FICHA TÉCNICA



Eventos Festival de Primavera 1968 del INBA

Notas Transcripción del acta de los premios del Festival y comentarios sobre las tendencias temáticas de los jóvenes dramaturgos nacionales

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral. Festival de Primavera”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 8 junio 1968, p. 4.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

Festival de primavera

Mara Reyes

Después de haber participado primero como miembro del Comité de Selección y después como miembro del Jurado del Festival de Primavera 1968, pude apreciar las siguientes tendencias temáticas en los jóvenes dramaturgos nacionales:

Primera: una preocupación por los problemas que afronta la adolescencia al ser presionada por las prohibiciones paternas (de la fe católica) es el aspecto sexual, dándose obras como El suicida de Enrique Delgado Fresán, en donde un joven llega inclusive a suicidarse por haber manchado su castidad.

Segunda: la desorientación debida a una errónea educación y al abandono, que hace a los jóvenes refugiarse en los vicios, desde el alcoholismo hasta las drogas, como medio de mitigar sus frustraciones afectivas o simplemente por debilidad frente a un ambiente que los arrastra. Tal es el caso de Frente al público, ante la multitud de Adela Fernández y Santiago Ríos. Y en cierta forma, también el de Los alaridos de María Alicia Martínez Medrano.

Tercera: una preocupación ontológica sobre la realización del hombre. Tema abordado en todos los casos de una manera ingenua pero con pretensiones de profundidad, como lo demostraron las obras El onomástico de Bruno Figueroa, Ronda infantil para seniles de Enrique Mijares y Ese viejo no es un viejo, es la Esperanza de Eduardo Rodríguez Solís. Obras en las cuales se hizo notorio el desconocimiento de la técnica dramática.

Cuarta: la preocupación social, a veces expresada con un tratamiento realista, como en Cosas de muchachos de Willebaldo López y otras intentando un lirismo que no llegó a plasmarse, como en Black Jack de Eduardo Rodríguez Solis.

En cuanto a la forma, las tendencias privativas denotaban una influencia del teatro del absurdo, mal entendido y peor asimilado (El onomástico y Ronda infantil para seniles); el melodramatismo basurtiano (Frente al público, ante la multitud y El suicida); un lirismo supuestamente lorquiano en las dos obras de Eduardo Rodríguez Solís que se quedan en la superficie del tema y denuncian la poca preocupación que ha tenido el autor por dominar la técnica teatral.

Tampoco las dos obras premiadas Cosas de muchachos y Los alaridos están carentes de influencias, sólo que en ellas las influencias han sido asimiladas y acusan ya una forma de expresión personal en los autores, quienes gracias a un mayor conocimiento de la composición dramática pudieron plasmar con eficacia lo que tenían que decir.

En cuanto a los premios, transcribo a continuación el acta, tal y como fue leída el 29 de mayo, después de la última representación del Festival en el Teatro Jiménez Rueda:

“En la ciudad de México, D. F., reunidos Antonio Magaña Esquivel como presidente, Marcela del Río, Malkah Rabell, Benjamín Villanueva y Alejandro Luna, miembros del Jurado designado para discernir los premios del Festival de Primavera 1968, organizado por el Instituto Nacional de Bellas Artes, acordaron: PRIMERO.– Expresar que la baja calidad de la mayoría de las obras participantes en este Festival ha dificultado la labor del Jurado en lo relativo a la elección de los autores dignos de que se les atribuyan los premios que establece el punto SEXTO de la Convocatoria. SEGUNDO.– Recomendar al Departamento de Teatro del INBA que en las próximas convocatorias de los festivales que organiza no se establezca la cláusula que impide declarar desiertos los premios para los autores, con objeto de dejar al Jurado libertad de exigir mayor nivel en la calidad de las obras y en todo caso actuar con mayor justicia. TERCERO.– Otorgar una mención especial a los autores de la escenografía de la obra Ronda infantil para seniles, Díaz Infante y Echeverría, por la idea y la realización plástica. CUARTO.– Declarar desierto el premio destinado al mejor escenógrafo, por considerar que ninguno alcanza la calidad requerida. QUINTO.– Otorgar dos menciones a José Manuel Almudi y Willebaldo López por sus trabajos respectivos de actor en las obras El suicida y Cosas de muchachos. SEXTO.– Otorgar el premio como mejor actor a José Luis Castañeda por su trabajo en Los alaridos. SÉPTIMO.– Conceder una mención de honor a Iliana Urueta como actriz por su actuación en la obra Frente al público, ante la multitud. OCTAVO.– Otorgar el premio de mejor actriz a María Luisa Alcalá por su interpretación en la obra Cosas de muchachos. NOVENO.– Conceder mención de honor a Jeanette Brito por la dirección de la obra Los alaridos y a Enrique Mijares por Ronda infantil para seniles. DÉCIMO.– Atribuir el premio de mejor director a Willebaldo López por la puesta en escena de su propia obra Cosas de muchachos. DÉCIMO PRIMERO.– Otorgar el premio “C” a María Alicia Martínez Medrano por su obra Los alaridos. DÉCIMO SEGUNDO.– Otorgar el premio “B” al mejor autor y el premio especial Celestino Gorostiza a Willebaldo López por su obra Cosas de muchachos.

Estos premios y menciones han sido acordados por absoluta unanimidad de los miembros del Jurado, quienes firman la presente acta.”