FICHA TÉCNICA



Título obra Oxyrhyncus Evangeliet

Dirección Eugenio Barba

Grupos y compañías Odin Teatret

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Odin Teatret: Oxyrhyncus Evangeliet” en El Día, 25 mayo 1987, p. 19




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Odin Teatret: Oxyrhyncus Evangeliet

Malkah Rabell

¿Qué significa ese título: Oxyrhyncus Evangeliet? Según parece se trata de la prolongación de los Cinco Evangelios de los cuales el quinto permanece incompleto. Y lo que Eugenio Barba se empaña en hacer es completarlo en su espectáculo, porque: "Lo escribimos todos con nuestros actos y cada generación agrega una palabra". Y en el programa va agregando una fórmula a este deseo de completar el quinto Evangelio: "La nube está en el oceano –el fuego está en la leña –conoce lo está frente a tí -y lo que se esconde te será revelado".

Para completar el Quinto Evangelio, Eugenio Barba eligió en un principio tres historias: "La historia de un judío que espera al Mesías en una sociedad que ya ha encontrado a su Mesías; la Historia de Antígona que se negó a obedecer la ley del Estado; y la Historia de Verdades Enloquecidas y de la Rebelión Sepultada Viva". En realidad ese texto inscrito en un pequeño libro en forma de un programa de mano, resulta tan difícil de comprender como la propia representación de Eugenio Barba.

Para montar su espectáculo experimental, el director del Odin Teatret decidió suprimir la palabra de cualquiera de los idiomas comprensivos y conocidos. Puso a sus actores a expresarse en un lenguaje que extra oficialmente bautizó como griego antiguo y copto. Pero a mi me parece más bien un idioma nacido en la imaginación del director, y que nadie, absolutamente nadie, sería capaz de descifrar. Eugenio Barba considera que la supresión de la palabra comprensiva y el esfuerzo que el espectador realiza para comprenderlo y asimilarlo, le impide ver y comprender el resto del espectáculo. Es menester por lo tanto reemplazar el verbo por la técnica corporal, reemplazar la palabra por la imagen. Y como resultado obtiene un espectáculo de imágenes que tiene su idioma muy peculiar y personal; que habla a nuestra imaginación por gestos y movimientos plásticos. Y sería muy necesario presenciarlo varias veces, por lo menos dos, para asimilarlo del todo. Y cada imagen tiene su propia historia que es menester descifrar. Por ejemplo cuando el espectáculo se inicia, el público está reducido y agrupado como en dos bandos, de uno y de otro lado a lo largo de un escenario horizontal. De uno y otro lado de ese escenario el público ocupa semejantes lugares y ofrece semejantes actitudes, y al "caer"el telón (caer en el sentido real de la palabra) el auditorio de uno y otro lado del foro, como de ambos lados de un puente, ve a los de enfrente como si fueran un reflejo de sí mismos. Al caer el telón y permanecer en el suelo, esos dos grupos de espectadores se sienten de repente inquietos, como perdidos en una neblina, como si estuvieran frente a un espejo y se vieran su propio reflejo

Y semejante imagen estan sólo el inicio del espectáculo. Y así cada imagen tiene su historia y cada historia posee su propio protagonista. Y he aquí como el director Eugenio Barba nos explica su manera de haber formado su representación: "A principio de 1984, pedí a cada uno de mis actores que escogieran al personaje de una historia distinta, que escenificaran sintéticamente las vicisitudes escribiendo un texto. Tendríamos entonces seis historias que junto con la mía serían siete distintas puestas para entrar en un espectáculo único... Los seis personajes fueron: Sabbatai Zevi, el judío que se presentó como Mesías y abjuró haciéndose musulman; Antigona, Juana de Arco; Un joven "fuera de la ley" brasileño, un cangaceiro; El gran inquisidor de Sevilla; y un hebreo de la secta de los Hassidim; estos personajes constituyeron el espectáculo".

Y el espectáculo, con ausencia de idioma comprensivo, en su fantástica mudez hablada, ruidosamente, imitando los sonidos de algún idioma en especial, resultaba fascinante y nos mantuvo petrificados, callados desconcertados, con su tiempo demasiado corto para nuestro deseo, con sus historias en las cuales la desatada imaginación de Eugenio Barba entretejía a los personajes más distintos y diversos. Espectáculo en el cual: "... el tema de Antigona y de la Rebelión sepultada viva se estaba desarrollando autonomamente según su propia lógica" Y Barba se pregunta: "¿Qué sucedería si a los pies de la Cruz en el Calvario, se juntasen los hombres y las mujeres de la Rebelión, santos y nihilistas, Buda y AntÍgona, Francisco de Asís y Sabbatai Zevi, Mahoma y Jacobo Frank, el capitán Achad y Zaratustra?".

Esos nihilistas y esos santos, que a veces eran unos y a veces otros, surgían en la mente de Eugenio Barba a partir de un protagonista de una novela de Borges: El Muerto, que sugirió a Barba su propio cuento. Y en torno de ese "Muerto" borgiano se formó la unidad del espectáculo, del Odin Teatret, espectáculo en el cual figuraron las más fantásticas máscaras y las más extrañas figuras. Eugenio Barba tiene tan fantástica facilidad de extraer a los más dispares seres uno del otro, como los hijos de un embarazo múltiple, que se hace muy natural entender como de siete historias nació una sola, un album abierto de seres dispares, Una sola historia sin palabras, aunque con voces, que nos mantuvo silenciosos en torno de ese mesa que parecía la de la última cena, y que era el foro en el cual nacían y morían héroes y monstruos, dioses y santos, hombres y mujeres rebeldes y soñadores. ¡Un sueño de siete historias entretejidas y aunadas en una sola: la de Oxyrhyncus Evangeliet.