FICHA TÉCNICA



Título obra Esplendor de muerte y vida

Notas de Título Muerte y vida severina / título original

Autoría Joao Cabral de Melo Neto

Dirección Roberto D’Amico

Elenco Omar Moreno

Coreografía Edmond Astom

Música Chico Buarque de Hollanda

Notas de vestuario Fabio Chávez y Ulalume Zavala / máscaras y tocados

Espacios teatrales Foro Shakespeare

Notas El título aparece en el cuerpo de texto como Esplendor de muerte y vida, mismo que se deja en referencia de título de obra

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Resplandor de muerte y vida espectáculo de Roberto DÁmico” en El Día, 18 mayo 1987, p. 19




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Resplandor de muerte y vida espectáculo de Roberto D'Amico.

Malkah Rabell

¿Cómo llamar a este monólogo acompañado de un coro? ¿Ópera? ¿Cantata? ¿Oratorio? ¿o simplemente un género nuevo que ya tiene no obstante sus buenos 20 ó 25 años de existencia? ya que Chico Buarque de Hollanda compositor brasileño nacido en Río de Janeiro en 1944, ya es famoso desde 1966, fama que le llegó particularmente con sus composiciones para Muerte y vida severina, que actualmente, bajo el título de Esplendor de muerte y vida, se presenta en el teatro Foro Shakespeare. O mejor llamémoslo, como lo hace Bertrand Poirot Delpeche, crítico de teatro y literatura de Le Monde: "espectáculo de música, danza y palabras".

Lo primero que nos llama la atención de este espectáculo cuando las luces iluminan el reducido escenario del Foro Shakespeare, es el vestuario del conjunto coral. No sólo nos parecen extraños los violentos colores de esos ropajes llevados por los intérpretes que han de mimar por medio de la danza a campesinos brasileños, sino que su estilo se nos hace demasiado festivo, hasta revisteril, para un drama bailado sobre un tema campesino que debe sugerir la miseria y la muerte. Pero, he aquí que pasan los primeros cinco o diez minutos y nos hemos olvidado por completo de los colores rosas de las túnicas y de las telas de igual color en que se envuelven hasta la cintura los personajes masculinos. Nos hemos olvidado de los alegres colores y de las más alegres aún formas del vestuario. Estamos atrapados, arrastrados en pos del martirio del campesino brasileño, Severino, que huye de la sequía que hundió en la miseria a su pueblo natal y va en busca de trabajo a tierras lejanas. La historia de este protagonista se pierde bastante en la ola de música y danza, y sobre todo en el tono poético de todo el espectáculo que absorbe la visión real de la vida y de la muerte. Todo es poesía. Y la poesía tiene su propia verdad. Y los trajes siguen esta misma modalidad. Y desde luego, la poesía y el ensueño están sobre todo presentes en las máscaras y los tocados realizados por Fabio Chávez y Ulalume Zavala. Ese pueblo de Brasil, que da una imagen de sí mismo algo retorcida en sus sí mismo algo retorcida en sus famosos carnavales, aquí le ha dado a su atuendo el símbolo del sueño y de la poesía. Y como tal nos penetra y obsede. El espectáculo, a los diez minutos de presenciarlo, ha dejado de ser una visión de revista para transformarse en un oratorio.

Otro elemento que acapara nuestra atención desde las primeras escenas, es el bailarín y coreógrafo, Edmon Astom, estupendo bailarín, extraño y sugestivo en cada uno de sus gestos y movimientos de sus extraordinariamente largos brazos y piernas. Las diversas máscaras y los diversos atuendos dan a su rostro y a su altísima figura extrañas y secretas sugestiones. Se puede casi decir que es este magnífico bailarín y coreógrafo que le da al espectáculo su aliento de poesía y fascinación.

Y en el papel de Severino, nombre que según parece y según nos cuenta su intérprete, es muy común en el Brasil, el actor Omar Moreno, se pierde un poco entre el conjunto de cantantes y bailarines. Y como dice Poirot Delpeche, el crítico de Le Monde: "Nada más sencillo y más repetido en el actual folklore brasileño que la historia de ese campesino que, huyendo de la sequía del noroeste, va en busca del trabajo al litoral de Recife; nada más triste y común que los encuentros que tiene entre un pueblo y otro con la miseria y la muerte" Omar Moreno es un actor joven que no toma parte ni en la danza ni en el canto, pero es el único que tiene la palabra, y en ella no llega a grandes alturas dramáticas.

Y desde luego está la hermosísima música de Chico Buarque de Hollanda, música que presenta numerosos fragmentos que hemos oído en muchas oportunidades sin conocer su nombre; música que le hizo ganar a Chico Buarque en 1966 el segundo Festival de Música Popular Brasileña, con textos de Joao Cabral de Melo Neto, escritor muy conocido en su país, el Brasil.

En resumen podemos decir que este espectáculo que es un género que tenemos poca costumbre de ver, pero que conquista rápidamente la simpatía del auditorio, que no se cansa de escuchar la bella y melancólica música –a cuyo espíritu no corresponde el vestuario–, de ver la fascinante coreografía y la danza personal de Edmond Astom, así como prestar el oído a la dramática historia de Severino, todo ello bajo la dirección de Roberto D'Amico.