Salvador Flores trató de someter su versión de La señorita Julia a una técnica fílmica, extendiendo la acción y la ambientación a las bambalinas. Estas últimas se transforman en parte de la obra. Hasta se transforma en parte actuada una especie de entreacto mudo, cuando los tres protagonistas, en tres partes distintas del escenario, en tres planos diferentes, se cambian de ropa, como si en realidad estuvieran en sus camarines.

Para esta versión "cinematográfica", Alejandro Luna, ideó una escenografía que hace parte de la actuación. A la vez, Salvador Flores aprovecha la escenografía para darle un nuevo giro a la interpretación. Todas las escenas vistas por la ventana abohardillada, con los cuerpos presentados hasta la cintura, son muy sugestivas. La versión, o mejor dicho la interpretación personal, que del maravilloso texto de August Strindberg da Salvador Flores, se atiene sobre todo a los personajes. Si bien la figura de Julia es muy clara, y es casi imposible darle otro giro a su carácter que el deseado por el autor, muy distinto es el personaje de Juan, muy complejo, muy dual, muy difícil de comprender y que tal vez no se comprende a sí mismo: ¿un romántico o un canalla? ¿un soñador o un mentiroso charlatán? Quizá todas estas facetas se manan en su subconsciente Sin duda, según el actor que lo interpreta, una u otra de sus facetas surge con mayor fuerza en la superficie. En la interpretación de Luis Miranda, casi se antoja señalarlo como un vengador de su clase social. Resulta muy difícil ver en él al "macho" que conquista a la hembra por sustracción física. Más bien se nos hace como un "intrigante" casi "intelectual", que llega a sus fines por inteligencia y ambición, y a veces hasta por un recóndito romanticismo; un especie de Julián Serel a lo Stendhal. Luis Miranda fue excelente en su complicado personaje.

En cuanto a Marta Verduzco no llegó a la sugestión interpretativa de Matka. Tal vez porque su tendencia se inclina más bien a la técnica grotowskiana, que yo llamaría un poco mecánica. Cuando su personaje le exige "vivencia" se queda como introvertida. Por otra parte, tenía que luchar contra el recuerdo de Maricruz Olivier en el mismo papel, y la lucha no era fácil.

El tercer personaje, mucho más breve, el de Cristina, interpretado por Mabel Martín, nos dio toda la proyección escénica que posee esta joven actriz.