FICHA TÉCNICA



Título obra Fando y Lis

Autoría Fernando Arrabal

Notas de autoría Carlos Solórzano / traducción

Dirección Alejandro Jodorowsky

Elenco Sergio Klainer, Diana Mariscal, Adrián Ramos, Julio Castillo, Henry West

Notas de elenco Alberto Megales / mandolina

Escenografía Alejandro Jodorowsky

Música Alejandro Jodorowsky

Vestuario Alejandro Jodorowsky

Espacios teatrales Teatro Antonio Caso, Tlatelolco

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral. Arrabal y García Lorca”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 16 abril 1967, pp. 4 y 6.




Título obra Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín

Autoría Federico García Lorca

Dirección Alejandro Jodorowsky

Elenco Sergio Bustamante, Nadia Milton, Adrián Ramos, Julio Castillo, Gloria García, Sergio Klainer

Notas de elenco Alejandro Jodorowsky y Valerie Trumblay / marionetas

Escenografía Alejandro Jodorowsky

Música Alberto Megales y Alejandro Jodorowsky

Vestuario Alejandro Jodorowsky

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral. Arrabal y García Lorca”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 16 abril 1967, pp. 4 y 6.




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Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

Arrabal y García Lorca

Mara Reyes

Teatro Antonio Caso Tlatelolco Fando y Lis. Autor, Fernando Arrabal. Traducción, Carlos Solórzano. Dirección, escenografía, trajes y música: Alexandro Jodorowsky. Reparto: Sergio Klainer, Diana Mariscal, Adrián Ramos, Julio Castillo y Henry West.

Alexandro Jodoroswky, haciendo gala de una actividad creadora poco común, añade a los muchos espectáculos que tiene en cartelera simultáneamente, otro, en el que hermana a dos autores españoles: Fernando Arrabal y Federico García Lorca. Se trata del montaje de Fando y Lis y de Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín.

En noviembre de 1961, Alexandro estrenó por primera vez en México Fando y Lis, de Fernando Arrabal, y no faltó quien negara la existencia del autor español y le atribuyera la obra al propio Alexandro. ¡Las risas que habrá provocado en el talentoso director, tal atribución! Ahora, a seis años de distancia, Alexandro vuelve a poner la obra pero no puede considerarse como una reposición, pues la dirección ha sido enfocada desde otro ángulo, tratando de situarse en otra perspectiva.

Resulta extraordinario poder presenciar dos concepciones tan distintas de una obra, dadas por un mismo director. Hace seis años, pudo apreciarse un énfasis en la idea de que el hombre va paralizando y encadenando su capacidad de vivir, de soñar y de destruir lo que ama, y a pesar de todo, seguir viviendo y seguir buscando a "Tar" como un último reducto a su esperanza, En esta versión, en cambio, Alexandro centra su atención en la dificultad del hombre para lograr la convivencia con los demás. El hombre siente necesidad de establecer un diálogo coherente con la humanidad, con el ser amado, pero ese diálogo se vuelve incoherente, desarticulado e infructuoso. Esta perspectiva es la que preocupó a Alexandro en esta nueva versión de Fando y Lis, y para proyectarla maneja otros valores. Hay menos crueldad y más ternura en la relación de los personajes, pero se llega a un dolor punzante y a una melancólica visión de la soledad humana.

Los recursos técnicos también denotan modificaciones; hubo menos barroquismo ahora, la escena esté desnuda –sólo un telón de fondo y un músico que toca la mandolina, dan color a la escena. El carrito fue privado del toldo y de todo lo que pudiere ser ornamental. Todo lo que aparece es esencial. En esta ocasión tanto la escenografía como los trajes y la música, se deben a Alexandro. El reparto es totalmente diferente al de hace seis años, en lugar de Beatriz Sheridan, Héctor Ortega. Alexandro, Farnesio de Bernal y Álvaro Carcaño, estuvieron Diana Mariscal, Sergio Klainer, Julio Castillo, Adrián Ramos y Henry West, respectivamente.

Diana Mariscal y Sergio Klainer cincelan sus escenas con la preocupación detallista de un miniaturista, pero sin que lo minucioso del trabajo haga perder de vista lo fundamental, la esencia y el todo. Ambos parten de la ternura para expresar todos los estados de ánimo dinámicamente contrastados, o sea, el sadomasoquismo como parte de la ternura, la incomunicación, también como derivada de ella; es la necesidad de ternura la que los hace ir uno junto al otro, y la que los impulsa [p. 6] a ir en busca de "Tar", el imposible, hacia el cual hay que dirigir los pasos, aunque nunca se llegue, aunque siempre se vuelva al mismo punto de partida. Diana Mariscal y Sergio Klainer dan a la relación castratoria de sus personajes una faz de ternura irreversible, de melancolía suprema que desemboca en la canción final qué bonito es un entierro.

Muy bien igualmente el trabajo de Adrián Ramos, Julio Castillo y Henry West, así como la labor del músico Alberto Megales.

Amor de Don Perlimplín con Belisa en su jardín. Autor. Federico García Lorca. Dirección, escenografía y trajes, Alexandro Jodorowsky. Música, Alberto Megales y Alexandro. Reparto: Sergio Bustamante, Nadia Milton, Adrián Ramos, Julio Castillo, Gloria García y Sergio Klainer. Marionetas, Alexandro y Valerie Trumblay.

La segunda obra que presenta Alexandro en el mismo espectáculo, es la de García Lorca. En ella se modulan otras voces, no es el amor de dos amantes-niños, como en Fando y Lis, sino de un viejo por una joven. Alexandro se desborda en imaginación con esta obra y le abre paso al guiñol, haciendo que sus personajes sean en momentos marionetas y en otros entes de carne y hueso.

Una de las características del teatro lorquiano, es la posibilidad que brinda a los rectores de escena de recreación, y de esta posibilidad supo aprovecharse bien el imaginativo Alexandro –sin cambiar ni una letra del texto– consiguiendo realizar un espectáculo poético, polirrítmico y diáfano. Es otra prueba más del talento de este director que sabe atisbar en lo profundo de los temas y proyectar lo medular de cada obra que pone.

El elogio a su dirección es un elogio también a los intérpretes que pusieron lo mejor de ellos mismos en esta representación. Sergio Bustamante, espontáneo, renovado, hace de don Perlimplín un personaje en el que la desesperación se confunde con lo sublime. Nadia Milton, con esa voz cálida y esa belleza de fruta fresca, hace de Belisa una personificación de la mujer enamorada del amor.

Muy bien igualmente Gloria García en su papel de Marcolfa. Sobresalen las actuaciones de Adrián Ramos y de Julio Castillo, como los duendes y la graciosísima interpretación que hace Sergio Klainer de la madre de Belisa.

También en esta obra los decorados y los trajes se deben a Alexandro, y pueden calificarse de excelentes, lo mismo que la música que da atmósfera a la obra y que fue compuesta por Alberto Megales y el propio Alexandro.

En resumen, este espectáculo en el que dos obras españolas de distintas épocas y distinto tono se complementan, es otro triunfo más para Alexandro y su compañía.