FICHA TÉCNICA



Título obra Macbeth

Autoría William Shakespeare

Notas de autoría Luis Astrana Marín / traducción

Dirección José Solé

Elenco José Gálvez, Ofelia Guilmáin, Luis Gimeno, Manolo García, María Idalia, Cristela Guajardo, Lucía Guilmain, Lola Beristáin, Arturo Benavides, Amparo Villegas, Ángel Casarín, Héctor Cruz, Miguel Maciá, Juan Santos García, Adalberto Andrade, Fernando Rubio, Ricardo Mondragón, Fernando Mendoza, Octavio Galindo, J. Miguel Solórzano. Niños: Sergio García, Alberto García

Escenografía Julio Prieto

Vestuario Julio Prieto

Espacios teatrales Teatro Xola

Notas Luis Gimeno puede ser Luis Jimeno

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral. Macbeth”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 9 abril 1967, pp. 4 y 6.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO 2

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Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

Macbeth

Mara Reyes

Teatro Xola. Autor, William Shakespeare. Traducción, Luis Astrana Marín. Dirección, José Solé. Escenografía y vestuario: Julio Prieto.Reparto: José Gálvez, Ofelia Guilmain, Luis Gimeno, Manolo García, María Idalia, Cristela Guajardo, Lucía Guilmain, Lola Beristáin, Arturo Benavides, Amparo Villegas, Ángel Casarín, Héctor Cruz, Miguel Maciá, Juan Santos García, Adalberto Andrade, Fernando Rubio, Ricardo Mondragón y los niños Sergio y Alberto García.

Con una actitud heroica, Ofelia Guilmain, José Gálvez y José Solé, no se han resignado a caer en el torbellino del teatro barato, comercializado al punto de que casi no se ve otra cosa en las carteleras que programas de televisión “teatralizados” y han decidido hacer buen teatro pese a todos los contratiempos. Como resultado de su vinculación, han estrenado como intérpretes y como patrocinadores la tragedia de Macbeth de William Shakespeare. Esfuerzo gigantesco, digno de aplauso y reconocimiento, no sólo por lo que atañe al mero hecho de echarse a cuestas semejante tarea, sino porque la consecución de esos esfuerzos ha dado un espectáculo de gran calidad.

La dirección de Solé es sobria, ajena a efectismos, a los que tanto se prestaría esta obra desde que se ha relacionado con conflictos políticos de la actualidad. Solé se ha concretado a hacer una realización tradicional, respetuosa del texto y cuidadosamente equilibrada. Las escenas críticas y climáticas [p. 6] fueron sólidamente estructuradas.

Débil en cambio, me pareció la escenografía que trata de ser sugerente pero que no sugiere nada y sí se divorcia del vestuario, apegado a la época. El mismo recurso de hacer aparecer el escenario como una empalizada, fue utilizado por Julio Prieto en Las troyanas, pero ahí tenía un sentido, llenaba un objetivo, en cambio en Macbeth el sentido de su escenografía quedó tan oculto que no llega a atisbarse qué pretendió sugerir con tal escenografía. No hubiera yo dudado en elogiarla, de haberse tratado de otra obra, con la cual fuera congruente, pero esa congruencia, con Macbeth, no la encontré. Con muy buena voluntad traté de ver en ella el signo de la muerte, pero ni con las cabezas esqueléticas que la coronan, ese sentido me fue ratificado.

Interpretar los personajes shakespeareanos es una empresa ardua, aun para los más dilectos actores, y puede decirse que José Gálvez y Ofelia Guilmain al lanzarse a ella lo hicieron con todos sus sentidos puestos al servicio de su arte. La gran literatura teatral es como una sirena que arrastra a los actores a la recitación pura, a la exaltación del texto, tratado literariamente más que dramáticamente, sin embargo, Gálvez y la Guilmain, no cayeron en esa tentación y lejos de ser simples expositores de las imágenes literarias, se sumergieron en el tenebroso mar de las vivencias emotivas de Macbeth y de Lady Macbeth, alcanzando una penetración interpretativa de altos vuelos.

Magnífica fue la actuación de las brujas: Cristela Guajardo, Lucía Guilmain y Lola Beristáin. Sobresale también el trabajo de Luis Gimeno, a pesar de la brevedad de su aparición. Macduff, Lady Macduff, Banquo y los hijos de Duncan, encontraron idóneos intérpretes en Manolo García, María Idalia, Fernando Mendoza, Octavio Galindo y J. Miguel Solórzano; estos dos últimos, por su juventud y sus dotes, son una promesa para nuestro teatro.

A la figura del rey Duncan, trazada sobre una línea, por el propio Shakespeare, sólo una gran majestad puede salvar su dimensión, y a darle esa majestad no contribuyó ni el traje vestido por Miguel Maciá, ni la composición plástica de las escenas en las que interviene.

Otros actores de valía, como Amparo Villegas y Ángel Casarín, participaron en pequeños papeles. Por un momento pensé que Narciso Busquets representaba el papel del Sargento, tal era el parecido de las modulaciones de la voz de Arturo Benavides, con las de ese actor.