FICHA TÉCNICA



Título obra Aladino y la lámpara maravillosa

Dirección Leopoldo Falcón

Elenco Lolita Cortés, Alberto Mayagoitia, Carlos del Campo

Coreografía Roberto Ayala

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Aladino, comedia musical para niños” en El Día, 18 marzo 1987, p. 18




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Aladino, comedia musical para niños

Malkah Rabell

A menudo los adultos se averguenzan de admitir su gusto por un espectáculo infantil. No obstante muchas veces los papás gozan tanto, y hasta más, que los hijos a quienes acompañan. Pero nunca –creo– vi tan unidos padres e hijos de las más diversas edades, para divertirse y aplaudir como ante la comedia musical para niños: Aladino y la lámpara maravillosa que se presenta actualmente en el teatro Insurgentes los domingos en la mañana.

Volvimos a encontrar en el escenario a nuestros viejos amigos de la infancia, como Aladino, dueño de la maravillosa lampara que lo lleva hasta los brazos de la princesa Yazmin, hija del Sultán, después de prodigiosas aventuras. Nunca he visto a los niños tan entusiasmados por colaborar con los héroes de la comedia. Y cuando el malvado Hassan levanta su curva espada para dejarla caer sobre el cuello de Aladino, todos los niños que atascaban el amplio teatro gritaron con una sola voz: ¡No! Y sospecho que entre ese coro infantil se deslizó más de una voz paterna.

El director de escena Leopoldo Falcón tuvo la estupenda idea de introducir en la obra numerosos actos de magia. El genio de la lámpara se prestaba increíblemente para ello. Aladino volvió a volar en una alfombra, como lo hemos visto volar en el cine mudo algunos de la asistencia a Douglas Fairbank en nuestra algo lejana infancia. Otros números mágicos eran directamente de la invención de Dino el Mago que hacía el papel del genio de la lámpara. Así vimos cómo Omar Jalil Abusivo (vale decir Abusivo) después de sacar de su boca monedas de oro, empezó a sacar simplemente largas tiras de papel de múltiples colores; vimos como una mesa vacía se cubría de gran variedad de platillos; vimos cómo el genio cubría a una persona con un manto y al descubrirla nos encontrábamos a otra; y otros múltiples inventos mágicos de acuerdo con el tema de este precioso cuento.

Y también fue excelente la idea de poner al servicio de un espectáculo infantil una bastante amplia producción con un numeroso reparto y no pocos comparsas que hacían de mercaderes, esclavos, odaliscas y gente del pueblo. Le que rara vez se logra en las representaciones para niños, cuyos productores por lo común tratan de gastar lo menos posible. En cambio ni los trajes, ni la escenografía fueron de mucha calidad estética. La escenografía fue realizada en papel pintado que hacían de telones de fondo, y el vestuario abusaba de falsa pedrería.

Aunque la coreografía no era de mucha altura, por lo menos todo el conjunto bailaba bajo la dirección de Roberto Ayala. En cuanto al canto, Lolita Cortés en el papel de la princesa Yazmin, hacía gala de una muy hermosa voz, y sospecho que cantaba en vivo, aunque con un amplificador, pero no estoy segura. El uso de los playbacks y de las pistas ya se hizo tan extensivo a toda clase de géneros que ya no podemos confiar en nada ni en nadie. Cantar en vivo es más bien raro. Tampoco podemos estar seguros si Alberto Mayagoitia como Aladino canta en vivo o con diversos aparatos. De todos modos es un joven actor muy simpático y bastante competente dramáticamente. Desde el punto de vista interpretativo, el mejor actor del reparto es probablemente Carlos del Campo que actúa en dos papeles cómicos: como el vendedor ambulante que también es un casateniente "abusivo" y además como el sultán. En ambos personajes creó un carácter muy diferente y ha hecho reír a grandes y chicos.

El programa de mano no anuncia a quién se debe la música. Lo que me parece bastante raro. Llamar comedia musical a una obra teatral y dejar de mencionar al autor de su música, no deja de ser raro, o por lo menos poco frecuente. Tampoco es frecuente que se deje de mencionar al autor del texto o de los arreglos dramáticos....Pero dejemos que los niños se diviertan aunque ignoren a los dramaturgos y compositores, aunque no sepan a quién deban tanta risa y tanta diversión.