FICHA TÉCNICA



Título obra Diálogos entre Calixto y Melibea, Diálogo entre el amor y un viejo

Autoría Fernando de Rojas, Rodrigo de Cota

Dirección José Luis Ibáñez

Elenco Beatriz Sheridan, Claudio Obregón

Música Alicia Urreta / arreglos musicales

Espacios teatrales Teatro Julio Jiménez Rueda

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral. Diálogos”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 11 agosto 1968, p. 4.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

Diálogos

Mara Reyes

Teatro Jiménez Rueda. Diálogos entre Calixto y Melibea, de Fernando de Rojas y Diálogo entre el Amor y un viejo, de Rodrigo de Cota. Dirección Escénica, José Luis Ibáñez. Arreglo Musical, Alicia Urreta. Reparto: Beatriz Sheridan y Claudio Obregón.

No es frecuente tener el privilegio de asistir a un espectáculo que sea el súmmum del buen gusto, la sobriedad, el buen decir, el refinamiento y el calor emotivo. Cualidades que muchas veces se hallan diseminadas, pero pocas veces reunidas. José Luis Ibáñez, como director, Beatriz Sheridan y Claudio Obregón, como actores-lectores, y Alicia Urreta, como encargada del arreglo musical, lo han logrado en esta presentación conjunta del Diálogo entre Calixto y Melibea (que viene a ser como la síntesis de La Celestina) de Fernando de Rojas y el Diálogo entre el amor y un viejo, de Rodrigo de Cota.

La reunión de los dos diálogos no es circunstancial, obedece a una unidad bien determinada, sobre el tema del amor y que llevó a los creadores del espectáculo a un estudio minucioso sobre la pasión amorosa, a la que diseccionan en ambos diálogos con la meticulosidad de un cirujano, pero con los instrumentos de un artista.

Esta forma de interpretar La Celestina a modo de lectura o, valga la expresión, de lectura sentida, no va de ninguna manera en contra de su función dramática. Recuérdese que dicha obra fue escrita y pensada para ser leída, más que para ser representada. En una estrofa de Alonso de Proaza, editor del texto de la Comedia de Calixto y Melibea en Sevilla, en 1501, puede leerse:

(Si quieres) “leyendo a Calixto mover los oyentes
cumpre que sepas hablar entre dientes
a veces con gozo, esperanza y pasión
a veces airado con gran turbación.
Finge, leyendo, mil artes y modos;
pregunta y responde por boca de todos, llorando y riyendo en tiempo y sazón”.

Y esta es, ni más ni menos, la tarea que se impusieron Ibáñez, al dirigir y Beatriz Sheridan y Claudio Obregón, al leer-interpretar, los dos diálogos.

Por una parte, salen al rescate del lenguaje y verso castellanos, diciéndolos con toda la propiedad y elegancia que reclaman. Y por la otra, cumplen la hazaña de hacer de una lectura, el paradigma de la interpretación emotiva, proyectando la pasión, sin más armas que la voz y el gesto apenas insinuado.

Ojalá el Departamento de Teatro del Instituto Nacional de Bellas Artes, consiguiera llevar al teatro Jiménez Rueda, los días en que se verifican las funciones de los Diálogos (viernes, sábado y domingo) a los alumnos de las escuelas secundarias y preparatorias, para quienes este espectáculo sería un complemento de sus estudios de literatura española. Para ellos ésta sería una manera de llegar a los clásicos por la vía más rápida: la de los sentidos.