FICHA TÉCNICA



Título obra Loa al bello Narciso

Autoría Sor Juana Inés de la Cruz

Dirección Jebert Darién

Vestuario Berta Mendoza López

Espacios teatrales Plaza de las tres culturas

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral. Teatro en Tlatelolco”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 23 abril 1967, p. 6.




Título obra La cena del rey Baltazar

Autoría Pedro Calderón de la Barca

Dirección Jebert Darién

Vestuario David Antón

Espacios teatrales Plaza de las tres culturas

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral. Teatro en Tlatelolco”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 23 abril 1967, p. 6.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

Teatro en Tlatelolco

Mara Reyes

La plaza de las tres culturas. Loa al bello Narciso, autora, Sor Juana Inés de la Cruz. La cena del rey Baltasar. Autor, Calderón de la Barca. Dirección, Jebert Darién. Vestuario. (Primera obra): Berta Mendoza López; (Segunda obra): David Antón.

La plaza de las tres culturas de Tlatelolco, que paradójicamente ha sido convertida por las autoridades del Departamento del D. F. y por las de la propia unidad Tlatelolco, en un centro de vulgaridad, de espectáculos baratos, de feria dominguera, de... todo menos de cultura, al fin, por iniciativa privada, de la asociación Pro Música, ha alojado los fines de semana a un grupo teatral, para hacer honor al abolengo de Tlatelolco, en donde estuvo ubicado uno de los teatros más importantes del México prehispánico.

Se han escogido para representarse, dos obras en un acto: Loa al bello Narciso, de Sor Juana Inés de la Cruz, y La cena del rey Baltasar, auto sacramental de Calderón de la Barca.

Esta puesta en escena abre una multitud de posibilidades para el aprovechamiento de esa plaza, pequeña joya en el corazón de la ciudad, y a la que se han empeñado en hacer el centro del mal gusto, en un alarde de cursilería provinciana. ¡Hasta cuándo dejaremos de propiciar nuestro subdesarrollo cultural! Esta iniciativa de Pro Música, es la pauta para llegar a convertir esta plaza en un centro de cultura.

Es pues a partir del reconocimiento de la dignidad del espectáculo que se presenta bajo la dirección de Jebert Darién, desde donde cabe plantear las objeciones. De acuerdo en que el lugar se presta sobremanera para los autos sacramentales, y las loas, pero ¿por qué escoger una obra como la del bello Narciso, de Sor Juana, –a quien respeto y admiro en otras de sus obras– en la que la autora exhibe de manera tan nefasta para nuestra idiosincrasia ese sometimiento a lo español, esa aceptación de nuestra inferioridad física y espiritual, con respecto al conquistador, actitud verdaderamente inaceptable?

La dirección de escena por otra parte, no aprovecha, al máximo las posibilidades de la plaza. El atrio, es lo más desolado del lugar, y en él, los actores se hallan demasiado abandonados a sus propias fuerzas. Además, Jebert Darién limita a sus actores a dos de sus recursos: movimiento de manos y gritos. No hay matices, ni fraseo, los versos son renglonados, sin otra intención que la de hacérselos escuchar a los espectadores.

Y en algunos actores –como el que hace el papel de “El Pensamiento” en el auto de Calderón–, el espíritu de danza que los anima, desvirtúa el carácter teológico de la obra. Pero esto no es culpa de los actores –salvo el del que interpreta "El Juicio de Dios" que no sabe siquiera hablar– sino de la concepción del director.

Espero que la próxima representación de Jebert Darién en ese lugar, sea más afortunada; su empeño lo merece.