FICHA TÉCNICA



Título obra Reverenda madre

Autoría Antonio González Caballero

Dirección Maricela Lara

Elenco María Montejo

Espacios teatrales Teatro Once de Julio

Eventos Temporada de Teatro Popular

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. UnaReverenda madre ”, en El Día, 16 agosto 1975, p. 22.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Una Reverenda Madre

Malkah Rabell

No sé si el autor, Antonio González Caballero, le puso a su comedia el título de Reverenda Madre para dar lugar a un juego de palabras, pero de todos modos se presta: esta Reverenda Madre es una reverenda... indecencia. Y es una lástima, porque la obra tiene elementos que podrían muy bien ser aprovechados, tanto desde el punto de vista humorístico, como dramático, y hasta como una crítica social. La idea es original, se trata de un convento "particular", que organiza en su casa una señora adinerada, reuniendo en torno suyo a unas "monjas" que aceptan su tutela y su "misticismo" por falta de hogar y de medios de vida. Pero Antonio González Caballero que siempre ha basado sus creaciones en hecho y personajes reales, conocidos por él personalmente y no sólo de oídas, tal vez oyó mencionar semejante "convento", mas, desconoce su ambiente y la psicología de esa clase de mujeres, aunque el personaje de la "superiora", la Madre Modesta de Avila posee ciertos rasgos muy bien estudiados, sobre todo su reacción final que es muy humana. Como resultado, el autor nos ofrece dos actos de farsa y un tercero de melodrama, faltos de unidad entre sí, que hacen reír cuando se trata de escenas populares que el autor conoce muy bien y que siempre ha sabido manejar con mucha gracia. En cambio hay unos detalles introducidos de fuerza, como el episodio de la prostituta escapada de los dominios de las "Poquianchis" que es bastante tirado de los pelos.

Pero sobre todo, ay, sobre todo, la dirección debido a una directora de escena en faldas, Maricela Lara, es de llorar, carece de toda disciplina, de todo conocimiento de oficio. Los actores –o mejor dicho las actrices que se hallan en gran mayoría– hacen en el escenario lo que se les viene en gana; ignoran sus papeles, introducen morcillas sin ton ni son, el apuntador que se encuentra entre bambalinas se nota desde las primeras filas del público. El escenario se transforma en una arena de circo, donde todo el mundo corre, y entra y sale, aparece y desaparece como por arte de magia, ya nadie sabe de que se trata, sobre todo el público. Cada una de las actrices trata de salvar el espectáculo a su modo, es decir luciéndose personalmente. Una de las actrices, cuyo nombre no ubico en el programa, se pone un quepís y lo luce todo el tiempo, hasta lo insoportable, y trata con esas "bromas" borrar su falta de dicción. La única actriz que se salva es María Montejo, que en el papel de Sor Saroyana de la Santa Veracruz se muestra muy temperamental y con muchas posibilidades para el futuro.

En resumen, no entiendo por qué la Temporada de Teatro Popular tuvo que despreciar Lenguas muertas, para reemplazarla en el mismo teatro: Once de Julio con un espectáculo de calidad infinitamente inferior.