FICHA TÉCNICA



Título obra Ese animal extraño

Autoría Gabriel Arout

Notas de autoría Maruxa Vilalta / traducción

Dirección Maruxa Vilalta

Elenco Carlos Ancira, Patricia Morán, Álvaro Carcaño, Brígida Alexander, Alberto Gavira

Escenografía David Antón

Espacios teatrales Teatro Orientación

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral. Ese animal extraño”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 4 febrero 1968, pp. 5 y 6.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO 2

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Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

Ese animal extraño

Mara Reyes

Teatro Orientación. Autor, Gabriel Arout. Traducción y dirección, Maruxa Vilalta. Escenografía, David Antón. Reparto: Carlos Ancira, Patricia Morán, Álvaro Carcaño, Brígida Alexander, Alberto Gavira.

La dinámica Maruxa Vilalta inicia sus actividades del año, en su faceta de directora, con la presentación de una bella obra de Gabriel Arout Ese animal extraño. Gabriel Arout escribe en francés. A la edad de 12 años –en 1921– salía de Rusia para radicar definitivamente en Francia, donde se ha destacado no sólo como dramaturgo, sino como traductor y adaptador de las obras maestras de la literatura rusa, entre las que se encuentran su notable versión de Crimen y castigo de Dostoievsky. Su nombre aparece ligado a una treintena de filmes y adaptaciones teatrales de Tolstoi, Gógol, Chéjov, Pushkin y muchos otros.

Entre sus obras originales se cuentan: El baile del lugarteniente Helt –estrenada en 1950–, Guillermo el conquistador –1951–, escrita en colaboración con Jean Locher (presentada hace años –si no me equivoco– en México, bajo el título de Amor a la francesa), La dama de trébol –1952–, Llámeme maestro –1956–, Laura y los santiagos –1963–, entre otras.

Ese animal extraño se estrenó en París en diciembre de 1964. Se trata de una obra inspirada en textos de Antón Chéjov, lo que no invalida su originalidad. Los cuentos que sirvieron de inspiración a Arout, son: Coloquio de un hombre con su perro (en otras traducciones: El hombre y el perro) que dividido en varias partes –colocado al principio de la obra, en medio y al final es el que le da unidad a la pieza; Duscheshka, Una naturaleza enigmática, La corista, Un apellido frustrado, Un apellido de caballo, y tres cuentos que ligados, forman el último cuadro del primer acto: Muerte del pequeño funcionario, La obra de arte y Una criatura indefensa. Y en el segundo acto, La boa y el conejo y La dama del perrito, precedidos y concluidos por el Coloquio de un hombre con un perro.

En la obra de Arout se descubre el sabor chejoviano en el espíritu, en la atmósfera. Se encuentra, en los pasajes de comedia, esa chispa y ese humorismo que salpican de gracia a cada palabra; y en los pasajes dramáticos, de hondura humana, ese transcurrir apacible que esconde la turbulencia interior, como un mar cuyas ondas calmadas dejan apenas [p. 6] traslucir la violencia que ocultan en su fondo.

Maruxa Vilalta, al traducirla primero, y al dirigirla después, supo hallar ese tono menor, esa transparencia y también ese humanismo que, como un destello en el teatro moderno, trata de volver a encontrar la comunicación. Maruxa consiguió que a pesar de que el personaje central se entregue a las fauces del animal encadenado, la sensación catártica no sea derrotista, sino que deje un hálito de esperanza en el hombre. Esperanza que anida en el personaje a pesar de todo, a pesar del fracaso, a pesar de la angustia, de la decepción y de la soledad.

En cuanto a Carlos Ancira, volvimos a hallar en él al intérprete de altos vuelos que sabe hurgar la mente de sus personajes, introducirse en ella, para encarnarlos como son, con sus debilidades, sus defectos, sus momentos sublimes, con su dignidad y su indignidad. Como en El ensueño de Strindberg, lo vimos pasar de un personaje a otro, interpretar a muchos seres diferentes: bondadosos o perversos; vanidosos e insignificantes; generosos o egoístas; en resumen, a un solo personaje: el Hombre, en todas sus facetas. La fusión de lo cómico y lo trágico que consigue Ancira es tan amalgamada que despierta en un público sentimientos encontrados; los personajes que interpreta en esta ocasión, se ven impelidos por fuerzas ajenas, en suma, por la vida, hacia la decepción, la desesperación, a veces en medio del ridículo, lo que hace más patética su situación. Personajes sacados de la vida por Arout y por Chéjov, no serían sino letras sobre una página, es Ancira quien les restituye su condición humana. Ancira el actor, maestro de la interpretación.

Patricia Morán, sencilla, cambiante, interpreta a la Mujer, víctima a veces, verdugo otras; indefensa o fuerte; fiel o infiel; que perdona o castiga; amando u odiando. Interpretando en fin, a la mujer en sus grandezas y en sus miserias.

Del resto del reparto, sobresale Álvaro Carcaño.

David Antón resolvió los problemas de los numerosos cambios escenográficos a base de proyecciones muy bien seleccionadas.