FICHA TÉCNICA



Título obra !Ay Cuauhtémoc, no te rajes!

Autoría Héctor Ortega

Dirección Héctor Ortega

Elenco Héctor Ortega

Espacios teatrales Teatro Arq. Carlos Lazo

Notas El teatro Arq. Carlos Lazo está ubicado en el anexo de la Facultad de Arquitectura de la UNAM.

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Unas tandas a nivel estudiantil” en El Día, 13 mayo 1987, p. 19




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Unas tandas a nivel estudiantil

Malkah Rabell

Las revistas se han puesto de moda. Muchas son las personas, sobre todo los teatristas, interesados en recuperar el "Género Chico" que consideran un género nacional que se ha ido perdiendo sin razón ni justicia. En la época de sus grandes éxitos, por los fines del siglo pasado y principios del presente, el rasgo más llamativo fue el político. Hoy la política ha vuelto al teatro revisteril tal como se usaba en las carpas. Y como lo apunta Armando de María y Campos en su libro: El teatro del género chico en la revolución mexicana, "ya para entonces los primeros grandes autores del género chico mexicano, Eduardo Maceda y Arbeu, Aurelio González Carranca, Armando Morales, Vicente A. Galicia, Rafael Medina sentaban las bases –no importa que se inspiraran en los modelos que nos enviaban de Madrid– de lo que había de ser nuestro grande y frondoso teatro frívolo de propaganda política, social obrera y sindical".

Actualmente el gusto –y la posibilidad– de hacer chistes políticos han vuelto a la orden del día. El primero en lanzar a la vida teatral tal género fue Enrique Alonso con sus Tandas. Es extraño que la Universidad siguiera sus pasos y tambien montara una revista que llama –o subtitula–: La gran revista mexicana de Héctor Ortega en dos actos. Desde luego en el teatro Carlos Lazo en la Facultad de Arquitectura donde se presenta, las pretensiones son mucho mayores, aunque los resultados me parecen mucho más pobres, y esta revista de su título verdadero: !Ay, Cuauhtémoc no te rajes!, a muchos ha parecido una demostración de falta de respeto a las grandes figuras de la historia mexicana. El autor, director y actor Héctor Ortega ha protestado y jurado que es un patriota sentimental que ama con todo su corazón a sus ídolos nacionales, y ha asegurado: "¡Ay, Cuauhtémoc no te rajes!, es el intento de recobrar aquellas representaciones populares, modestísimo intento en la búsqueda de un teatro nacional". En realidad me parece una búsqueda bastante ingenua. Los actores, encabezados por Héctor Ortega –quien por igual que lo hacía en La muerte de un anarquista, no baja del escenario y no cierra la boca– se basan en la política actual y parten de episodios de la historia nacional para interpretar de una manera cómica los hechos políticos de la presente época. En la sala algunos pretenden que esos chistes sólo se entienden si se sabe de qué se trata. En cambio otros aseguraban que esa manera de reírse de nuestras penas y dificultades sociales, políticas y económicas abren los ojos a los ignorantes de la situacion nacional, y pueden llegar a ser muy peligroso para los intérpretes escénicos. Los dos casos pueden llegar a ser ciertos. Y también en ambos casos no falta una buena cantidad de demagogia.

Creo que el argumento trataba de un grupo de "héroes nacionales" de las épocas más remotas que han vuelto a la tierra para observar por sus propios ojos la situación que impera en nuestro país. Los chistes eran tan rápidos y tan a doble sentido que me resultaba difícil digerirlos. Cuando ya por fin terminaba por comprenderlos, nuestros protagonistas ya estaban del otro lado, hablando de otras cosas. Y no obstante, Dios sabe si me gustan las comedias políticas, y también la comicidad basada en la política. Es la manera que más me hace reír. Semejantes comedias, basadas en la política, siempre han existido y siempre se han presentado después de terminado el sexenio, cuando ya se "podía". Quizá el cambio se debe a que actualmente "ya se puede" antes del término del sexenio. Hay que admitir que existe bastante libertad en este sentido, y hasta, creo, bastante sentido del humor. Las anécdotas políticas van y vienen por los teléfonos. En el presente caso teatral, los chistes van y vienen directamente desde el escenario a la sala, y viceversa

Con una media docena de jóvenes actores universitarios, en su mayoría desconocidos, Héctor Ortega llenó ese vasto escenario del teatro Arq. Carlos Lazo". Actores que bailaban, cantaban y sobre todo hacen reír explicar nuestras dificultades actuales. ¿Por qué se llama la revista ¡Ay, Cuauhtémoc no te rajes!, francamente lo ignoro. Pero en realidad, es un título gracioso.