FICHA TÉCNICA



Título obra Tango

Autoría Slawomir Mrozek

Notas de autoría Carmen Alardín / traducción; Wilberto Cantón y Fernando Wagner / versión escénica

Dirección Fernando Wagner

Elenco Tamara Garina, Humberto Enríquez, Fernando de Bernal, Ignacio Sotelo, José Baviera, Luz María Núñez, Rosa María Caloca

Espacios teatrales Teatro Orientación

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral. Mrozek, autor polaco”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 10 septiembre 1967, p. 4.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

Mrozek, autor polaco

Mara Reyes

Tango, Teatro Orientación. Autor, Slawomir Mrozek. Traducción Carmen Alardín. Versión escénica Wilberto Cantón y Fernando Wagner. Reparto: Tamara Garina, Humberto Enríquez, Fernando de Bernal, Ignacio Sotelo, José Baviera, Luz María Núñez y María Caloca.

Fernando Wagner, preocupado desde hace tiempo por la moderna dramaturgia, venga de Suiza, Alemania, Francia o México, da a conocer ahora al público capitalino, una obra del autor, periodista y caricaturista polaco Slawomir Mrozek: Tango, escrita hace tres años y en la cual volvemos a hallar, desarrollados, los planteamientos expuestos en otras de sus obras anteriores: Karol, En alta mar y Strip-tease, publicadas en la colección Textos del Teatro de la Universidad de México número 9.

Las influencias de Mrozek se rastrean con facilidad: el existencialismo (Sartre y Camus) reexpuesto [sic] con un claro rigor dialéctico del que este párrafo de Strip tease es un buen ejemplo:

“¿Qué es la libertad? Es la posibilidad de efectuar una elección. Mientras estoy aquí y sé que puedo salir por esa puerta me siento libre. Sin embargo, en el momento en que yo me levante y salga, efectuaré la elección, por lo tanto, limitaré mis posibilidades a proceder, perderé mi libertad. Me convertiré en un esclavo de mi propia elección”.

–“Sentado aquí y sin salir también efectúa una elección. Elige el estar sentado aquí y no el salir”.

–“No es cierto. Estoy aquí sentado, pero puedo salir. Saliendo excluyo de antemano la posibilidad de estar sentado aquí”.

Otras influencias son: Ionesco, con el que se emparenta por su humorismo trágico y su afán de recreación del lenguaje, y Dürrenmatt, por su paradojismo que lo hace tomar una anécdota ideológica y llevarla hasta sus últimas consecuencias.

Para Mrozek, el hombre es incapaz de modificar o de ejercer influencia en los sucesos exteriores, lo que no impide que pueda conservarse la dignidad y el equilibrio interior. Su tema fundamental es esa libertad interior dentro de la cual “siempre tendremos un campo ilimitado; incluso, si de un número limitado de alternativas nos dejaran únicamente con dos... Desde luego, bajo la condición de que en ese caso no escogiera ninguna de ellas...”

Su protesta nace de su conciencia del desmoronamiento de los valores humanos, de la injusticia que prevalece en nuestra sociedad y de la privación paulatina de la libertad que el hombre sufre. De ahí que su grito lleve el signo de la violencia y la muerte como última alternativa para conservar la dignidad y la libertad.

Es natural que el protagonista de Tango sucumba, pues es su única manera de no ser cómplice de una sociedad corrompida, desmembrada, monstruosa. El “héroe” Mrozek debe siempre morir, si quiere conservar su libertad y su dignidad.

Sólo el que transige, el que se asocia a una sociedad sin valores humanos puede subsistir. Morir es pues el privilegio único que ha quedado a los “íntegros”, a los que siguen creyendo en la vida.

Uno de sus personajes, de Karol, dice a aquellos que quieren matarlo: “El mismo hecho de vuestra existencia es una prueba excelente de la necedad y de lo mal que anda el mundo, a tal grado, que el ser asesinado, aunque sea por ustedes, constituye un gran alivio y un modo magnífico de no compartir con ustedes lo que es común a los seres humanos”.

Con estas palabras, de una pluma recusa todo un mundo de injusticia, maldad y náusea, y se declara vencido, antes que cómplice. Deja que los demás afilen sus navajas, preparen sus fusiles, y se dispongan a comérselo, antes que asociarse a una maquinaria en la que impera la injusticia y la ley “del comer del hombre por el hombre”.

El protagonista de Tango trata primero por todos los medios de “salvar” a su sociedad, primero por la reinstauración de todos los convencionalismos perdidos, después por la muerte, hasta que, finalmente, descubre que modificar lo externo no es posible y que sólo su propia libertad podía ser salvada con la muerte.

En Karol, el oftalmólogo decide salvar su vida a cambio de transacción con la injusticia. En En alta mar “el pequeño” decide dejarse comer, cuando llega a la conclusión de que la “Libertad no significa nada. Solamente la verdadera libertad significa algo, ¿Por qué? Porque es verdadera, y entonces mejor. Luego ¿dónde encontrar la verdadera libertad? ¿Está claro? La verdadera libertad está únicamente ahí donde no existe la libertad común y corriente. Y por eso…” se deja sacrificar, como una manera de ejercer su libertad.