FICHA TÉCNICA



Título obra Fuenteovejuna

Autoría Félix Lope de Vega y Carpio

Dirección José Solé

Elenco Ofelia Guilmain, Eduardo Fajardo, Rubén Rojo, Guillermo Orea, Virginia Gutiérrez, José Baviera, Ángel Pineda, Mercedes Pascual, Mario García González, Enrique Lizalde, Fernando Mendoza, Rolando de Castro, Ricardo Fuentes, Carlos Monden

Escenografía Julio Prieto

Música Leonardo Velázquez

Notas de Música Orquesta del IMSS / grabación

Vestuario Julio Prieto

Espacios teatrales Teatro Xola

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 8 diciembre 1963, pp. 2 y 4.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO 2

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Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

[Fuenteovejuna]

Mara Reyes

Fuenteovejuna. Teatro Xola. Autor, Lope de Vega. Dirección, José Solé. Escenografía y vestuario, Julio Prieto. Música, Leonardo Velázquez, grabada por la Orquesta del IMSS. Reparto: Ofelia Guilmain, Eduardo Fajardo, Rubén Rojo, Guillermo Orea, Virginia Gutiérrez, José Baviera, Ángel Pineda, Mercedes Pascual, Mario García González, Enrique Lizalde, Fernando Mendoza, etc...

El Instituto Mexicano del Seguro Social ha llevado a la escena una de las obras clásicas de mayor trascendencia de la literatura española: Fuenteovejuna de Lope de Vega, en la que el autor realiza una defensa del honor, en rebeldía contrapoder feudal. Drama histórico de neto carácter revolucionario, en el que se encuentran los conceptos sobre la justicia, el honor y la libertad que el “Monstruo de la naturaleza” expresó a lo largo de su inconmensurable obra literaria. El sentido de la dignidad individual y la dignidad colectiva, se pone de manifiesto en Fuenteovejuna con más pujanza en otras de sus obras.

En un momento histórico en que la disgregación de poderes –de los señores feudales– amenazaba con destruir la conciencia de nacionalidad encarnada por el poder real, se hacía indispensable que el teatro, respondiendo a esa necesidad, se ubicara en defensa, de los reyes y en contra de los tiranos, quienes abusando de su jerarquía, sólo buscaban su satisfacción personal, sin cuidarse de colaborar en la unificación nacional. De ahí que a pesar de que el pueblo se confabula, en Fuenteovejuna para matar al Comendador, jamás osa levantar la voz contra el poder real.

El director de escena, José Solé, tuvo que enfrentarse al recuerdo que persiste aún en la memoria de la Fuenteovejuna realista y monumental que presentó Álvaro Custodio en la plaza Chimalistac, al aire libre, en donde el pueblo español aparecía en calles adoquinadas, sus casonas y plazas verdaderas, con caballos, antorchas y multitud de comparsas. Solé tuvo que vencer la estrechez de un escenario ficticio logrando empero una versión convincente y vigorosa.

A cambio de realismo, sugerencias. Solé se apoyó en la escenografía de Julio Prieto, quien resolvió en la forma más sencilla los problemas de ambiente. Bella la insinuación de la casa de Laurencia, con la sola luz de la ventana, pero demasiado trillado el decorado –a base de formas con hojas– de la escena que tiene lugar junto al río.

Una discrepancia de concepción –entre Solé y Custodio– salta a la vista. Éste último hacía matar al Comendador por Frondoso, en singular combate y sólo hasta después de haberlo arrojado desde una almena de la torre, el pueblo se vengaba del tirano, arrastrándolo por el suelo. José Solé, en cambio, lo hace matar por todo el pueblo, son muchos los que clavan sus lanzas simultáneamente en el cuerpo de Fernán Gómez, no es uno solo determinado.

En mi opinión, la versión de Custodio se apega más al autor, pues de otra manera no se explica la admiración que a Frondoso le causa que hasta los niños y mujeres respondan –bajo los dolores de la tortura– que quien mató al Comendador fue Fuenteovejuna. Si realmente hubieran sido muchos –representando al pueblo– los que cometieron el acto en sí, no cabría la admiración, puesto que no habría una verdad que ocultar. Y aunque es todo el pueblo el que se insubordina, el que se rebela, es Frondoso el que toma la venganza con su mano –y con ello lava la injuria que aquél hizo a Laurencia– y es a Frondoso al que todo el pueblo oculta para que no sea castigado.

Ofelia Guilmain se reafirma como una actriz de gran categoría. El monólogo, aunque no debe juzgarse por separado, como las arias de las óperas, merece una mención especial, precisamente por haberlo expresado como una reacción lógica de su personalidad y no como algo inconexo; su actuación es de una sola línea, nunca trunca, nunca interrumpida.

Eduardo Fajardo, en el papel [p. 4] del comendador Fernán Gómez, pecó de excesiva mesura. Mantiene su aplomo, lo exagera a tal punto que no se exalta jamás, ni siquiera cuando ve perder a su ejército. No se altera ¡y ya es decir! ni siquiera cuando se ve atacado por el pueblo y a punto de ser muerto bajo sus manos.

Rubén Rojo trata de hacer una buena interpretación de Frondoso, y aunque se advierte su esfuerzo, como actor todavía se ve inmaduro. Su trabajo es correcto, pero nada más.

Excelente Guillermo Orea en su personificación de Mengo. Personaje de gran importancia en la obra, ya que sus intervenciones son como las respiraciones del drama. Ya lo decía Lope de Vega en su Arte nuevo, al referirse al arte de escribir comedias:

"Harán grave una parte, otra
[ridícula,
que aquesta variedad deleita
[mucho, ...”

Bien igualmente Virginia Gutiérrez, Enrique Lizalde, Mercedes Pascual, Rolando de Castro, Fernando Mendoza, Mario García González, Ángel Pineda, Ricardo Fuentes y Carlos Monden.

Muchos papeles secundarios están descuidados –y si esto no puede perdonarse en obras de menor envergadura, mucho menos en ésta– fundamentalmente los de los Reyes Católicos, interpretados con muy poca majestad por Teresa Grobois y Julio Monterde. También los regidores, Tomás Íñiguez Jaime y José Luis Moreno dejan mucho que desear. El mismo José Baviera, aunque correcto, no está a la altura de otras personificaciones suyas.

Muy apropiada la música de las canciones, escrita por Leonardo Velázquez.