FICHA TÉCNICA



Título obra Drama Pop

Autoría Alejandro Jodorowsky

Dirección Alejandro Jodorowsky

Notas de elenco Sonia Amelio, Guillermo Keys Arenas, Beatriz Amelio, Margarita Nava y Patricia Amador / bailarines

Escenografía Jorge Manuell y Alejandro Jodorowsky

Coreografía Sonia Amelio

Música Sonia Amelio / crotalogía y arreglos musicales

Espacios teatrales Casa de la Paz

Notas Recuento de los montajes de Alejandro Jodorowsky de 1960 a 1967

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral. Drama Pop y Recuento”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 18 junio 1967, pp. 4 y 6.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO 2

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Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

Drama pop y recuento

Mara Reyes

Casa de la Paz. Dirección, Alexandro Jodorowsky. Coreografía, crotalogía y arreglos musicales, Sonia Amelio. Escenografía (del primer acto), Jorge Manuell; (del segundo y tercer actos): Alexandro. Bailarines: Sonia Amelio, Guillermo Keys Arenas, Beatriz Amelio, Margarita Nava y Patricia Amador.

El eternamente inquieto Alexandro, un hombre que ya ha hecho historia en la historia de nuestro teatro, nunca se ha conformado con aferrarse a una sola forma de expresión, o a una fórmula conocida y probada; no restringe sus recursos ni sus elecciones; lo mismo nos brinda una obra de teatro de vanguardia, que una clásica, o un “efímero” que rompe con todas las normas del teatro escrito. Tan pronto hace un espectáculo musical, como uno auditivo. Hoy usa bailarines, como otrora usó mimos, o actores; un día hace de una obra un desborde de ternura, como otro día, de crueldad. Sus espectáculos han pulsado todas las cuerdas, desde las más finas y delicadas, hasta las más gruesas y toscas,

Hagamos como los médicos, un breve recuento de la “historia clínica” de este “hombre de espectáculo”.

Año de 1960: Debut de Alexandro como director de escena (agosto) con Un acto sin palabras de Beckett y Fin de partida del mismo autor. En noviembre: El aguijón, basado en el Acto sin palabras No. 2 de Beckett y Las sillas de Ionesco. Al mes siguiente, ¿Crimen? ¿Suicidio? o Había una muchedumbre en la mansión de Tardieu y La lección de Ionesco.

1961: En marzo estrena La sonata de los espectros que escandalizó a la mayor parte de la crítica y ruborizó al pudoroso Departamento de Espectáculos, el cual le clausuró el teatro el mismo día del estreno, imponiéndoles a Alexandro y a los actores, sendas multas a pesar de tratarse de una de las mejores escenificaciones que se habían visto en México hasta esa fecha.

Le siguen inmediatamente dos puestas en escena para salvar la inversión de la temporada: La mujer transparente de Margarita Urueta y un vodevil (que no ruborizó al Departamento de Espectáculos) La ronda de Schnitzler.

En septiembre, Penélope de Leonora Carrington que es una de las máximas realizaciones de la corriente sobre-realista mundial. En noviembre, ejecuta Alexandro por primera vez en México una Pantomima de manos, seguida del estreno de Fando y Lis de Arrabal, en el mismo programa; cerrando el año con la puesta en escena de Grajú de Margarita Urueta.

1962: Apertura del año, en enero, con el Poema dinámico para un inmóvil de hierro escrito y dirigido por Alexandro, para la inauguración del mural de Manuel Felguérez, en el cine Diana.

Viene entonces la iniciación de los efímeros en diferentes lugares y teatros (Sala Villaurrutia, Academia de San Carlos, Balneario Bahía, etc.). En mayo, estrena La señora en su balcón de Elena Garro y Un corazón en la corteza de Óscar Ayala. Le sigue en junio Tchin-Tchin de Francois Billetdoux y a fines del mismo mes, el escándalo total con La ópera del orden, primera obra teatral escrita por Alexandro, que provoca la ira de ciertos sectores del público y el entusiasmo de otros, hasta el grado de que no faltaron quienes fueran a arrojar en el teatro gases lacrimógenos, lo que no impidió la representación, pues nadie se movió de sus lugares, a pesar de las lágrimas.

En agosto del mismo año, estrena otra obra de Margarita Urueta El señor Perro y un Espectáculo auditivo con poemas de Gelsen Gas.

1964: Estreno en mayo de El diario de un loco de Gógol y de El gorila de Kafka, en adaptación teatral de Alexandro, obras que siguieron en cartel con éxito rotundo –a intervalos– hasta el presente año. Y en diciembre, El hombre y su máscara de Margarita Urueta y Locuras felices un espectáculo mixto con Alfonso Arau.

1965: Estrenó dos obras tan diametralmente diferentes, que con la primera: Víctimas del deber de Ionesco, despertó la admiración de unos y el repudio de otros, y con la segunda Poderoso caballero es don Dinero de Margarita [p. 6] Urueta fue repudiado por los “admirantes” y admirado por los “repudientes”.

1966: Ya asentado en un teatro oficial que lo apoya, es tomado en cuenta por fin por los críticos de la Agrupación de Críticos de Teatro quienes ahora ven en su reposición de Las sillas y de La señora en su balcón, buenas realizaciones, aunque por supuesto, el tomarlo en cuenta no significa su aceptación, ni mucho menos considerarlo apto para recibir alguno de los galardones concedidos por esa H. agrupación, pues tal vez les parece indigno desdecirse y darle un premio significaría que “antes” se habían equivocado, pero a esto habría que recordarles el famoso dicho de que “es de sabios cambiar de opinión”.

En abril del mismo año –que acaba de pasar– Alexandro estrena su paráfrasis de El ensueño de Strindberg; y en octubre, Cruce de vías de Solórzano y Escuela de bufones de Ghelderode. Y un espectáculo musical bautizado con el sugerente título de H­3O que todavía está en cartel.

Y para terminar, en febrero de este año que corre, ha estrenado Enanos de Alfonso Pallares, La muerte de un soltero de Margarita Urueta; en abril, una segunda versión escénica de Fando y Lis, y en el mismo programa, Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín de García Lorca. Y recientemente: Drama Pop, un espectáculo diseñado especialmente para Sonia Amelio y su grupo de bailarinas, entre los que se encuentra como artista invitado, nada menos que Guillermo Keys Arenas.

Este es el recuento aproximado, además de otros espectáculos como el que realizó también con Sonia Amelio en el Palacio de las Bellas Artes, otros que por “efímeros” ahora se me escapan y de sus incursiones revolucionarias en la televisión. Un récord verdaderamente “olímpico” de hombre que trabaja y que trabaja en un nivel de dignidad, iconoclasta en ocasiones, idólatra en otras, pero en concordancia con su verdad del momento y siempre con talento.

Alexandro ha experimentado en todos los terrenos lo que es un espectáculo. Este Drama Pop que presenta los domingos en la Casa de la Paz de Cozumel, es un experimento que podría definirse como la búsqueda y la explotación del “lugar común”, de los temas que si en el melodrama pretenden conmover hasta las lágrimas, en el Drama Pop se exageran hasta la caricatura. El Drama Pop es el melodrama que se ríe de sí mismo. Pantomima, castañuelas música, unos cuantos telones (debidos unos a Jorge Manuell y otros a Alexandro), otras cuantas palabras y la sátira al melodrama ha quedado plasmada en esa Sonia Amelio que baila y mima, que habla y toca las castañuelas y también el piano; en ese Guillermo Keys de ausente cabellera que es capaz de hacernos reír, encarnando a un loro enamorado que da la vida por la felicidad de su ama, o de estremecernos cuando se ha arrimado a lo trágico, en ballets que han hecho época, y en fin, en Beatriz Amelio, Margarita Nava y Patricia Amador que completan la compañía.