FICHA TÉCNICA



Título obra Tamara

Autoría John Krizanc

Dirección Rafael López Miarnau

Elenco Sergio Bustamante, Roberto Sen, Kitty de Hoyos, Carlota Padilla, Silvia Manríquez

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Tamara, con nuevo reparto y nueva dirección” en El Día, 20 mayo 1987, p. 19




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Tamara, con nuevo reparto y nueva dirección

Malkah Rabell

La obra de John Krizanc: Tamara fue estrenada hace unos seis o siete meses con un excelente reparto, con actores de primera calidad, muchos de ellos premiados. Actualmente se ha cambiado de reparto, quedando tan sólo la primera figura, Sergio Bustamante en su papel de Gabriel D'Annunzio, y algunos actores en papeles menos importantes. También ha sido cambiada la dirección, y en el lugar de Enrique Gómez Vadillo ha sido colocado Rafael López Miarnau. Mas, la labor de este último no es nada envidiable. ¡No, nada envidiable! Cuando un espectáculo cambia a un conjunto brillante por actores desconocidos y en su mayoría de poco valor y de poca madurez artística, tanto el público como la crítica se sienten con tendencia a echar la culpa al director de escena. Aunque no pocas culpas la tienen también la dirección. Una de las primeras fue la de haber permitido suprimir la hoja que en el "pasaporte" de cada espectador servía de programa de mano con la lista de los intérpretes. Para el crítico que no acostumbra visitar los camerines después de la representación, ni buscar la amistad de los productores, que vuelve a su casa y simplemente se pone a escribir lo que ha visto y cómo lo ha visto, esta falta de guía indispensable, es fatal. Tuve que recurrir a los conocimientos de la coordinadora del espectáculo que recibía al público a la entrada, que tuvo la gentileza de confeccionarme una lista escrita a mano, con una letra bastante incomprensiva. Pido perdón al lector por mis equivocaciones.

Los dos personajes más interesantes de la obra son: Gabriel D'Annunzio, el famoso poeta italiano, en cuya casa se desenvuelve el drama más que nada político, y el músico Gian Francisco de Espiga que hace parte de esa especie de corte que rodea al poeta. Sergio Bustamante que sigue interpretando a D'Annunzio magistralmente, hasta me parece haber adquirido un tono de mayor profundidad en la presente versión. En cambio, reemplazar a Roberto D'Amico en el papel del músico Espiga en el cual hizo una creación inolvidable, no fue nada fácil. Roberto Sen tiene no pocos méritos, y hay momentos cuando logra acaparar el entusiasmo del público, que en realidad, con semejante técnica de andar de un lado para otro, no puede prestar demasiado cuidado a la creatividad de los actores.

A parte de esos dos personajes, ninguno estuvo a la altura de lo exigido por los protagonistas. Sobre todo ninguno de los nuevos. La que más pena me causó fue Kitty de Hoyos que no logró dar vida artística a Ailes, ni convencernos de su acento francés, y aún menos de sus conocimientos del idioma francés. Actriz que tanta gracia tiene en papeles de comedia, en esta figura dramática de compleja psicología: ama de llaves y amante del dueño de casa, y probablemente espía a sueldo de la policía, Kitty de Hoyos no dio el ancho. Tampoco Carlota Padilla lo dio en el papel de Luisa, una antigua amante del poeta, joven neurótica y desesperada, en un ambiente donde todos sufren desequilibrios mentales. Tuvo algunos aciertos, pero por lo general fallaba en la dicción y en la presencia física, y no pocas veces caía en la monotonía.

En cuanto a Tamara, la protagonista que da título a la obra, resultaba la figura menos interesante y menos importante del drama. En su interpretación Silvia Manríquez demostró falta de talento dramático, con muy mala dicción y aún peor presencia escénica.

Si las debilidades de la nueva versión se deben a la desigualdad interpretativa, o a fallas de la dirección es difícil afirmar, y me haría falta unas visitas más a la representación para convencerme con mayor firmeza.

Como obra, esta historia que pone en escena un episodio de la vida de Gabriel D'Annunzio, a quien el autor presenta como a un político de ideas inciertas, es un espectáculo que trata de imponer una novedosa técnica escénica. El drama se realiza en una casa particular auténtica y se divide en una multitud de escenas que todas se llevan a cabo al mismo tiempo pero en distintas habitaciones. El auditorio sigue a los protagonistas de, cuarto en cuarto y puede elegir a cualquiera de los ocho grupos en los cuales ha sido dividido. Cada uno de los espectadores debe permanecer fiel a su propio grupo hasta el final. Lo que sucede rara vez y solo con un espectador muy inteligente y disciplinado. Los demás nos extraviábamos irreparablemente y perdíamos el hilo del drama entre tantos hilos diversos. Por fortuna las últimas escenas vuelven a reunir al reparto y tienen tal fuerza dramática que reconstruyen en nuestra mente todo el argumento y le devuelven su unidad. Lo que no impide que numerosos espectadores acudan varias veces a presenciar la obra de John Krizanc para rellenar las lagunas que dejó Tamara en sus recuerdos.