FICHA TÉCNICA



Título obra Las fábulas perversas

Autoría Oscar Liera

Dirección Soledad Ruiz

Espacios teatrales Teatro Juan Ruiz de Alarcón

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Las fábulas perversas de Oscar Liera” en El Día, 15 junio 1987, p. 19




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Las fábulas perversas de Oscar Liera

Malkah Rabell

A decir verdad casi nada comprendí de la obra de Oscar Liera: Las fábulas perversas que se presenta actualmente en el teatro universitario Juan Ruiz de Alarcón. Por lo tanto, al enfrentarme a la obra y al espectáculo trataré sobre todo de explicármelos a mí misma. ¿El autor trata de dar una imagen de sectas, partidos políticos o movimientos religiosos? Esos "Gallos" se antojan más bien una secta que abarca una alta clase social que a su vez abarca el Poder. ¿Dónde? ¿Cuándo? Son preguntas que no encuentran respuestas. No se sabe muy bien si la pieza de Oscar Liera abarca realidades o fábulas. Digamos que se trata de una poderosa secta: Los Gallos.Unos de sus militantes, a quien llaman el doctor, no sé si de medicina o de otra ciencia, probablemente de Teología, como Fray Servando Teresa de Mier, quien llegó a ser doctor en Teología a los 27 años, cuando ya gozaba de la fama de un predicador eminente, y en quien Oscar Liera se inspira. El Dr. Servando es un hombre joven que busca y persigue a la justicia. En semejante búsqueda descubre que el movimiento al cual pertenece es el menos justiciero que dar se puede, y casi puede llamárselo delincuente. Tal descubrimiento y tal acusación, en lugar de mandar a la cárcel a los culpables, pone detrás de las rejas a su descubridor, a quien se martiriza y tortura. Pero, pese a todas las dificultades, el Dr. Servando logra huir, yendo de un país a otro y encontrándose con los más diversos pueblos. Y no se sabe muy bien de quiénes se burla y a quienes toma en serio. Lo vuelven a capturar y a torturar en la prisión. Pero la revolución triunfa. Una revolución que llaman de "Noviembre", y el público parece saber muy bien de qué movimiento se trata, ya que aplaude con mucho entusiasmo. Pero el viejo militante, el doctor Servando, ya sólo puede saludar la nueva aurora y morir.

Desde luego lo que he mencionado de la obra no son más que vagos episodios, que pálidos reflejos. El total es de un complejo maremágnum, del cual casi nada se entiende de los detalles. Las preguntas de quién es quién, de qué es qué, de lo que el autor trata de demostrar y de qué trata de negar, no encuentran respuesta. Oscar Liera parece tener una especial atracción por los misterios teológicos, por las sectas religiosas. Pero en estas Fábulas perversas las perversidades y los misterios ya son excesivos. Si a ello le agregamos que a menudo no se entienden los parlamentos de los actores, y si a ello le añadimos que con frecuencia no sabemos quién es quién porque cada actor, o casi, interpreta diversos papeles, y entre tal multitud de protagonistas llegamos a perder el hilo de sus identidades. Como los actores de este espectáculo me son absolutamente desconocidos, por ser de Sinaloa –de donde es oriundo Oscar Liera– resulta que ignoro quiénes son los intérpretes de cada personaje. Y vanamente busqué en el programa de mano el nombre del intérprete de la figura central, el doctor Servando, que me pareció el mejor de todos. Rara vez me he enfrentado a tal mezcolanza y falta de claridad en en una representación.

Vanamente me pregunto si la oscuridad de estas Fábulas perversas se deben al dramaturgo o a la directora; al texto de Oscar Liera o a la dirección de Soledad Ruiz. Imposible deslindar el área de cada responsabilidad. La dirección de Soledad Ruiz –que tiene fama de ser una excelente maestra de actuación– es en cambio más bien poco frecuente. Personalmente veo una puesta en escena suya por primera vez. La interpretación general me parece muy desigual. La escenografía y el vestuario no ayudan mucho. Sobre toco el vestuario parece reunir las más diversas épocas y regiones. En tanto desde el punto de vista artístico es bastante feo.

Dramaturgo muy joven, Oscar Liera ya demostró en su breve carrera mucha capacidad y valores diversos. Nos dio una obra como El jinete de la divina providencia con la cual conquistó al público y a la crítica. Tal vez esta misma obra, estas Fábulas perversas con una puesta en escena más cuidadosa y con una interpretación más hábil, podría llegar a ser un espectáculo más ordenado y más atractivo.