FICHA TÉCNICA



Título obra El juego de los héroes

Autoría Varios autores

Dirección Vittorio Gassman

Elenco Vittorio Gassman, Attilio Cucari, Carlo Montagna, Edmonda Aldini, Andrea Bosic, Bianca Galvan, José Quaglio, Jamil Zakkai / elenco de la compañía

Escenografía Giulio Coltellacci

Música Fiorenzo Carpi y Bruno Nicolai

Grupos y compañías Teatro Popular Italiano

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 14 julio 1963, pp. 7 y 8.




Título obra Orestes

Autoría Vittorio Alfieri

Dirección Vittorio Gassman

Elenco Vittorio Gassman, Attilio Cucari, Carlo Montagna, Edmonda Aldini, Andrea Bosic, Bianca Galvan, José Quaglio, Jamil Zakkai / elenco de la compañía

Escenografía Giulio Coltellacci

Grupos y compañías Teatro Popular Italiano

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 14 julio 1963, pp. 7 y 8.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO 2

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Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

Teatro Popular Italiano

Mara Reyes

Tras la visita de la Comédie Française ha llegado a México otra compañía extranjera: el Teatro Popular Italiano, dirigido por Vittorio Gassman. El caso de esta compañía es totalmente distinto al de la francesa; sus objetivos son diferentes, lo mismo que sus recursos económicos y por lo tanto la resolución de los problemas escénicos es diversa. Difieren también en el número de actores y técnicos. De tal manera que no puede juzgarse a ambas compañías con el mismo criterio, y así como la Comedia Francesa deja un sabor de desilusión, el teatro italiano en cambio deja un sabor de promesa. Si estoy haciendo comparaciones es porque creo que es un deber analizar qué es lo positivo y qué lo negativo de estos espectáculos que nos llegan del extranjero para poder entresacar enseñanzas y experiencias que nos amplíen nuestro panorama.

La Comedia Francesa, decía, me causó desilusión, ya que por una parte presentó espectáculos en forma tan tradicionalista que quitaba al hecho teatral toda su vitalidad, haciendo de él un museo al que se acerca uno por mera curiosidad histórica. Y por la otra realizó interpretaciones que más que teatro eran caricatura, en ocasiones grotescas, perdido el equilibrio y la homogeneidad entre los personajes.

El Teatro Popular Italiano en cambio, busca, experimenta, tiene un corazón vivo. Quizá ello se deba a que La Comedia Francesa tiene aproximadamente tres siglos de fundada, no así el Teatro Popular Italiano que tiene sólo tres años.

No obstante la corta edad de esta compañía, las cifras de sus representaciones son elocuentes: ocho programas, más de 450 representaciones en 112 ciudades y un promedio de 600,000 espectadores.

Esta compañía cuenta con un teatro ambulante que hasta hoy es el mayor del mundo: una estructura semiesférica recubierta con un toldo y susceptible de montarse en unos cuantos días, con una capacidad de tres mil quinientos espectadores y un escenario de setecientos metros cuadrados. La declaración de principios de esta compañía no puede ser más abierta, ni con menores pretensiones, al afirmar que ofrece “un muestrario de sus experiencias y de sus interrogantes. No quiere enseñar sino aprender; y tiene necesidad de todos vosotros”.

Por otra parte, la capacidad económica de ambas compañías es totalmente distinta, ya que la Comedia Francesa cuenta con todo lo necesario, no así el Teatro Popular Italiano que no tiene siquiera subsidio gubernamental; a pesar de lo cual, además de sus espectáculos para estudiantes, obreros, etcétera… (en ocasiones gra­tuitos), organiza cursos de información y reuniones con personalidades del teatro y de la cultura; publica una revista: Los Cuadernos, con el texto completo de las obras que monta, con notas sobre la dirección, textos críticos, etc.

El juego de los héroes. Palacio de las Bellas Artes. Dirección, Vittorio Gassman. Escenografía y vestuario, Giulio Coltellacci. Música, Fiorenzo Carpi y BrunoNicolai. Elenco del Teatro Popular Italiano: Vittorio Gassman, Attilio Cucari, Carlo Montagna, Edmonda Aldini, Andrea Bosic, Bianca Galvan, José Quaglio y Jamil Zakkai.

Este espectáculo que parecería una simple reunión de escenas de diversos autores, como por ejemplo la presentada recientemente por el Old Vic, está llevada a cabo en tal forma que viene a ser una especie de representación didáctica, sobre la historia del teatro. Reúne escenas de: Los persas, de Esquilo; Tieste, de Séneca (cortada aquí en México); Laudes, de Jacopone; El repatriado, de Ruzzante; Orestes, de Alfieri; Kean, de Dumas; Esta noche se improvisa, de Pirandello y De Spreco, de Dolci. Todas ellas unidas con comentarios de Ghigo de Chiara y el propio Vittorio Gassman, apoyándose en textos de Plauto, Marcial, Brecht y Athanasulis.

En este espectáculo, en el que cada actor toma la forma de conducirse y de actuar de los actores que pertenecieron a las distintas épocas de las que son representativas las obras mencionadas, se hace un verdadero alarde del dominio que estos intérpretes tienen de los estilos teatrales.

Especialmente sobresalen las actuaciones masculinas, evidentemente la de Vittorio Gassman, no así las femeninas, que dejan mucho que desear.

Las escenografías de este espectáculo y sobre todo la imaginación con que está dirigido, plenas de vida, de riqueza artística, hablan muy en favor del teatro popular italiano.

Orestes

La interpretación de Orestes –por el mismo elenco–, en cambio me pareció que, si bien llenaba los requisitos de una cátedra ya que los actores tomaron la forma de actuación del Romanticismo con su vehemente apasionamiento, no satisface en cambio los requisitos de un público actual, que no puede modificar su temperamento y su actitud ante la vida, por el hecho de presenciar una obra de otra época. Y así lo que quiere ser un exagerado respeto [p. 6] a las viejas formas de interpretación –contra las que hoy, todavía estamos luchando–, para nosotros, espectadores de 1963, nos parecen caducas y sólo de una sobreactuación inútil. Los lloriqueos perpetuos de Edmonda Aldini, llegan a ser insoportables.

Y si bien la escenografía –de Giulio Coltellacci–, en gris y blanco, con antorchas dentro y atrás de la escena (que se traslucen a través del telón de fondo), lo mismo que el vestuario estilizado, me parecieron excelentes, la dirección, cayó, a mi parecer, en la trampa que pone a los intérpretes toda obra de una época pretérita, ya que por respetar las formas, se olvida el director que montar una obra no es reproducirla, sino recrearla (y esto va también para las obras de autores presentes).

Pero esto es simplemente una divergencia de conceptos. De cualquier modo, esta compañía, cuyos actores, como buenos italianos, todo lo hablan con las manos –hecho del que ellos mismos hacen mofa–, nos ha traído su propia visión del teatro, sincera, lo que es muy respetable.