FICHA TÉCNICA



Título obra Macbeth

Autoría William Shakespeare

Notas de autoría Cesare Vico Lodovici / traducción al italiano; Tino Buazzelli y Arnaldo Bagnasco / adaptación

Dirección Tino Buazzelli

Elenco Tino Buazzelli, Paola Mannoni, Roberto Paoletti, Gianni Guerrieri

Escenografía Josef Svodoba

Grupos y compañías Il teatro San Babilia di Milano

Espacios teatrales Teatro Quirino, Roma, Italia

Notas Puesta en escena vista por la autora en Roma

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral. Macbeth en Roma”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 29 octubre 1967, pp. 4 y 5.




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Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

Macbeth en Roma

Mara Reyes

Teatro Quirino. Autor: Shakespeare. Traducción al italiano: Cesare Vico Lodovici. Reducción de Tino Buazelli y Arnaldo Barnasco, Direccion, Tino Buazelli. Escenografía, Josef Svoboda. Reparto: Compania: Il teatro San Babila di Milano: Tino Buazelli, Paola Mannoni, Roberto Paoletti, Gianni Guerrieri, etc.

Hay dos formas o mecanismos para las compañías de Italia: una es la stabile o estable, de aquellas compañías que permanecen en un solo lugar durante toda su temporada de trabajo; y otra la de gira, o sea las que presentan su repertorio en forma rotatoria por toda Italia.

Tuve la suerte de coincidir con la estancia en esta ciudad de Il teatro Babila di Milano –que es una compañía de las que trabajan en forma rotatoria. Con ella, presentaba Tino Buazelli su creación –como director y actor– del Macbeth de Shakespeare.

Muchos son los aspectos notables de esta representación; pero sobre todo me llamaron la atención tres de ellos: primero, la concepción –pudiera decirse abstracta– que el director tiene de la obra segundo, sus resoluciones escenográficas, a base de proyecciones sobre todo en el marco escénico y que cubren tanto los decorados (hechos a base de piernas móviles), como a los actores; y tercero, el manejo técnico del espacio escénico.

En cuanto al primer punto, o sea la concepción de la obra, uno de los hechos significativos. es la sustitución de las brujas por proyecciones abstractas. Dicha sustitución es de un efecto contundente y su misma etereidad hace pesar mas la acción mágica (el [p. 5] destino como palanca motriz) de las brujas, que como toda aparición milagrosa, es vista por quien cree o quiere creer en ella y no vista por quien no cree o no quiere creer. Esta supresión de la corporeidad de las brujas, además de conseguir una presencia más verídica y más “realista”, aunque suene a paradoja, de estos personajes, tiene la ventaja de evitar la visión grotesca de unas brujas que fácilmente pueden caer en la sobreactuación o en la obviedad de los personajes del teatro infantil. Por otra parte, esa proyección abstracta da un mayor aliento poético-misterioso a sus escenas, y deja en el espectador una huella mucho más honda.

El segundo punto se refiere a las soluciones escenográficas y está íntimamente ligado al tercero: el manejo que hace el director del espacio escénico. La escenografía de Svoboda y la dirección de Buazzelli se complementan. Se advierte en ambos un anhelo de síntesis y una meta convergente en la expresión estética. La técnica moderna –las proyecciones por ejemplo– la emplean como medio para llegar, a través de un juego de espacios y planos geométricos, al estudio introspectivo del misterio humano de la mente y sus conflictos, del orden social en relación con el orden cósmico.

Las proyecciones permiten al director Buazzelli, efectuar mudanzas súbitas de atmósfera, sin necesidad de cambios corpóreos, o de áreas escénicas. A la belleza plástica creada por Svoboda y a la riqueza imaginativa de la dirección, se añaden las actuaciones de una gran sobriedad, plenas de dramatismo y privadas de todo efecto vano o superficial.

Buazzelli es la vez director y actor y su interpretación del Macbeth es magnífica en la acepción verdadera de la palabra, o sea en lo que tiene de “magno”, como una onda de gran longitud y mínima frecuencia, que a pesar de estar enfilada hacia una sola dirección no es nunca monocorde y que apunta más a la mente del espectador que a su corazón. Su Macbeth me dio la impresión de una gran carga explosiva que una fuerza poderosa mantiene contenida evitando el estallido. En los tres momentos climáticos: cuando asesina al rey Duncan, sus alucinaciones durante el banquete y en su encuentro final con la muerte, parece, que la carga va a explotar, sin embargo, como si las descargas se efectuaran sólo por dentro de él podemos adivinar el estallido en su interior, pero no nos da el alivio de la descarga exterior; de ahí que deje al espectador siempre suspendido de un hilo en tensión, con lo que otorga a toda la representación una poderosa fuerza dramática.

Lady Macbeth fue interpretada por una estupenda actriz: Paola Mannoni, que si a lo largo de toda la obra conlleva con Buazzelli esa tensión dramática contenida, en la escena del sonambulismo desemboca en la explosión total y dramática que le hizo ganar una ovación.

Ojalá que algún día llegue a México esta compañía de Buazzelli y este Macbeth de tan altos valores.