FICHA TÉCNICA



Título obra La ronda de la hechizada

Autoría Hugo Argüelles

Notas de autoría Ángel María Garibay K. y Miguel León Portilla / traducción de la poesía náhuatl; Norma Román Calvo / versificación de los cantares

Dirección Juan José Gurrola

Notas de dirección Alfredo Gurrola / asistente de dirección

Elenco Ofelia Guilmain, Sergio Klainer, Tomás Alonso, Javier Ruán, Gonzalo Vega, Lola Beristáin, Óscar Servín, Tito Junco, Guillermo Argüelles, Bernardo Robles, Cristela Guajardo, Reynaldo Ascencio, Miguel Reyes, Rosa María Xúchitl

Escenografía Juan José Gurrola / escenografía y proyecciones

Música Rocío Sanz / música original y selección musical

Vestuario Octavio Ocampo

Espacios teatrales Teatro Xola

Notas Javier Ruán puede Xavier Ruán

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral. La ronda de la hechizada”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 26 noviembre 1967, p. 4.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

La ronda de la hechizada

Mara Reyes

Teatro Xola. Autor, Hugo Argüelles. Traducción de la poesía náhuatl, Dr. Ángel María Garibay K. y Miguel León Portilla. Versificación de los "cantares", Román Calvo. Dirección, Escenografía y Proyecciones, Juan José Gurrola. Asistente de dirección, Alfredo Gurrola. Selección musical y música original, Rocío Sanz. Reparto: Ofelia Guilmain, Sergio Klainer, Tomás Alonso, Javier Ruán, Gonzalo Vega, Lola Beristáin, Óscar Servín, Tito Junco, Guillermo Argüelles, Bernardo Robles, Cristela Guajardo, Reynaldo Ascencio, Miguel Reyes y Rosa María Xúchitl.

Hemos recuperado al Argüelles de la farsa, y más aún, de la farsa mágica, en donde el autor recorre los espacios como pájaro en vuelo; sube, baja, planea. Revolotea sobre las leyendas del México prehispánico y virreinal, describiendo círculos concéntricos, excéntricos, tangentes, espirales. Va y viene por los caminos del mestizaje cultural, creando personajes de sangre viva, como un alquimista en busca de la aleación de las almas y no de los metales.

Con La ronda de la hechizada, Hugo Argüelles sintetiza lo que habita disperso en nuestro mundo americano; rastrea por nuestro árbol genealógico hasta donde se anudan las raíces y lo consigue sin poner cara de solemnidad, por lo contrario, con sonrisa a flor de labio.

En su obra se encuentra la estructura sólida de quien conoce su oficio y se sirve de él como medio para llegar al fin que se propone. También se halla el diálogo ágil que oscila entre el “ustedes” y el “vosotros”, entre el barroco indígena y la severidad de lo español. La anécdota, mestiza también en invención, hace juntura de valores, y nos da, por un lado, la intriga y el enredo de las comedias clásicas, de aquellas de la capa y la espada, del honor, la dama y el Dios del cristianismo, y por el otro, el misterio y el hermetismo de aquellos ritos y leyendas indígenas, con sus dioses paganos y almas reencarnadas.

El equilibrio de la obra es implacable. A medida que disminuye la pureza de la tradición española, personificada por fray Lupercioy de la indígena, personificada por Tecatzin, aumenta el radio de acción de la tradición mestiza, que se nutre de ambas y que a ambas identifica; tal el papel que juega en la obra, Dominga del Parián. Y esta Dominga, es interpretada por Ofelia Guilmain, en un juego de espejos, ¡magnífico!; ora frívola, ora solemne, siempre llena de vida y de verdad. Y junto a ella, ese Sergio Klainer que ya no es promesa o revelación, sino realidad de actor en pleno dominio de sus facultades. Gonzalo Vega, Javier Ruán, Miguel Reyes, Reynaldo Ascencio, Guillermo Argüelles, Cristela Guajardo, Bernardo Robles y Rosa María Xúchitl, excelentes actores egresados unos, alumnos otros, de la Escuela de Arte Teatral del INBA, corroboran la existencia de una nueva como brillante generación de actores.

(Óscar Servín: ¡cuidado con la acentuación, no os dejéis influir por la catastrófica escuela de los locutores! “Posibilidades”, verbigracia, no se acentúa en la “o”, sino en la “A”. Atended a estos detalles para que vuestro excelente trabajo no se vea empañado por tan breve minucia.)

¡Y qué decir de Lola Beristáin! Ella desempeña con una gracia poco común, el papel de la “come tierra” y coleccionista de razas, la ligera Malvina. Y cerrando el reparto, Tomás Alonso y Tito Junco, interpretando los polos de la esfera, el enemigo de doña Dominga y el amigo, respectivamente, el agresor y el defensor. Furibundo el uno, cínico el otro, contrastando y complementándose.

Y Juan José Gurrola, el director de La noche de los asesinos, haciendo a su público aspirar la farsa, como otrora le hiciera aspirar la tragedia. Dominando los recursos de la escena, la técnica de la dirección y en esta ocasión también de la escenografía. Una palabra para el vestuario, diseñado por Octavio Ocampo: ¡Extraordinario! Juan José Gurrola, un director en plenitud, obtiene un éxito más con esta producción de la que el teatro mexicano puede estar orgulloso.