FICHA TÉCNICA



Título obra Los lunes, salchichas

Autoría Rafael Solana

Dirección J. Antonio Brillas

Elenco Ada Croner, Guadalupe Rivas Cacho (Lupe), Aurora del Moral, J. Antonio Brillas, Jorge Mateos, Gonzalo Correa

Escenografía David Antón

Espacios teatrales Teatro Milán

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral. Los lunes, salchichas”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 28 mayo 1967, p. 5.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

Los lunes, salchichas

Mara Reyes

Teatro Milán. Autor, Rafael Solana. Dirección, J. Antonio Brillas. Escenografía, David Antón. Reparto: Ada Croner, Lupe Rivas Cacho, Aurora del Moral, J. Antonio Brillas, Jorge Mateos y Gonzalo Correa.

No acostumbro salirme de las funciones teatrales antes de que den fin. No obstante, en esta ocasión abandoné la sala al caer el primer telón. No por la trivialidad del tema, pues ya el título es como el avance de que la obra no rebasará la frontera de lo banal, sino porque me parece que la obra de un comediógrafo debe tener un mínimo de calidad literaria, y si ese mínimo apareció después de alzarse por segunda vez el telón, la espera se me hizo demasiado prolongada.

Todo este primer acto (o prólogo según lo denomina el autor), encierra una sola idea o resorte para el desenvolvimiento de la trama: el que los maridos se ponen en huelga de sus funciones como “maridos” con objeto de lograr que sus respectivas esposas no los abandonen por la canasta uruguaya, ni les den salchichas los días que les toca jugar, ni los dejen cuidando al perro y a los niños... ¡Qué tema tan importante para la dramaturgia! En fin, admito que cualquier tema es bueno, siempre y cuando se trate con ingenio, pero aquí, Solana no hizo ninguna gala de él. En vista de que el enunciado del tema le llevaba tan poco tiempo, se dedicó a repetir lo mismo una y otra vez y a rellenar los espacios entre cada repetición con gags y chistosadas nada graciosas, pues tal parece que para Solana lo importante no es tener algo que decir –dure lo que dure–, sino rellenar con cualquier cosa el tiempo usual de duración de un espectáculo.

Los dramaturgos mexicanos (salvo algunas poco honrosas excepciones) y del mismo Solana de Debiera haber obispas han dado frutos de un nivel del cual descender me parece ya inaceptable. Después de una obra como Yo también hablo de la rosa de Emilio Carballido, no podemos dar beligerancia a obras como Los lunes, salchichas. Aun en la comedia más trivial debemos exigir una solidez dramática que se establezca en un nivel de dignidad, máxime cuando su autor no es ningún novato.

Hablar de la dirección de J. Antonio Brillas, así como de la actuación de todos los integrantes del reparto, me parece ocioso, pues habría que volver a repetir acerca de los actores y del director, las mismas apreciaciones hechas sobre el autor.